Crecimiento sostenido
El Junquillo en Cáceres, un barrio dormitorio en plena expansión que espera servicios
Mientras la transformación urbanística avanza a buen ritmo, el día a día de sus residentes sigue dependiendo en gran medida de otros puntos de la ciudad

El Periódico Extremadura

El Junquillo ha cambiado de paisaje en poco tiempo. Esta barriada periférica se ha consolidado en los últimos años como una de las principales áreas de expansión urbana de Cáceres. Con nuevas promociones de vivienda en marcha y una población mayoritariamente joven, ha experimentado un crecimiento sostenido desde sus primeros pasos.
Sin embargo, vecinos y comerciantes coinciden en que ese avance urbanístico no siempre ha ido acompañado de la llegada de equipamientos y recursos públicos. "Este tipo de urbanizaciones con viviendas asequibles están muy bien, aunque tienen un defecto del que ya nos avisaron las distintas corporaciones: la escasez inicial de servicios", explica Carlos Luengo, presidente de la Asociación de Vecinos El Junquillo.
Según estimaciones del colectivo vecinal, la población de la barriada podría situarse ya entre los 3.000 y 4.000 habitantes, una cifra que continuará aumentando a medida que se completen las seis promociones, tanto privadas como públicas, actualmente en construcción.

Carlos Luengo, presidente de la asociación vecinal. / Jorge Valiente
Estos proyectos sumarán cerca de un millar de nuevas viviendas y reforzarán el crecimiento de esta zona periférica, ubicada en la entrada oeste de la capital cacereña, próxima al hipermercado Carrefour y al centro comercial Ruta de la Plata, y bien conectada con las rondas urbanas, la A-66 y municipios cercanos como Malpartida de Cáceres o Arroyo de la Luz.
En este contexto de expansión paulatina, desde la asociación vecinal han ido trasladando al ayuntamiento distintas reivindicaciones que, con el paso de los años, se han traducido en mejoras progresivas. Entre los avances logrados recientemente, Luengo destaca la llegada del autobús urbano, "aunque su recorrido aún no cubre toda la barriada, tal y como demandamos", la construcción de una nueva rotonda en el cruce entre las calles Dalia y Amapola que ha mejorado el acceso y la seguridad vial, y la dotación de instalaciones deportivas.
Déficit de servicios
Pese a estas intervenciones, El Junquillo sigue arrastrando importantes carencias. La ausencia de servicios básicos como supermercado, farmacia, centro educativo y de atención sanitaria obliga a los vecinos a desplazarse con frecuencia a otras zonas de la ciudad. En este contexto, los residentes consideran necesario construir, a medio o largo plazo, un centro de salud "que además ayude a descongestionar los existentes".
Estas carencias también se reflejan en el tejido comercial. El barrio cuenta únicamente con un gimnasio, un bar y dos multitiendas, además de una lavandería de reciente apertura, todos concentrados en la calle Amapola.

La calle Amapola concentra parte de la actividad cotidiana de la zona. / Jorge Valiente
El propietario de ‘El Colmado de El Junquillo’, Álvaro Ropero, abrió la multitienda hace diez años, "cuando no había nada en el barrio", pero asegura que el desarrollo de la zona no se ha traducido en un aumento significativo de la clientela. "Sigue siendo un barrio dormitorio. La gente va y viene, compra de paso, pero no hay una vida comunitaria cohesionada".
Punto de encuentro
El bar Catovi es el único establecimiento hostelero en la zona y se ha convertido, de hecho, en uno de los principales espacios de encuentro y convivencia en una barriada todavía en proceso de consolidación. Su responsable, Javier Criado, lleva cuatro años al frente del negocio.
Aunque no reside en El Junquillo, decidió apostar por la zona debido a "su gran potencial" y ha consolidado una clientela fiel, en su mayoría procedente de otros puntos de la ciudad. "Ahora están empezando a venir más residentes, pero aproximadamente el 90% del público es de fuera", subraya.

El bar Catovi, uno de los principales puntos de encuentro para los residentes. / Jorge Valiente
Espacios públicos
Pese a que no se trata de un barrio conflictivo, la asociación vecinal reclama una mayor presencia policial y refuerzos en la limpieza y el mantenimiento, especialmente en las zonas verdes y en los espacios donde aún se están ejecutando obras. Además, han solicitado al ayuntamiento la creación de más áreas de sombra en el bulevar de la calle Clavel, "mediante la plantación de especies trepadoras", así como la instalación de un parque para perros.
Todas estas reivindicaciones, según explica Carlos Luengo, deben abordarse dentro de un "reparto equilibrado de actuaciones" en el conjunto de la ciudad.
Margen de mejora
Al mismo tiempo, la agrupación trabaja en la organización de actividades con el objetivo de dinamizar la vida social en una barriada joven, al tiempo que busca disponer de una sede vecinal para desarrollar estas iniciativas de forma estable.
Así, El Junquillo se afianza como uno de los principales ejes de expansión urbana en Cáceres, aunque encara el reto de acompasar el desarrollo residencial con la llegada de nuevos servicios.
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