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Blog del cronista

El pueblo de Cáceres donde Roma, Unamuno y la mejor cocina conviven

Ibahernando combina legado romano, disidencia cultural, tradiciones vivas y una gastronomía de dehesa que conquista al visitante desde el primer bocado

Así es Ibahernando.

Así es Ibahernando. / CEDIDA

Francesc Gómez Núñez

Francesc Gómez Núñez

Cáceres

En el recorrido por nuestros pueblos extremeños debemos recalar en Ibahernando, su visita es como un viaje en el tiempo rodeado de encinas, granito y leyendas. Situado a apenas 13 kilómetros de la señorial Trujillo, este rincón extremeño guarda historias que parecen sacadas de una novela, desde guerreros de la Edad del Bronce hasta misiones religiosas que desafiaron a la jerarquía de su tiempo. Si buscas un destino que combine paz, cultura profunda y una gastronomía que te devuelva a las raíces, los «viveños» —como se conoce a sus habitantes— tienen mucho que ofrecerte.

Un museo al aire libre

La historia de Ibahernando late bajo el suelo. Es el epicentro del llamado «Campo de los Norbanos», una zona con tal densidad de restos romanos que ha aportado más de cincuenta inscripciones latinas al Museo de Cáceres, situando al municipio como el mayor contribuyente de piezas epigráficas de este tipo a la institución. Pero lo más sorprendente es la Estela de Alluquio: una pieza del Bronce Final (siglos IX-VIII a. C.) que fue «reciclada» como monumento funerario romano siglos después. Si caminamos por sus alrededores tropezamos constantemente con este legado; incluso la pila bautismal de la iglesia local se apoya sobre un cipo romano que ha servido de base durante siglos.

La parroquia.

La parroquia. / CEDIDA

El monumento más imponente del pueblo es la Iglesia de la Degollación de San Juan Bautista. Construida en el siglo XV con un estilo gótico sobrio, su torre esconde un arco de herradura que sugiere raíces visigodas. En su interior, el altar baldaquino del Santísimo Cristo del Perdón brilla con relieves dorados y columnas salomónicas, creando un espacio de recogimiento y belleza. A pocos pasos, la Torre del Reloj, una construcción de finales del siglo XIX que hoy alberga la biblioteca municipal, marca el ritmo tranquilo de la vida diaria.

Misión Evangélica

Pero quizás el capítulo más fascinante es el de su Misión Evangélica. A principios del siglo XX, Ibahernando fue el hogar de la escuela «El Porvenir», un centro educativo protestante que luchó contra el analfabetismo y cuya apertura fue defendida por el intelectual Miguel de Unamuno ante las presiones eclesiásticas de la época. Es un legado de tolerancia y cultura que aún resuena en las crónicas del municipio.

Si eres de los que viaja con el paladar, Ibahernando te va a conquistar. Su gastronomía es un homenaje al producto local de cercanía y a la cocina pastoril de nuestra tierra. No puedes irte sin probar las migas extremeñas con sus torreznos, o la caldereta de cordero, un guiso lento enriquecido con pimentón de la Vera. Y para los días calurosos, las sopas de tomate se sirven curiosamente acompañadas de higos o melón, una combinación fresca y sorprendente, que te va a enamorar.

Y atención a los golosos: la repostería local es una joya artesanal. Las roscas fritas y las roscas de alfajor, estas últimas con una clara herencia sefardí, son el acompañamiento perfecto para un café en la plaza. Además, durante los Carnavales, se mantiene viva la tradición del «Jueves de Comadre», un día dedicado a la elaboración de caramelos artesanales de azúcar y cacahuetes.

Casa de cultura y biblioteca municipal.

Casa de cultura y biblioteca municipal. / CEDIDA

Fiestas, naturaleza e ilustres

El calendario festivo ofrece excusas perfectas para la visita. El 10 de agosto se celebra San Lorenzo, el patrón, en el corazón del verano. Si prefieres el contacto con la naturaleza, la Romería de la Jara (entre finales de abril y principios de mayo) permite disfrutar de la dehesa en flor y de la convivencia en el campo. Para los senderistas, la «Ruta de los Tesoritos» es obligatoria: un paseo entre encinas que lleva a una necrópolis tardorromana y a la entrañable «Fuente de los Amores», un rincón recuperado por el viveño José Antonio Santamaría, un lugar donde antiguamente los jóvenes rondaban a las lavanderas.

Ibahernando es también tierra de talento internacional. Aquí nació el aclamado escritor Javier Cercas, quien ha explorado sus raíces viveñas en obras fundamentales como ‘El monarca de las sombras’. También es la cuna del prestigioso científico Eladio Viñuela, pionero de la biología molecular en España, y del actor y productor Julián Mateos.

En definitiva, Ibahernando es ese destino que no necesita gritar para llamar la atención. Su mezcla de arqueología romana, disidencia histórica, sabores auténticos y un entorno natural privilegiado lo convierten en una parada imprescindible para quien busca la esencia más profunda de Extremadura, si te gusta lo autentico en tus escapadas, no te lo puedes perder.

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