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Recursos hídricos

El Guadiloba decreta el nivel naranja y desembalsa 12.000 millones de litros: el agua para abastecer el consumo de Cáceres un año entero

La Confederación Hidrográfica del Tajo asegura que este lunes ha desembalsado unos 40 metros cúbicos por segundo, lo que lo sitúa en nivel naranja, una excepcionalidad que indica una crecida inusual aguas abajo, que genera una situación hidrológica peligrosa, peligro real para todas las actividades humanas que se realicen en las márgenes del cauce y se recomienda activar medidas de protección de la población y de los bienes expuestos

Video | El Guadiloba decreta el nivel naranja y desembalsa 12.000 millones de litros

Carlos Gil

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

El embalse del Guadiloba sigue desembalsando y acaba de abrirse al cien por cien una compuerta lateral, según informa el ayuntamiento. Desde el 23 de enero, se han desembalsado 12 hectómetros cúbicos de agua; o lo que es lo mismo, 12.000 millones de litros, equivalente aproximadamente el consumo de Cáceres de un año. La Confederación Hidrográfica del Tajo asegura que este lunes ha desembalsado unos 40 metros cúbicos por segundo, lo que lo sitúa en nivel naranja, una excepcionalidad que indica una crecida inusual aguas abajo, que genera una situación hidrológica peligrosa, peligro real para todas las actividades humanas que se realicen en las márgenes del cauce y se recomienda activar medidas de protección de la población y de los bienes expuestos.

Solo el pasado lunes el embalse cacereño arrojó unas seis horas más de 150 millones de litros de agua tras abrir la compuerta lateral para mantener la cota por debajo del 80%. El objetivo, según el consistorio, sigue siendo ejecutarlo de una forma controlada y preventiva. El pasado viernes se abrieron por primera vez en diez meses las compuertas del fondo del pantano al 40% ante la previsión de nuevas lluvias a lo largo del fin de semana.

El servicio de Inspección de Servicios de la Concejalía de Servicios Públicos y Medio Ambiente se ha coordinado con la Confederación Hidrográfica del Tajo, Canal de Isabel II y la Policía Local de Cáceres para supervisar el estado de los arroyos situados en las inmediaciones de la ciudad a lo largo de todos estos días. Esta vigilancia resulta clave, ya que, una vez cesan las lluvias, el nivel del embalse puede seguir aumentando al recibir el caudal de estos afluentes.

El desembalse tiene carácter preventivo y se realiza de forma controlada para evitar que el nivel del pantano aumente en exceso y obligue a abrir las compuertas principales. El objetivo prioritario es que los regantes del Marco no se vean perjudicados por una subida brusca del caudal de la Ribera a causa del desembalse, mientras que la cota del embalse llegue a situarse por debajo del 80%, según fuentes del consistorio. Por el momento, a los hortelanos no les ha afectado y siguen agradeciendo al alcalde, Rafa Mateos, la coordinación que viene demostrando: "Nos ha vuelto a llamar antes de abrirlas".

El Guadiloba, tributario del río Almonte, que es a su vez afluente del Tajo, se nutre también del agua de la Ribera del Marco, aguas que definitivamente van a parar al mar. Nuestro Guadiloba nace como un arroyo a una altitud de unos 470 metros sobre el nivel del mar, junto a los municipios de Torremocha y Torrequemada y su entorno forma parte de la ZEPA de los Llanos de Cáceres y Sierra de Fuentes.

Los hombres de la prehistoria buscaron resguardos naturales próximos a corrientes de agua, es el caso de los yacimientos de Maltravieso o el Conejar, cercanos a la Ribera. Es más, la colonia romana de Norba Caesarina tuvo su Puerta del Río y los musulmanes desarrollaron sus conocimientos hidrológicos en la creación de una red de acequias y canalizaciones para la explotación de las huertas cercanas y de construcción de aljibes para conservar el agua de la lluvia.

Inauguración

El pantano del Guadiloba fue inaugurado en 1971 y es la principal presa que regula el curso del río. Hasta entonces Cáceres se abastecía del Marco; de hecho, en la loma situada frente al Espiri se realizaron los sondeos que aún siguen allí y que lanzaban el agua al depósito pequeño de la carretera de la Montaña (a la izquierda), que data de los 50.

Con el desarrollismo la población creció de forma exponencial, a un ritmo tremendo; tal es así que en el siglo XX se produjo el crecimiento demográfico más grande que ha experimentado la ciudad: de 15.000 a 80.000 habitantes. El pantano se quedaba pequeño, pero ya mucho antes se planearon iniciativas para dotar a la ciudad de agua corriente, como la del farmacéutico Joaquín Castel Gabás que propone la creación de una presa en la Ribera.

Castel

Castel llegó a Cáceres procedente de Chía, un municipio de la provincia de Huesca. Y lo hizo por mediación de su tío, José Gabás, que era presbítero y administrador de los bienes de la marquesa de Ovando. Castel era un científico de reconocido prestigio, progresista y de gran valía que echó raíces en la ciudad. Fue un hombre avanzado a su tiempo que en torno a 1887 abrió en la Casa del Sol una fábrica de gaseosas y sifones con el nombre de La Extremeña, aunque lo que le dio mayor fama fue la farmacia droguería que a finales del siglo XIX instaló en los soportales de la plaza Mayor, en un local que había sido de su suegro, Rafael Carrasco, y al que también trasladó la fábrica.

Los ingenieros

En torno a las obras hidráulicas se desarrollaron otras ideas, como la de los ingenieros belgas Drapier y Demertau que por primera vez consiguen que la ciudad disponga desde 1899 de agua corriente, procedente de la mina de la Esmeralda, en Aldea Moret.

Las apuestas no paraban, como la del ingeniero Pérez Cossio que en 1917 pretende la conducción de agua desde la sierra de Montánchez. O la del geólogo Eduardo Hernández Pacheco, que en 1927 propone transferir el agua del calerizo cacereño. «Un proyecto que quedaría en el olvido durante los años de la guerra civil y que se actualizará en la posguerra con el consiguiente agotamiento de las reservas acuíferas», apunta Berrocal.

SOS

El SOS del Calerizo obliga a la construcción en 1970 del pantano del Guadiloba, una solución que desde hace años también flaquea. Fue Alfonso Díaz de Bustamante y Quijano, nacido en 1911 en Corrales de Buelna (Santander) y alcalde de Cáceres entre 1963 y 1977, quien promovió las obras.Gravedad

En el año 1971 finalizaba la construcción de esta presa denominada ‘tipo gravedad’, con 32 metros de altura desde sus cimientos y una longitud de coronación de 534 metros. El embalse, de 20 hectómetros cúbicos, es llano y de fácil acceso. 

Hoy, de nuevo, el Guadiloba vuelve a desembalsar. Comienza el espectáculo y el debate sobre la necesidad de un nuevo abastecimiento para que el agua del cielo de Cáceres no vaya a parar al mar.

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