Consecuencias del temporal
El desembalse del Guadiloba anega los cultivos de los regantes del Marco en Cáceres: "Las huertas se han llevado una paliza"
Los vecinos han pasado la noche "con el alma en un puño" y han trasladado a los animales hacia puntos seguros para evitar que se los lleve la corriente
"El agua se ha quedado cerca de entrar en las casas", cuenta Antonio Leal, presidente de la comunidad La Concordia

Carlos Gil

El Guadiloba llevaba casi dos semanas desembalsando de forma preventiva para evitar que alcanzase un umbral demasiado elevado que pudiese provocar una situación de peligro, pero las abundantes lluvias registradas durante la jornada de este miércoles a causa de la borrasca Leonardo hicieron imposible contener el caudal. Antonio Leal, presidente de la Comunidad de Regantes La Concordia de la Ribera del Marco de Cáceres, con fincas aguas abajo del embalse, explica que fue necesario abrir las tres compuertas durante la noche, lo que ha provocado que sus cultivos hayan quedado anegados, que el cauce se haya situado a escasos metros de las edificaciones y que se haya tenido que trasladar a los animales para evitar que se los llevase la corriente.

Galería | Estado del Marco tras el desembalse del Guadiloba en Cáceres /
Cronología
La cronología de los hechos, según relata el propio Leal, se produjo de la siguiente forma: "Por la mañana nos comunicaron a primera hora que se abría una compuerta al 100%. Después, se abrió una segunda al 50%. A las 18.30 horas recibí una llamada para avisarme de que esta última se cerraría. Y a las 22.00 me volvieron a contactar para informarme de que volvería a abrirse, inicialmente al 50%. A la una de la madrugada ya estaban las tres compuertas abiertas al considerar que no se podía contener el caudal".

Cultivos anegados. / Carlos Gil
"En vela"
Los vecinos pasaron toda la noche en vela y con una fuerte preocupación, vigilando el nivel del agua ante la presencia de personas que residen en la zona. "No es una exageración ni una alarma infundada. Es un riesgo real", señala Leal. Por este motivo, se organizaron turnos informales de vigilancia entre vecinos para controlar la situación y proteger a los animales. El agua llegó a quedarse cerca de las edificaciones, sin llegar a entrar.
Daños
Los principales daños se han concentrado en los cultivos. Ya se habían sembrado praderas, habas y alfalfa, y existe la esperanza de que el terreno estuviese lo suficientemente asentado. Sin embargo, hasta que no baje completamente el nivel del agua (en algunas zonas alcanza hasta un metro de altura) no se podrá confirmar el alcance real de los daños. Los terrenos ya estaban removidos y abonados, pero han quedado lavados por completo. "La tierra ha sufrido una buena paliza", sentencia.

Carlos Gil
En esta ocasión no hubo pérdidas de animales gracias a la prevención adoptada, ya que caballos, perros, gallinas y ovejas fueron trasladados a zonas más altas. Sí se registraron, no obstante, daños materiales. "Los pastores eléctricos para controlar las cercas han sido arrastrados por el agua", explica. Leal recuerda episodios anteriores similares: "Hace dos años murieron 32 de las 35 gallinas que tenía, pero no por quedar arrastradas, sino por hipotermia. Los caballos también sufrieron situaciones extremas", e incide en el impacto emocional que este tipo de situaciones genera en los propietarios.
Otras ocasiones
Tras repetirse este tipo de episodios en varias ocasiones y con daños importantes, los regantes se han visto obligados a adoptar medidas de autoprotección, como la instalación de contrapuertas con rieles, tableros de encofrado engomados y barreras de más de un metro en los accesos más vulnerables.

Así va el cauce. / Carlos Gil
Antonio Leal agradece de forma explícita la implicación del alcalde, asegurando que se ha interesado de manera constante por la situación y que ha contactado prácticamente a diario para conocer su estado. Asimismo, hace un llamamiento a la empresa responsable de la gestión del pantano para que ejecute los desembalses de una forma más controlada y atendiendo a las previsiones meteorológicas.
Así está el Guadiloba
El embalse del Guadiloba tiene actualmente 16,23 hectómetros cúbicos de agua, lo que supone un porcentaje aproximado del 81% de su capacidad total (20,4 hectómetros cúbicos). El consistorio informa de que, desde el pasado 23 de enero, cuando se abrieron las compuertas por primera vez, ya se han aliviado 21 hectómetros cúbicos, una cantidad superior a la capacidad total de la presa y suficiente para abastecer a la ciudad durante casi dos años. La Policía Local de Cáceres mantiene la vigilancia en el entorno del embalse y, por el momento, no se han producido incidencias.
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