Blog del cronista
Un viaje al alma más salvaje y auténtica de la provincia de Cáceres
Historia, arquitectura negra, leyendas y ‘slow travel’ en una alquería única de Las Hurdes Altas que reúne naturaleza, patrimonio y gastronomía

Galería | Así es Huetre, en la provincia de Cáceres /

En nuestro recorrido por nuestra hermosa tierra hay lugares que parecen resistirse al paso de las décadas, conservando una esencia que solo el aislamiento y el respeto profundo por la tierra pueden forjar. Huetre (o Güetri para los locales) es uno de ellos. Ubicada en el municipio de Casares de las Hurdes, en la provincia de Cáceres, esta pequeña alquería es hoy mucho más que ese rincón de la «tierra maldita» que la literatura del siglo XX describió con crudeza; es un destino de turismo sostenible donde la historia, el misterio y la naturaleza se funden en un abrazo con la tierra.
Si buscas una escapada que te desconecte del ruido y te reconecte con lo auténtico, Huetre es tu próxima parada. Prepara la mochila, porque vamos a descubrir por qué este rincón de las Hurdes Altas es el secreto mejor guardado de Extremadura.
Historia
La historia de Huetre no se lee en libros, se pisa. El legado de sus primeros habitantes se encuentra grabado en la roca viva. Los petroglifos de la Sepultura de la Mora son el testimonio místico de comunidades prehistóricas que ya utilizaban estas cumbres como guías territoriales. Según cuentan los vecinos, este enclave no es solo arqueología; la leyenda dice que el ánima de una princesa mora sale cada noche vestida de blanco para llenar su jarra de agua en el río Hurdano y peinar su cabello con un peine de oro.

Galería | Así es Huetre, en la provincia de Cáceres / CEDIDA
Dando un salto en el tiempo, Huetre vivió un momento que cambió su destino para siempre en junio de 1922. El rey Alfonso XIII, acompañado por el doctor Gregorio Marañón, visitó la zona para conocer de primera mano la precariedad de la comarca. Esta visita impulsó la llegada de las primeras escuelas y sanitarios, marcando el fin de un aislamiento extremo y el inicio de la modernización de la alquería.
Fisionomía
Lo primero que te impactará al llegar a Huetre es su fisionomía. Las casas parecen parte del paisaje Aquí no hay ladrillos ni cemento a la vista; todo es «arquitectura negra». construidas con lajas de pizarra (o lanchas) extraídas de la misma ladera.

Galería | Así es Huetre, en la provincia de Cáceres / CEDIDA
Pasear por el Barrio del Arroyo es adentrarse en un laberinto de piedra donde las calles se adaptan a los desniveles con una sabiduría ancestral. Fíjate en los detalles: las viviendas tradicionales solían tener la cuadra en la planta baja para que el calor del ganado subiera a la planta superior, sirviendo de calefacción natural para la familia. Además, verás balcones orientados al sur, diseñados estratégicamente para secar pimientos, higos y polen, los tesoros que alimentan a los hurdanos durante el invierno.
Artesanía hurdana
Para entender realmente esta cultura, es obligatoria la visita al Centro de Interpretación de la Artesanía Hurdana. Ubicado en dos casas tradicionales rehabilitadas, este espacio te permite tocar la historia a través de sus bordados artísticos (famosos por sus delicadas filigranas de aves y flores), instrumentos musicales como la gaita y el tamboril, y útiles de campo tallados a mano.

Galería | Así es Huetre, en la provincia de Cáceres / CEDIDA
Huetre es el paraíso para los amantes del slow travel y el senderismo. Si visitas la alquería en verano, tu refugio será la piscina natural «El Olivar». Situada a solo 300 metros del pueblo, es la primera zona de baño que ofrece el río Hurdano tras su nacimiento, lo que garantiza unas aguas tan puras como gélidas.
Senderismo
Para los que prefieren el movimiento, la ruta circular que une Huetre con el Chorro del Ceño es espectacular. Son 10 kilómetros de inmersión total en el valle que culminan en un salto de agua que se precipita sobre una poza natural.

Galería | Así es Huetre, en la provincia de Cáceres / CEDIDA
Pero si hay algo que te dejará sin aliento, es el Mirador de la Pregonera. Desde este balcón excavado en la roca, podrás contemplar el Meandro de los Cerandos, conocido popularmente como «la bota» por su curiosa forma geográfica. Desde aquí, la vista alcanza hasta la Peña de Francia y, en días claros, incluso la sierra de Malcata en Portugal.
Gastronomía
La gastronomía en Huetre es contundente y honesta. No puedes irte sin probar la ensalada de limón (o ensalada hurdana). Es una explosión de sabores que mezcla rodajas de cítricos con chorizo de bellota, huevos fritos, ajo y aceite de oliva virgen extra. Aunque suene a contraste imposible, el equilibrio entre el dulce, el salado y el ácido es una auténtica delicia gourmet que ha cautivado a chefs de renombre.
El otro gran protagonista es el cabrito hurdano, criado de forma extensiva en las sierras y preparado habitualmente asado con leña de encina o en una robusta caldereta. Y de postre, por supuesto, miel de la zona, reconocida por su pureza medicinal.
Estos platos los puedes degustar en el restaurante «La Pregonera». Sus propietarios, Manuel y Susana, regresaron al mundo rural con una filosofía clara: buscando calidad de vida por encima del lucro masivo. En sus fogones, la tradición se da la mano con la vanguardia gastronómica. Aquí podrás disfrutar de los platos típicos, pero también una tempura de verduras de la huerta local con vinagreta de soja, fruto de la experiencia del chef en Asia. Esta fusión de producto kilómetro cero con técnicas internacionales atrae ya a foodies de toda la región.
Ciripolen
Mención aparte merece el famoso Ciripolen. Creado por Don Cirilo en la zona de las Hurdes, este licor reconstituyente a base de miel, polen, jalea real y hierbas secretas se hizo famoso en los años 90 como la «viagra española». Sea por sus efectos o por su sabor a chocolate y hierbas, es un icono que debes probar.
El espíritu de Huetre se siente con más fuerza durante sus fiestas. En noviembre, el tercer domingo del mes, se celebra Cristo Rey, con procesiones que recorren las empinadas calles al ritmo de cohetes y verbenas populares.
En el cielo
Y cuando cae la noche, el espectáculo se traslada al cielo. Huetre es un destino certificado Starlight. Gracias a la nula contaminación lumínica, el Mirador de las Estrellas ofrece una nitidez casi irreal, permitiéndote contemplar la Vía Láctea como si pudieras tocarla con los dedos.
Visitar Huetre es hacer un viaje al «oxígeno que nos da la vida». Es fundirse con sus mitos, con seres como los «zafiruchis» (duendes traviesos que protegen los graneros) y con una gente auténtica que ha transformado la dureza del pasado en una hospitalidad inigualable. Si buscas un lugar donde el tiempo se detiene y la naturaleza manda, no lo pienses más. Huetre te espera para que escribas tu propio capítulo en su historia de pizarra.
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