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Gastronomía

Cierra Chefpan mientras La Vieja Dehesa prepara su gran ampliación en la calle Amberes de Cáceres

La situación contrasta con la apertura de nuevos negocios hosteleros, reflejando las tensiones y oportunidades en un sector clave de la economía española

Video | Cierra Chefpan mientras La Vieja Dehesa prepara su gran ampliación en la calle Amberes de Cáceres

M. A. M.

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La panadería y gastrobar Chefpan, situada en la calle Amberes de Cáceres ha cerrado sus puertas, después de años al pie del cañón en el barrio de Cabezarrubia. En Navidad sí ofrecieron las tradicionales cañas de Nochebuena, pero desde el comienzo de año el negocio permanece sin actividad. La otra cara de la moneda la ofrece La Vieja Dehesa, negocio al frente del que se encuentra el hostelero Javier Cardenal. En estos momentos, la empresa Fissa es la que está realizando las tareas de reforma, con la ampliación del local.

La calle Amberes es una de las más prósperas y concurridas en el plano hostelero. En ella se agolpan negocios de reciente creación, como Avalon, que abrió en las Navidades de 2024 de la mano de Gonzalo García. El espectacular local se divide en dos partes, la cafetería-tapería, decorada con plantas naturales y que dispone mobiliario en madera y mimbre en la que puen repartirse 60 personas. A ella se añade el gastrobar en un magnífico salón de 25 personas.

No se queda atrás La Reina, que abrió el año pasado y que se ha convertido en otro de los referentes de la nueva movida. Su propuesta combina coctelería elaborada, música seleccionada y una atmósfera pensada tanto para tardes tranquilas como para noches completas. El local ofrece desde mojitos, negronis y bloody marys hasta creaciones propias con sello de la casa, acompañados por ibéricos de bellota y conservas premium. Su diseño, cuidado al detalle, busca generar un espacio inclusivo donde conviven diferentes generaciones y perfiles.

Charlotte es otro de los míticos del barrio. El local que en su origen fue el Bar La Colmena es hoy un punto de referencia en desayunos y comidas y está completamente afianzado en el tardeo. La hostelería continúa triunfando en la calle Amberes con otros dos negocios, como la coqueta Zeri's Bakery, más dedicada al desayuno, dulces y café o el Café Burgos, de los más antiguos del barrio, que ofrece desayunos, cafés, panadería, pastelería y prensa.

La hostelería vive en España un movimiento constante de persianas que bajan y otras que se levantan. Mientras bares, restaurantes y cafeterías echan el cierre tras pocos años de actividad, otros negocios apuestan por abrir en el mismo entorno, a veces incluso en el mismo local. Lejos de ser una contradicción, este vaivén refleja las tensiones, oportunidades y transformaciones de uno de los sectores clave de la economía española.

Por qué cierran los negocios de hostelería

El aumento de los costes es uno de los factores más citados por los profesionales del sector. El encarecimiento de la energía, de las materias primas y de los alquileres ha reducido los márgenes de beneficio, especialmente en pequeños establecimientos familiares. A esto se suma la subida del salario mínimo y de las cotizaciones sociales, que muchos empresarios consideran difícil de asumir sin repercutirlo en los precios.

Chef pan en la calle Amberes.

Chef pan en la calle Amberes. / Miguel Ángel Muñoz Rubio

La falta de rentabilidad a medio plazo también pesa. Muchos negocios abren con entusiasmo, pero sin un plan financiero sólido. Tras los primeros meses, el descenso de clientes, la estacionalidad o una ubicación poco favorable hacen inviable mantener la actividad.

Otro elemento clave es la escasez de personal. Encontrar camareros y cocineros se ha convertido en uno de los grandes problemas del sector. Las jornadas largas, los horarios partidos y la presión del servicio chocan con nuevas expectativas laborales, especialmente entre los trabajadores más jóvenes.

A todo ello se añaden cambios en los hábitos de consumo. El cliente sale menos, compara más precios y prioriza experiencias concretas frente a la rutina del bar de siempre. Los locales que no se adaptan a estas nuevas demandas, tanto en oferta como en comunicación, acaban perdiendo atractivo.

Por qué siguen abriéndose bares y restaurantes

Pese a este contexto, la hostelería sigue siendo uno de los sectores con mayor número de aperturas. La razón principal es que continúa percibiéndose como una vía accesible para emprender. En muchos casos, se trata de personas que invierten indemnizaciones, ahorros familiares o capital compartido, atraídas por la idea de autoempleo.

También influye el relevo generacional de locales históricos. Cuando un negocio cierra por jubilación, el espacio se convierte en una oportunidad para nuevos proyectos que reinterpretan el concepto: menos barra tradicional y más cocina cuidada, cartas cortas, producto local o propuestas temáticas.

Fissa realiza las obras.

Fissa realiza las obras. / Miguel Ángel Muñoz Rubio

El turismo juega un papel decisivo. En ciudades y zonas con alta afluencia turística, la apertura de nuevos negocios responde a la expectativa de una demanda constante. Incluso en barrios o municipios pequeños, el tirón del turismo de interior ha animado a emprendedores a probar fórmulas adaptadas al visitante.

Además, están surgiendo modelos más flexibles: locales con menos personal, horarios reducidos, especialización en un solo producto o fuerte apoyo en el reparto a domicilio y las redes sociales. Estos formatos permiten reducir costes y asumir menos riesgos.

Un sector en transformación

Más que una crisis estructural, muchos expertos hablan de una reconversión silenciosa. La hostelería que sobrevive es la que se profesionaliza, controla gastos, cuida la experiencia del cliente y se adapta a nuevas formas de consumo. La que no lo hace, queda fuera en un mercado cada vez más competitivo.

El cierre de un bar no siempre es señal de fracaso del sector, ni la apertura de otro garantiza el éxito. En ese equilibrio inestable se mueve una actividad que sigue siendo parte esencial de la vida social y económica de España, pero que exige hoy más planificación, formación y capacidad de adaptación que nunca.

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