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Un referente cacereño

Enclave Cáceres, 40 años de música y docencia: "Si lo hacían los japoneses, nosotros también lo podíamos hacer"

Gestionada por los hermanos Rivero, forma desde niños de 2 años hasta jubilados, suma ocho aulas y un salón con piano de cola, y ha incorporado grabación de clases para que nadie pierda la semana

Vídeo | Enclave, la escuela de música que lleva más de 40 años funcionando en Cáceres

Jorge Valiente

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Cáceres ha tenido (y tiene) un rincón donde la música ha sido algo más que una asignatura. La Escuela de Música Enclave, gestionada por Carmen Rivero y sus hermanas, ha superado los cuarenta años de actividad con una idea que ha repetido como lema y como práctica diaria: "El amor por la música no tiene edad". Por sus aulas han pasado "centenares de alumnos cada año", con perfiles que van desde niños de 2 años hasta grupos de jubilados, además de adultos que se reenganchan a un instrumento o empiezan desde cero. "¿Y yo puedo? Pues claro que puedes", resume Rivero a este diario junto a uno de los pianos con más historia de un centro que es más bien un templo.

El origen de Enclave se ha construido a partir de una decisión práctica y personal. Rivero estudió Biología, tenía salidas pero menos inmediatas (de hecho aprobó las oposiciones de profesora de Secundaria de Biología y estuvo de profe 37 años en un instituto), y dar clases de música sí la tenía. El germen fue un aula (la que hoy es de batería o combos) donde ella y su hermano comenzaron impartiendo clases, antes de ir ampliando espacios hasta configurar la escuela actual. Con el tiempo, el proyecto fue ocupando y unificando varios locales hasta reunir 450 metros. Hoy, todo ese espacio dispone de ocho aulas, una cabina, un pequeño salón de actos (el del piano de cola) y un aula tipo estudio para batería y combo "absolutamente insonorizada", que Rivero define como una de las más avanzadas de la ciudad.

En la historia del centro ha pesado la trayectoria musical de la familia. Rivero señala el papel de su padre, Francisco Rivero de Jodar, al que ha descrito como "pionero" y fundador de Real Musical, una tienda de música que ha estado en la calle Gómez Becerra (donde ahora se ubica Chevalier) y donde también se impartían clases.

La madre, María del Carmen Moreno Amor, aportó igualmente ese vínculo con el piano, y Rivero relata que en la familia materna también se tocaban instrumentos como guitarra o acordeón. Esa mezcla termino cristalizando en una escuela que, tras el fallecimiento del padre, los hermanos han decidido convertir en "una gran escuela" unificando locales que habían sido de la familia.

De Yamaha a Trinity para certificar niveles

En su evolución, Enclave ha apostado por métodos reglados. El centro ha aplicado el sistema de educación musical Yamaha y ha sido "la única escuela de Extremadura" que lo ha tenido. En la actualidad, la escuela trabaja con Trinity, un sistema de exámenes para que el alumnado obtenga certificados y grados. Y es que al descubrir el método Yamaha, se dijeron que, "si lo hacían los japoneses, nosotros también lo podíamos hacer". A partir de ahí, la escuela ha implantado el sistema de educación musical Yamaha y ha asegurado que fue la única de Extremadura que trabajó con ese modelo, un impulso que, según ha explicado, permitió que niños muy pequeños empezaran a tocar el piano desde edades tempranas.

No se trata de un requisito obligatorio: "se examina el que quiere", ha matizado. Pero Rivero ha añadido que cada vez más alumnos se han interesado por esa vía, al considerar que los créditos "están aprobados por Bolonia" y pueden convalidarse.

Piano, guitarra y una asignatura que monta bandas

La escuela imparte enseñanza de la mayoría de instrumentos, con el piano y la guitarra como los más demandados. Rivero destaca además una asignatura específica, Combo, que ha servido para trasladar lo aprendido a la práctica real: se han formado grupos con alumnado de guitarra, bajo, canto o piano, y se han ido sumando otros instrumentos (como saxofón o violín) para "hacer bandas". Esa dinámica ha desembocado en una iniciativa con proyección fuera de Cáceres. Rivero cuenta que Enclave ha impulsado una "batalla de bandas" junto a su escuela de Madrid (ubicada en la calle Fermín Caballero y que también gestiona la familia), con actuaciones en salas como Clamores o Independance, en un formato de concurso entre formaciones de ambas ciudades.

El centro ha organizado sus programas por edades y objetivos. En la primera infancia, Rivero subraya que a los 2 años los alumnos acuden acompañados por un adulto, y que a los 3 y 4 años ya pueden asistir solos. A partir de los 5, el aprendizaje comienza "a través del teclado exclusivamente" por una razón didáctica: "un niño de forma natural aporrea", y el teclado es el vehículo inicial para introducir el lenguaje musical.

En paralelo, la escuela ha creado grupos de preparación de oposiciones para Magisterio Musical. Rivero indica que, en años con convocatoria, han funcionado tres grupos (uno los jueves y dos los viernes, habitualmente) y que han logrado "bastante éxito", además de ofrecer refuerzo de lenguaje musical cuando no ha habido oposiciones.

Cámaras en todas las aulas y clases que no se pierden

Enclave también ha incorporado herramientas para salvar ausencias. Las clases son un día a la semana y que, para evitar que se pierdan, cada aula ha contado con una cámara. De este modo, la sesión se puede emitir para seguirla desde casa o grabarse y enviarse al alumno para verla el fin de semana. Cuando el seguimiento online se complica, especialmente en niños, la escuela ofrece "media hora de clase individual gratuita" antes de la siguiente sesión para que el alumno no se quede atrás. Si la ausencia se prolonga, se puede enviar un vídeo al profesor para recibir correcciones.

El propio nombre del centro ha tenido una explicación literal. La escuela está metida "en un patio, en un rincón", lo que facilita que no moleste a nadie y refuerza la seguridad: los niños salen a un patio y no a la carretera, y las familias tiene espacio para esperar dentro o fuera. En el interior, las aulas llevan nombres de notas (do, re, mi, fa, sol, la, si), con espacios identificados como clave de fa y una cabina llamada clave de sol. En Cáceres, la escuela cuenta con una plantilla en torno a "doce, doce, quince" personas, sumando profesorado y personal de secretaría.

Rivero cierra la entrevista insistiendo en la idea que ha guiado la trayectoria del centro: "La música, efectivamente, no tiene edad". Defiende que se puede disfrutar aunque no se nazca con "un oído perfecto" o "un sentido de ritmo perfecto", y añade que el progreso llega con el trabajo.

Como ejemplo, se refiere a audiciones organizadas dentro y fuera de la escuela, incluida una reciente en el Ateneo con 25 alumnos, y actividades como la visita navideña de alumnos de canto a los hospitales de Cáceres. También apunta que el centro ha trabajado el canto de manera individual y que, cuando han hecho coros, ha sido de forma puntual con alumnos más aventajados, al requerir técnica previa. Además, los grupos de Combo componen también sus propios temas. Actuaron en Gran Teatro el pasado 8 de enero con los más jóvenes y fue un éxito.

Enclave resume así su propuesta en una frase que Carmen Rivero repite con naturalidad y su sonrisa, como quien ha visto confirmarse la idea año tras año entre teclas, acordes y voces: "El amor por la música no tiene edad".

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