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Inundaciones recurrentes

Los 'mares' del polígono Charca Musia vuelven a desbordarse en Cáceres

Vecinos y empresarios alertan de un problema estructural agravado por el desarrollo de los barrios colindantes y las infraestructuras viarias

Vídeo | Los 'mares' del polígono Charca Musia vuelven a desbordarse en Cáceres

Jorge Valiente

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

Cáceres

Cada vez que se encadenan varios días de lluvias intensas, el polígono industrial Charca Musia revive un problema que vecinos y empresarios arrastran desde hace años. El agua irrumpe con fuerza en varias de sus calles, se acumula en la calzada y transforma este enclave en uno de los puntos más vulnerables frente a episodios prolongados de precipitaciones.

Aceras anegadas, alcantarillas desbordadas y viviendas afectadas forman ya parte de una escena que, según los residentes y trabajadores de la zona, ha terminado por instalarse como una constante que condiciona la actividad diaria del polígono. La repetición de este fenómeno ha acabado configurando un problema estructural, ligado tanto a la antigüedad del sistema de drenaje como a los cambios urbanísticos producidos en el entorno durante las últimas décadas.

El vicepresidente de la asociación de empresarios y vecinos de Charca Musia, Alejandro Tornero, explica que la red de evacuación de aguas del polígono resulta claramente insuficiente para el volumen que recibe en la actualidad. "Todas las aguas que llegan hasta aquí se vierten a través de cañerías muy antiguas, algunas de los años 60, que no están preparadas para asumir el caudal actual", afirma.

Red obsoleta

Según Tornero, un empresario con más de dos décadas de actividad en la zona, el sistema es "arcaico" y apenas ha sido actualizado a lo largo de los años. "Aquí no se ha hecho nunca nada porque supuestamente es alegal", subraya. Esta falta de adaptación de la red de drenaje a la nueva realidad urbana provoca que, cuando las precipitaciones se prolongan durante horas, el agua rebose y discurra por la calzada con intensidad, especialmente en las calles situadas en cotas más bajas.

Entre las vías más afectadas figuran algunas con nombres de mares —Mar Caspio, Mar Rojo, Mar Mediterráneo o Mar Báltico—, una denominación que hoy resulta especialmente significativa.

Los residentes también apuntan a las deficiencias en el mantenimiento. Algunas alcantarillas han quedado tapadas o inutilizadas, y la acumulación de hojas y residuos provoca atascos frecuentes. "Los vecinos limpiamos nuestras puertas, pero aun así es imposible evitar que el sistema se sature", explican.

Crecimiento urbano

La topografía del entorno juega en contra de este enclave industrial, situado en una zona baja que actúa como punto de recogida natural de escorrentías procedentes de áreas más elevadas. Desde la asociación sostienen que Charca Musia no sufría inundaciones en sus primeras etapas y que los problemas comenzaron con el desarrollo urbanístico de los barrios colindantes, lo que alteró el drenaje natural del terreno. "El problema empieza cuando se urbanizan zonas como Casa Plata o Nuevo Cáceres y todas esas aguas acaban desembocando aquí", explica.

A esta situación se añade el impacto de la construcción de la ronda Sur. Según el vicepresidente de la asociación, varios regatos que antes vertían hacia la Ribera del Marco han sido desviados y ahora conducen hacia Charca Musia. "Al cerrarse otras salidas naturales, todas esas aguas también las estamos recogiendo", indica Tornero, que considera que estas modificaciones favorecen que se embalse en puntos concretos del polígono, incrementando la duración y la intensidad de las inundaciones en varias de sus calles.

Otro de los factores a los que Tornero hace referencia es la pérdida de la función histórica de la propia Charca Musia. Durante años, este espacio natural actuó como zona de laminación, reteniendo y amortiguando parte del agua procedente del entorno. A comienzos de los años 2000, sin embargo, "se perimetró y se levantó un muro", limitando su capacidad para recoger escorrentías. Paradójicamente, tiempo después se ejecutó un pozo de sondeo. "Se cerró la entrada natural de agua y luego se hizo un pozo para aportársela. Fue un gasto innecesario", sostiene.

Conversaciones con el ayuntamiento

El colectivo vecinal asegura que mantiene conversaciones con el Ayuntamiento de Cáceres para abordar una reordenación integral del polígono. Para ello, el primer paso es la elaboración de un censo detallado de propietarios y superficies. "Si el 51 % quiere arreglar el polígono, se hace aunque haya un 49% que vote en contra", explica Tornero.

La propuesta pasa por que el gobierno municipal ejecute las obras y, posteriormente, repercuta de forma proporcional el coste a los propietarios. "Nosotros no podemos ir vecino por vecino a cobrar una derrama. Tiene que ser el ayuntamiento quien ejecute y luego pase la parte correspondiente", señala.

Por el momento, los empresarios ya han contactado con un arquitecto y un urbanista para estudiar la fórmula más viable y menos costosa, tanto para la administración —que posee unos 70.000 metros cuadrados en la zona— como para los propietarios de naves, comercios y viviendas.

Un polígono "aislado"

Más allá de las inundaciones, la asociación alerta de otro riesgo: la falta de accesos alternativos. Actualmente solo existen dos entradas, situadas prácticamente en el mismo punto. La conexión hacia el ferial fue cortada con las obras de la ronda. "Si algún día hay un incendio o cualquier emergencia y se bloquea una entrada, nos quedamos aquí como en una ratonera", advierte.

Pese a las dificultades, Tornero asegura que la voluntad de colaboración existe. "El ayuntamiento está por la labor, pero esto es lento. Nosotros tenemos nuestros negocios y lo hacemos en ratos libres". Mientras tanto, cada temporal vuelve a poner de manifiesto una realidad que los empresarios consideran estructural: un polígono que nació sin problemas de inundación, pero que hoy actúa como embudo de las aguas de buena parte del entorno, con una red de drenaje que no ha evolucionado al mismo ritmo que la ciudad que lo rodea.

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