Cultura
El fotógrafo de Cáceres cuya obra ya está por todo Madrid
El Museo Reina Sofía incorpora tres fotografías de Genín Andrada sobre el sida en su reordenación de 2026, destacando la vigencia de su mirada sobre crisis sanitarias y memorias vulnerables

De Cáceres a Madrid: Genín Andrada toma las calles / Cedidas a El Periódico

Genín Andrada, fotógrafo cacereño nacido en 1963, es uno de los artistas visuales extremeños con mayor proyección internacional. Su trayectoria se centra en la fotografía documental y de autor, explorando temas profundos como la identidad, la memoria, el dolor humano y las realidades sociales marginadas. Aunque ha desarrollado proyectos variados —desde retratos hasta series barrocas o reflexiones sobre la soledad contemporánea—, su obra más emblemática y reconocida internacionalmente es el proyecto Sida, entre el dolor y la esperanza, que presentó en 1996 en el Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía. Marquesinas y anuncios ya dan buena cuenta de la muestra por todo Madrid.
Precisamente treinta años después, en febrero de 2026, tres fotografías de esta serie han vuelto al Reina Sofía como parte de la gran reordenación de la colección permanente impulsada por el director Manuel Segade. Esta reestructuración, titulada Arte contemporáneo: 1975-presente, ocupa la cuarta planta del edificio Sabatini y abarca más de 3.000 metros cuadrados con 403 obras de 224 artistas (de las cuales 258 son inéditas en exposiciones anteriores de la colección). El nuevo relato museográfico arranca desde la Transición democrática y llega hasta el presente, incorporando voces diversas, con especial énfasis en artistas mujeres y latinoamericanos, y buscando responder a la pregunta de cómo llegar al pasado desde las urgencias del hoy.
Las tres fotografías de Genín Andrada seleccionadas forman parte del núcleo del proyecto sobre el sida que el artista extremeño inauguró en el propio museo en 1996. Aquella exposición individual marcó un hito: fue una de las primeras muestras institucionales en España que abordaba el VIH/sida desde una perspectiva humanista, documental y sin estigmatización, combinando retratos íntimos, testimonios y una mirada cercana al sufrimiento y la resistencia de las personas afectadas.
Los retratos
Pertenecen al conjunto de retratos y escenas que componen la serie principal. Entre las imágenes más icónicas y representativas de ese proyecto se encuentran, Santiago Rodríguez, un susurro a la esperanza (o similares de la misma persona) Esta fotografía muestra a Santiago Rodríguez, seropositivo, en sus últimos meses de vida. El retrato captura su fragilidad física extrema junto a una dignidad serena y una mirada que transmite tanto dolor como una tenue esperanza. La imagen se hizo especialmente conocida porque el propio Santiago pronunció frases que acompañaron la obra en múltiples contextos internacionales: “Tengo cáncer, siete tumores, anemia… y sigo luchando”. Apareció en publicaciones como Artnet y en proyectos globales sobre la pandemia del sida. Jonatan con su madre (Serie República Dominicana, 1996) Parte de una subserie realizada en República Dominicana, este retrato muestra la relación madre-hijo en el contexto de la enfermedad. La ternura y la crudeza conviven en la misma imagen: una madre que cuida a su hijo enfermo de sida, en un entorno de precariedad. La fotografía fue subastada y reproducida en varios catálogos, destacando por su carga emocional y su capacidad para humanizar la epidemia más allá de las estadísticas. Y una tercera pieza del mismo corpus, esotro retrato o escena cotidiana de acompañamiento a enfermos (como familiares, cuidadores o el propio entorno hospitalario), que completa el trío seleccionado para la reordenación. Estas imágenes suelen formar dípticos o trípticos en la presentación museográfica, reforzando el diálogo entre dolor y esperanza que da título al proyecto.
La inclusión de estas tres obras en la reordenación no es casual: responde al interés del museo por visibilizar prácticas artísticas que, en los años 90, abordaron desde el arte las crisis sanitarias, sociales y políticas de la época. El sida, en ese momento, era tanto una emergencia médica como un laboratorio de estigmas, activismo y representación. Andrada optó por una aproximación respetuosa y cercana, alejada del sensacionalismo, que hoy dialoga con debates actuales sobre cuidados, cuerpos vulnerables y memorias colectivas.
Treinta años después de su exposición individual en el Reina Sofía, Genín Andrada regresa al mismo museo no como protagonista único, sino integrado en un relato coral más amplio sobre el arte contemporáneo español y sus conexiones globales. Esta vuelta pone de relieve la vigencia de su mirada: en un contexto donde las pandemias, el duelo colectivo y los cuidados siguen siendo centrales, sus fotografías de los años 90 resuenan con fuerza renovada.
El proyecto Sida, entre el dolor y la esperanza no solo circuló por el Reina Sofía, sino que viajó a más de 30 museos e instituciones internacionales, consolidando a Andrada como uno de los fotógrafos que mejor documentó esa crisis desde España. Su presencia en la reordenación de 2026 confirma que ciertas obras no envejecen: se vuelven aún más necesarias.
La reordenación de la colección permanente del Museo Nacional Centro de Arte Reina Sofía, titulada Arte contemporáneo: 1975-presente, se presentó oficialmente el lunes 16 de febrero de 2026 en un acto institucional que contó con la presencia destacada del ministro de Cultura, Ernest Urtasun, y del director del museo, Manuel Segade.
Las intervenciones
El evento tuvo lugar en las instalaciones del propio museo, en el edificio Sabatini (planta cuarta), donde se desplegó el nuevo recorrido expositivo de más de 3.000 m² con 403 obras de 224 artistas. Fue descrito por los medios como un "acontecimiento cultural de primera magnitud" y marcó el arranque de una reestructuración integral por fases: esta primera fase cubre desde la Transición hasta el presente; la siguiente (prevista para 2027) revisará 1950-1970, y la culminación llegará en 2028 con las vanguardias.

Genín Andrada atiende a los medios. / Jorge Valiente
Ernest Urtasun, como ministro, reclamó un rol protagonista en la presentación, interviniendo activamente junto a Segade. Subrayó la elección del año 1975 como punto de partida —con la obra Documento nº… de Juan Genovés abriendo el recorrido— y lo calificó de “año frontera”. En sus palabras, 1975 representa “la conquista de la democracia” y el momento en que se abren “todo tipo de interrogantes sobre el futuro del país”. Urtasun enfatizó cómo el arte contemporáneo español reflejó esos grandes debates de la Transición, posicionando la nueva ordenación como una forma de poner sobre la mesa esas conquistas democráticas y sus ecos en el presente. Su participación subrayó el respaldo institucional del Gobierno a esta visión museográfica, que busca conectar preocupaciones actuales con respuestas históricas.
Por su parte, Manuel Segade —director desde 2023— presentó el proyecto como el primero de gran envergadura bajo su mandato, fruto de un “intenso trabajo colectivo” iniciado en ese año. Explicó que no se trata de un “relato único cerrado”, sino de un conjunto de lecturas múltiples y abiertas, donde la obra de arte recupera centralidad frente al predominio documental de etapas anteriores (como la de Borja-Villel). Segade defendió que las colecciones deben ser “permanentemente revisables” y socializadas, priorizando voces diversas: más artistas mujeres (el porcentaje ha subido notablemente, con 36 de las 70 nuevas adquisiciones recientes siendo de creadoras), mayor presencia latinoamericana y un enfoque en cómo el arte español ha reflejado transformaciones sociales, desde la Transición hasta crisis como el sida, la heroína o la diversidad sexual. Insistió en responder a la pregunta clave: “¿Cómo se llega al pasado desde el presente?”.
El acto contó también con otras figuras como la presidenta del patronato, Ángeles González-Sinde, y la subdirectora artística, Amanda de la Garza, además de un amplio grupo de colaboradores y trabajadoras del museo, lo que le dio un carácter de “ritual, estreno y fiesta”. La nueva disposición se abrió al público a partir del 18 de febrero de 2026.
En este contexto, las tres fotografías de Genín Andrada incluidas en la reordenación —pertenecientes a su serie Sida, entre el dolor y la esperanza— adquieren aún más relevancia simbólica: treinta años después de su exposición individual en el mismo museo (1996), regresan integradas en un relato coral que visibiliza crisis sanitarias y memorias vulnerables, alineándose perfectamente con la apuesta de Segade por humanizar y contextualizar el arte contemporáneo desde las urgencias actuales. El ministro Urtasun y el director Segade, en su intervención conjunta, reforzaron así un mensaje de continuidad institucional y renovación crítica del museo como espacio vivo de reflexión sobre la historia reciente de España.
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