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Barrio a barrio

Las afueras de Carrasco: el barrio que fue arrabal de Cáceres y hoy brilla con el Bazar Nieves, la china más cacereña

El recorrido por Las Afueras de Carrasco incluye establecimientos emblemáticos como la tintorería Lisemc y la tienda Eco Cáceres, que forman parte de la memoria colectiva de la ciudad

Vídeo | Aperadores y Diego María Crehuet

Miguel Ángel Muñoz Rubio

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Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Carreteros y Apeadores, dos calles que aglutinan lo que en su día todos conocían como Las Afueras de Carrasco, el lugar al que acudían los cacereños raudos y veloces cuando les daba el apretón. El conocido fotógrafo ya fallecido Juan Guerrero, con su sorna habitual, siempre era más explicíto al recordar que "Las Afueras de Carrasco era el lugar donde los cacereños iban a cagar". Y sí, para qué andarse con remilgos y decir aquello de "hacer sus necesidades" cuando cagar está aceptado hasta por la RAE.

Hoy lo que fueron Las Afueras de Carrasco es un barrio que comienza en la calle Carreteros, una calle muy pequeña en cuyo número 3 se alza un bloque de cuatro plantas construido por el Ministerio de la Vivienda en la etapa previa a la Transición, y junto a él, un gran bloque, ya perteneciente a la calle Apeadores (igual de cortita) que ocupa los número 2 y 4. Ese núcleo tiene como perpendicular a la plaza Marrón en cuya esquina acaba de abrir el cocinero Juanma Zamorano el restaurante Matices.

Desde ahí entramos en Diego María Crehuet, arteria con pasado obrero y comercial. En sus primeros números aparecen Autogestión y Gestión Administrativa. Justo al lado se sitúa Gedine o el Ilustre Colegio Oficial de Veterinarios, edificio que durante años albergó la antigua Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía, un edificio que acabó quedándose obsoleto y pequeño para las necesidades de la ciudad. Por eso se proyectó la nueva Comisaría Provincial en Nuevo Cáceres, obra de los arquitectos Luis Bretón y Jaime Legido, diseñada específicamente para modernizar y centralizar los servicios policiales.

La calle asciende y muestra síntomas de transformación: algunos pisos se han revalorizado y están siendo objeto de reformas, como uno de los primeros del número 5. Más arriba se encuentra un centro de pilates y, en contraste, el local de la antigua tienda informática Ceres (Info Ceres Gestores y Asesores SL) permanece cerrado y cubierto de grafitis. A su lado, otro establecimiento también cerrado y en alquiler.

Enfrente, la tienda de Microelectrónica -servicio técnico de radio, televisión, TVC, vídeo y ordenadores- está cerrada, aunque resiste Promúsica, que continúa ofreciendo asesoramiento a quienes desean comprar un instrumento. Frente a ella se levanta la iglesia evangélica Cristo La Roca. El comercio especializado tiene en Norbamotos otro de sus referentes, con marcas como Aprilia, Vespa, Moto Guzzi y Piaggio, reconocible por los muñecos de motoristas que custodian la puerta. Junto a ella, el Café Bar Atenas, uno de los clásicos de Diego María Crehuet.

En el número 17 se ubica el Colegio Oficial de Ingenieros Técnicos Agrícolas y Graduados en Ingeniería Agrícola. A la altura del 19 destaca el llamado edificio Siglo XXI, de construcción relativamente reciente. Más allá hubo una red inmobiliaria que terminó cerrando. El local que ocupó la multitienda de Ángel es hoy el centro de manicura, pedicura, pestañas y veloterapia de Laura Muñoz. Y en el número 21 tiene su sede UGT Cáceres. Mystery House también cerró. Muchos de los empresarios de la zona tienen su parada obligada en el Bar Atenas, de gran tradición en Cáceres y el único de la calle que resiste.

El paseo de esta mañana de febrero enlaza con la calle Periodista Sánchez Asensio, donde se alzan tres edificios emblemáticos: el gran inmueble de Iberdrola, el Bazar Nieves (la china más cacereña de Nieves, ¡qué haríamos sin ella!) y los Multicines Cáceres. Junto a ellos se encuentra CBNK, la banca para colectivos esenciales, Grupo Data, Beauty Studio, de Estefanía Tirado Muñoz.

Nos quedaríamos huérfano si en este paso por Sánchez Asensio no nos detuvieramos en Lisemc: ccuando José Manuel Fernández empezó a trabajar en esta tintorería el cine no existía y su lugar lo ocupaba el sanatorio Santa Ana. Muebles Cordero y un gran centro farmacéutico eran vecinos del negocio. Nos remotamos a febrero de 1966 cuando José Manuel sólo tenía 14 años. Entró de aprendiz, siendo un muchachillo. Al tiempo ascendió le hicieron oficial. En el 2000, cuando se jubilaron los antiguos dueños, se quedó con el negocio, que cerró en 2016 llegada su jubilación.

El recorrido desemboca en Virgen de la Montaña, con las vistas de la antigua Escuela de Magisterio como telón de fondo de un barrio, el de Las Afueras de Carrasco, que se consolidaron por su cercanía al Camino Llano, zona de cocheras, talleres y entrada de autobuses. Era un lugar de paso, muy concurrido. Allí triunfó el primer quiosco que tuvo la Churrería Ruiz, cuando las churrerías aún no abundaban en la ciudad.

En Diego María Crehuet estuvo también Eco Cáceres, la tienda-almacén de componentes electrónicos por excelencia, propiedad de Julián Majado. En el número 30 se levantan las Viviendas Protegidas de la Obra Sindical del Hogar, construidas en los años 40 con piedras arrastradas desde la Montaña mediante poleas. Allí vivieron los Salgado; Agustín Manzano y el padre de Puri, ambos ferroviarios; Germán Sellers de Paz y la señora Joaquina; el señor Félix; el señor Morales; y enfrente, el señor Bartolomé y su hermano Mario.

La vida era entonces, recuerdan, dichosa: los niños jugaban en el patio a la pelota, a la pica, a las chapas, fabricaban espadas de madera y bajaban barcos improvisados cuando la lluvia convertía la calle empedrada en un río que corría con furia hacia Colón.

Talleres, lobos y memoria

En la calle estaban el taller de Siso, pintor; el taller de cuadros y molduras de Dionisio López; y enfrente la Cámara Sindical Agraria, donde trabajaba como guarda el señor Plata. Cada verano, al caer la tarde, llegaban agricultores con carros cargados de lobos muertos procedentes de la Sierra de San Pedro. El Estado los primaba y pagaba por su caza. Verlos expuestos era todo un espectáculo.

Allí tuvo también su carpintería Adrián, padre de las hermanas Blanco (de las conocidas Peluquerías Blanco), uno de los ebanistas más prestigiosos de la ciudad, que en la guerra y la posguerra llegó a contar con 40 oficiales.

La calle lleva el nombre de Diego María Crehuet, nacido en Cáceres en 1873, hijo de Diego Crehuet y Guillén. Fue secretario de sala del Tribunal Supremo, orador y literato, participante en Juegos Florales y colaborador en prensa. Durante la dictadura de Primo de Rivera fue nombrado fiscal general del Tribunal Supremo (1925) y miembro de la Asamblea Nacional Consultiva (1927). Falleció en febrero de 1956 en Madrid y fue enterrado en el cementerio de Nuestra Señora de la Montaña.

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