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Una placa conmemora el espacio

La Casa de la Madre, que vio nacer a 24.000 cacereños, vuelve a latir a las puertas del corazón monumental

El homenaje del Hilton Palacio de Godoy reconoce la función social de la Casa de la Madre, donde convivieron la maternidad y la Residencia Sanitaria, un lugar clave en la memoria colectiva cacereña

Video | Homenaje en la Casa de la Madre

Jorge Valiente

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Eduardo Villanueva

Eduardo Villanueva

Cáceres

El corazón de la ciudad monumental ha recuperado este jueves una de sus memorias más íntimas: el Hilton Palacio de Godoy ha promovido el homenaje a las más de 24.000 personas que nacieron en la antigua Casa de la Madre, el edificio anexo al palacio renacentista del siglo XVI (que ahora opera como hotel) que funcionó como maternidad hasta 1973. Una placa conmemorativa (diseñada por la ilistradora y artesana local de Martamorfismo) fija desde ahora en piedra lo que generaciones de cacereños (de la ciudad y la provincia) han experimentado: que allí comenzó la vida de buena parte de la ciudad actual.

Un edificio con muchas vidas

El inmueble no siempre fue maternidad. Como ha recordado el cronista oficial Santos Benítez: los herederos de Godoy vendieron el palacio en 1862 al Círculo de la Concordia, que lo convirtió en casino hasta el inicio de la Guerra Civil. Tras el conflicto, en 1943, fue cedido a Auxilio Social y transformado en Casa de la Madre, una institución asistencial clave en la posguerra.

Asistentes al acto de homenaje, este jueves.

Asistentes al acto de homenaje, este jueves. / Jorge Valiente

No tiene valor arquitectónico pero sí simbólico. Hasta 24.000 cacereños vinieron al mundo en ese palacio del siglo XVI (el de Godoy). La diferencia es que la gran mayoría nacía en familias humildes, muy alejadas de la riqueza primitiva que arrastró consigo Francisco de Godoy cuando regresó de América.

Antes de que se iniciaran las obras del actual Hilton de Godoy (en 2023) y antes del homenaje de este jueves, la Casa de la Madre regresó a la actualidad en 2011, cuando la Fiscalía Provincial investigó un supuesto caso de bebés robados en la institución (de los miles de recién nacidos, según los documentos históricos, alrededor de un millar nacieron muertos). El caso se terminó archivando al no hallarse pruebas.

Derribo de la Casa de la Madre en 2023.

Derribo de la Casa de la Madre en 2023. / EL PERIÓDICO

En torno a un millar de bebés fallecieron en un contexto sanitario todavía precario

Parir en la España de la escasez

Durante décadas, dar a luz en España fue un ejercicio de supervivencia. El también cronista oficial Fernando Jiménez Berrocal ha destacado que, durante las décadas posteriores a la Guerra Civil, los partos se realizaban en condiciones extremadamente riesgosas. "Muchas mujeres daban a luz en sus casas, donde no existían servicios sanitarios adecuados, agua corriente ni higiene suficiente". Y haseñalado que, en ese contexto, era frecuente que fallecieran la madre, el hijo o ambos, lo que subraya la importancia de la Casa de la Madre como un "refugio seguro para muchas familias cacereñas".

El cronista ha explicado a el Periódico Extremadura que, aunque la Residencia Sanitaria se inauguró en 1956, la Casa de la Madre continuó funcionando hasta 1973. Esto demostró que la maternidad no cerró "por obsolescencia inmediata, sino que coexistió con un centro más moderno". Y ha recordado que muchas familias urbanas elegían la Residencia Sanitaria, mientras que mujeres del entorno rural seguían siendo derivadas a la Casa de la Madre, garantizando su atención y alojamiento.

Berrocal ha indicado que las mujeres ingresaban semanas antes del parto para mejorar su nutrición y recibir seguimiento médico. "En muchos hogares rurales la alimentación era insuficiente y la higiene inexistente, por lo que la Casa de la Madre ofreció un entorno más seguro y controlado para los partos".

Un refugio para mujeres sin recursos

La Casa de la Madre llegó a contar con 50 camas. Muchas embarazadas, procedentes de toda la provincia, ingresaban hasta un mes antes del parto para mejorar su alimentación y recibir seguimiento médico. El centro registró alrededor de 25.000 nacimientos, de los que salieron adelante unos 24.000. En torno a un millar de bebés fallecieron en un contexto sanitario todavía precario.

Residencia Sanitaria y memoria colectiva

La inauguración de la Residencia Sanitaria en 1956 no supuso el cierre inmediato de la maternidad. Ambas instituciones coexistieron hasta 1973. Mientras muchas familias urbanas optaban por el hospital moderno, numerosas mujeres de pueblos seguían siendo derivadas a la Casa de la Madre, donde encontraban alojamiento y atención especializada.

“Este no es solo un dato, es una huella profunda en la memoria colectiva de Cáceres”, en palabras del director del Hilton de Godoy, Jaime Garrido. En su intervención, subrayó que el palacio ha tenido muchas vidas, pero ninguna tan emotiva como la vinculada a los nacimientos que marcaron a generaciones enteras.

Acto de homenaje en el jardín del Hilton de Godoy, este jueves.

Acto de homenaje en el jardín del Hilton de Godoy, este jueves. / Jorge Valiente

“Yo nací aquí”: un homenaje intergeneracional

El momento más simbólico ha llegado con el descubrimiento de la placa por parte de Gema Cáceres Arroyo y su madre Pura Arroyo (94 años), una de las madres de mayor edad presentes en el acto. Pura, natural de Acebo, viajó desde la Sierra de Gata para dar a luz allí en 1963. Conserva un recuerdo luminoso del trato recibido y de la matrona que la asistió. Gema nació el 23 de agosto de 1963. Años después regresó Cáceres ya para vivir en la capital y creció en una vivienda ubicada frente al edificio. "Desde la plazuela de Santiago veía pasear a mujeres embarazadas camino de la maternidad. De niña asociaba las cigüeñas del entorno monumental con la llegada de los bebés. Era muy bonito, había muy buen ambiente”, ha recordado, añadiendo emoción a una memoria compartida por miles de personas. En una España donde las infraestructuras sanitarias eran desiguales, el centro desempeñó un papel vertebrador.

Del derribo a la rehabilitación

El edificio anexo fue demolido durante la reforma que dio paso al actual hotel, al carecer de valor arquitectónico singular. Sin embargo, el proyecto impulsado por Fernando Palazuelo (presente en el acto), de Scipion Real Estate, ha apostado por integrar la memoria histórica en la nueva etapa del inmueble. El resultado es un establecimiento que combina rehabilitación patrimonial y vocación internacional e intergeneracional.

Por su parte, el alcalde de Cáceres, Rafael Mateos, ha destacado que el homenaje reconoce una función social “especialmente emotiva” del palacio y demuestra que "progreso y memoria pueden caminar de la mano. La placa no es solo un recuerdo; es un puente entre generaciones".

Una ciudad que se reconoce

Hoy, entre turistas y viajeros, el eco de aquellos partos parece volver a escucharse simbólicamente a las puertas del corazón monumental. La Casa de la Madre ya no existe físicamente, pero sigue viva en las historias familiares, en los archivos provinciales y en la memoria colectiva de todo un pueblo.

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