Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Barrio a barrio

La calle Nidos, en Cáceres, testigo de la historia: del Hospital de la Piedad a la prisión y la casa de Jesús Sansón, el fundador del Mesón Extremeño

El edificio que alberga el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura en la calle Nidos convivió con el Hospital de la Piedad y la Real Audiencia, marcando la historia cacereña

Video | La calle Nidos, en Cáceres, testigo de la historia: del Hospital de la Piedad a la prisión y la casa de Jesús Sansón, el fundador del Mesón Extremeño

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La calle Nidos no podría entenderse sin el Palacio que alberga la sede del Tribunal Superior de Justicia de Extremadura, con entrada por la calle Peñas y la Plaza de la Audiencia (donde, por cierto, estuvo la primera fábrica de Patatas El Gallo, las auténticamente cacereñas). En su parte trasera, justo en la misma calle Nidos, al pie de la plaza de las Canterías, se ha acondicionado el Juzgado de Violencia sobre la Mujer. Seguramente sin este palacio, sin este edificio de la Real Audiencia, sería complicado entender la historia de Cáceres. En ese inmueble un día se levantó el Hospital de la Piedad. Buena cuenta de ello nos dio el historiador Francisco Acedo en su serie 'Paseo por la eternidad' que publicó en este diario y cuyos artículos se compendiaron posteriormente en un libro de inexcusable lectura.

Cuenta Acedo que el de la Piedad fue el mayor y mejor dotado de Cáceres en los tiempos de su fundación, en 1612, por Gabriel Gutiérrez de Prado. Las obras fueron dirigidas por Juan Salgado. Pedro López Periáñez fue su arquitecto, aunque en su construcción también intervinieron el emeritense Francisco Rodríguez Pincel, Pedro Rodríguez Nacarino (que actuó de tasador) o Pedro Lancho que realizó la forja. Fue en 1790 cuando se funda la Real Audiencia de Extremadura por Carlos IV. Relata Acedo que se instaló en Cáceres "por ser el pueblo más sano, mejor surtido, más poblado y más oportuno que otro alguno de la provincia" y que para adaptar el edificio del antiguo hospital "(cuyo patrono, por entonces, era Francisco Javier Arias de Paredes Prado) a Real Audiencia se encomendaron las labores a Manuel Martín Rodríguez, arquitecto de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando y sobrino del gran arquitecto Ventura Rodríguez. De su traza salió la reforma de la torre frontera al callejón de San Benito (probablemente lo más madrileño que hay en Cáceres) y la soberbia portada, neoclásica", pasando por la calle Luis Grande Baudesson, quien fuera presidente de la Diputación Provincial de Cáceres entre 1947 y 1949.

La parte trasera del edificio, la de la calle Nidos, se utilizó como prisión. Precisamente la primera piedra para la construcción de la cárcel vieja de Héroes de Baler se colocó en 1934. Aquel año era alcalde de la ciudad Antonio Canales, que pretendía sustituir con esta nueva cárcel a la que se usaba como tal en la calle Nidos y que no reunía las condiciones adecuadas. Terminó de construirse en 1936 y en los trabajos colaboraron varios presos políticos. El cierre de la prisión como centro de cumplimiento, que se decretó porque las instalaciones no eran adecuadas para las nuevas pretensiones de Instituciones Penitenciarias, se culminó el 23 de marzo del 2000 con el traslado de los últimos presos (113 reclusos) a la cárcel nueva, en la carretera de Trujillo.

La carcel de la calle Nidos era tan inhóspita que durante la guerra civil no cabían tantos presos porque hasta los váteres habilitaron como celdas. Estaba instalada en un local desprovisto de las condiciones más esenciales de salubridad, higiene, capacidad y seguridad. De eso queda una memoria que conviene ser contada para saber de dónde venimos y los logros que hemos conseguido para llegar hasta aquí.

Hoy entramos por la calle Nidos a través de Sancti Espíritu, muy cerca de donde se encuentra el antiguo Cine Capitol, de estilo italiano, que fue inaugurado en 1947 y edificado sobre el antiguo Hospital de Sancti Spiritus por una empresa madrileña gestionada por Fernando Sotomayor y Sergio Bejarano que después explotaría también el Cine Astoria permanente, así como el de verano. El Capitol y el Gran Teatro eran las salas menos grandes de Cáceres, las más recoletas y las preferidas por los soldados y parejas de novios para presenciar películas clasificadas 3R, aunque el ideal era el Capitol de los domingos a las tres y media y, luego, con las pelis de destape había colas. Pero en los años 80 el vídeo cerró muchos cines y el Capitol sería uno de ellos. Posteriormente el local sería adquirido por Caja España-Caja Duero para instalar el Centro Cultural Capitol. En la época dorada de la movida cacereña llegó a ser discoteca, gestionada por José María Bermejo.

El esgrafiado

Hoy la calle Nidos es un lugar apacible, de vida tranquila, donde a la altura del número 5 hay un cartel con la leyenda 'SOS Aparcamientos', porque si algo adolece esta zona es, precisamente, de falta de plazas para dejar el coche. Ese edificio, por cierto, muy bien facturado, fue objeto de una rehabilitación energética por parte de la Junta de Extremadura.

Es esta una de las vías de Cáceres donde porcentualmente más abundan los esgrafiados, técnica ornamental arquitectónica utilizada para la decoración en el enlucido y revestimiento de muros, tanto en el exterior como en el interior de los edificios. El término, de origen italiano (sgraffiare), se aplica a la acción artesana y al producto resultante. Es un recurso decorativo que fue bastante utilizado en buena parte de la provincia de Cáceres, principalmente entre finales del siglo XV y mediados del XVII. Sin embargo, hay algunas poblaciones que por fortuna todavía conservan esta antigua manera de decorar las fachadas de las casas y Valdefuentes es el mejor ejemplo de ello. En la calle Nidos se observan estos elementos en el número 7, 14 (en fase de rehabilitación), 16, 20 y 23. La diferencia la marca el número 27, que es un edificio de corte moderno que si fuera sometido a una rehabilitación se convertiría en un acierto y daría aún mayor prestancia a la vía.

La zona no escapa de la moda de los apartamentos turísticos, ubicados en el número 4. A la altura del 9, los restos de lo que fue el Centro Social Ozanam, perteneciente a la sociedad de San Vicente de Paúl y que servía desde aquí para el reparto de alimentos y también como ropero. Representaba al Consejo de zona de Cáceres.

Jesús Sansón

Pero un paseo por la calle Nidos implica detenerse en el número 12, donde reside Jesús Sansón, el que fuera propietario del Mesón Extremeño, con entrada por la calle del Duque. Aquel bar también vivió la Transición. "En el bar estaban los de derechas, los de izquierdas, los carlistas, los mediopensionistas... Venía Jesús Alviz, que era un escritor maravilloso y que tenía una gracia insuperable. Alviz entraba en la cocina y cuando venía de Italia le decía a María: "Mira María, las tetas de Miguel Angel se ven como dos hostias consagradas". Era único. Por eso pienso que el Extremeño fue también testigo de la historia de España. Cuando murió Franco, la gente joven quería música, quería cantar y decir: ¡Mira tío, dentro de unos años os daréis cuenta de lo que ha pasado!". Vivimos la llegada de la Democracia, el Golpe de Estado, que habíamos bajado a Ruiz a tomar un chocolate con churros cuando nos dieron la noticia. Hubo que cerrar, recuerdo a las vecinas acobardadas, todos viendo la televisión en casa...", contaba en una estrevista para este diario.

Eran los años en los que los chavales en las esquinas querían ver más allá de las cortinas y por eso Sansón creó un templo resonante como una concha marina en el que la calma y la cerveza salvaron nuestras vidas cuando Cáceres era la cuna de la modernidad y de la magia y la voz del escritor argentino Roberto Fontanarrosa se convertía cada noche en cátedra: "A mí no me va eso del nirvana o los jardines con minas tocando la flauta. A los dos días ya te querés cortar las pelotas. Al cielo le pondría canchitas y un par de bares, porque en el bar estás en tu casa y a la vez estás balconeando la calle".

Sansón y su mujer, María del Carmen García Álvarez, lideraron como pocos aquel negocio de la plaza y sus inmediaciones donde estuvieron la Chocolatería Ruiz, el Bar Manso, La Parada, La Legíón, La Machacona, El Chicha... Hasta el Mesón Extremeño comenzaron a llegar colegiales del San Antonio, del Diocesano y especialmente universitarios, casi siempre a dos velas que se pedían una cerveza a medias. Y así comenzó la historia. Seguramente esta, y otras muchas, son las razones por las que en las paredes de esta casa de la calle Nidos de Jesús Sansón cuelgan recuerdos de lo que fue un icono, el bar que ocupó portadas de periódicos de Francia y de Inglaterra y por el que pasaron miles de universitarios venidos de cientos de rincones del mundo. No hace falta añadir más adornos literarios porque la voz de Jesús Sansón siempre lo llena todo. Como diría la cantante inglesa de pop Natasha Bedingfield: "Ahora que te has ido y has abierto un bar, nada que yo escriba es lo suficientemente bueno".

Tracking Pixel Contents