Sucesos
La mayor investigación contra el fraude con tarjetas bancarias en Cáceres, con 105 detenidos en cuatro países
En un hotel de Miajadas, la red coordinaba sus operaciones, que se extendían por 24 provincias españolas y 15 países extranjeros, involucrando a ciudadanos de varias nacionalidades. La Sexta se hizo eco de esta noticia y contó con la colaboración de periodistas de este diario para su serie documental La Red

Imagen de las labores practicadas por los cuerpos de seguridad en Miajadas. / Cedida a El Periódico

Febrero de 2021. Agentes de la Policía Nacional y del Servicio Secreto de los Estados Unidos llevaban a cabo en la localidad cacereña de Miajadas la mayor investigación de ámbito internacional realizada hasta esa fecha contra el fraude cometido con tarjetas bancarias. El macrooperativo permitió la detención de 105 personas en España, Austria, Reino Unido y Grecia -otras 14 fueron imputadas-, como presuntos autores de delitos de organización criminal, estafa, blanqueo de capitales, falsedad documental y tenencia ilícita de armas. Se practicaron 88 registros domiciliarios simultáneos en cuatro de los países europeos que participaron en la investigación.
La red desmantelada habría defraudado más de 12.000.000 de euros mediante la creación de empresas fantasma en Estados Unidos para, tras dotarlas de una falsa solvencia económica, solicitar la expedición de tarjetas de débito con el máximo importe disponible con el pretexto de utilizarlas en sus viajes a Europa. Una vez en España, las tarjetas americanas eran utilizadas en establecimientos conniventes por elevados importes mediante el sistema de preautorización, aprovechando la diferencia de aceptación del pago existente entre los bancos americanos y españoles.
Mediante este procedimiento lograban realizar importantes compras y posteriormente vaciar las cuentas de efectivo antes de que las entidades bancarias pudieran anular las operaciones. La organización desplegó su base de operaciones en el un hotel del municipio que ahora tiene nuevos dueños, desde donde coordinaban sus ilícitas actividades que se extendían tanto en España -se detectaron operaciones en 24 provincias- como en 15 países extranjeros.
Precisamente en ese hotel, los miembros del entramado desarticulado -nacionales de Estados Unidos, Albania, Grecia, Bulgaria, Venezuela, Colombia y España- utilizaban identidades falsas y en el conocido local miajadeño habían establecido su base de operaciones en España. Es más, se encontraban en proceso de abrir otra sede en un lujoso hotel de la región de Grän (Austria) y otro en la isla de Mikonos (Grecia).
La organización criminal se asentó primero en el municipio guipuzcoano de Mondragón en 2017 y luego en Alange hasta llegar a Miajadas, donde llevaban dos años operando. Este establecimiento mantenía abierta al público su cafetería para no levantar sospechas de inactividad, pero en él se refugiaban los principales miembros de la organización, así como otros socios griegos que acudían temporalmente a España a defraudar. Uno de los detenidos era el dueño del complejo.
"No vimos nada anormal"
El alcalde, Antonio Díaz, dijo entonces que la gente se mostró sorprendida de la magnitud de la red. El regidor indicó en declaraciones a este diario que nadie había visto nada anormal y que todo el complejo, compuesto por restaurante, hotel, cafetería y terraza, funcionaba con aparente normalidad, «aunque había menos gente pero nadie se extrañó" porque con la pandemia se redujo a reducido el público».
La investigación se desarrolló de forma coordinada con EUROPOL y las policías de Grecia, Austria, Dinamarca, Reino Unido, Alemania, Polonia, Ucrania, además de las autoridades judiciales y Fiscales de la Audiencia Nacional Española, cinco fiscalías de EEUU -Texas, Jacksonville, Miami, Providence y Boston- y cuatro fiscalías europeas -Alemania, Austria, Dinamarca y Grecia-. Fue dirigida por el Juzgado Central de Instrucción número 6 de la Audiencia Nacional quién emitió 19 órdenes internacionales de detención e investigación a los países implicados en los que se realizaron detenciones y registros.
«Las detenciones anunciadas muestran la importancia de la colaboración entre buenos socios», dijo Conrad Tribble, encargado de Negocios de la Embajada de Estados Unidos en Madrid. «En nombre del Servicio Secreto de los Estados Unidos, me gustaría agradecer a nuestros socios internacionales, en particular a la Policía Nacional española, por su gran dedicación y profesionalidad en este caso», comentó durante una comparecencia ese mes en Madrid.
Los líderes del grupo, de origen albanés, utilizaban documentación falsa griega y contaban con personal de confianza, todos ellos españoles, que trabajaban para la organización realizando diversas funciones. Por un lado estaban los que captaban establecimientos, empresarios o autónomos que permitieran pasar tarjetas americanas en el datáfono de su comercio a cambio de una comisión del 15% del importe.
Una vez se encontrase el dinero en la cuenta, éste tendría que reintegrar el 85% restante mediante transferencia bancaria a una de las muchas cuentas que manejaban los principales miembros de la organización. Para justificar la supuesta transacción elaboraban facturas falsas a nombre de las mercantiles americanas que figuraban en la tarjeta, con la finalidad de simular haber comprado productos o prestado algún servicio.
Cada uno de los componentes de la banda tenía un rol determinado para perfeccionar el fraude. Algunos de sus integrantes, con doble nacionalidad griega y estadounidense, tenían la misión de viajar a diversos puntos de EEUU con el objetivo de poner en marcha empresas que posteriormente serían utilizadas para cometer el fraude. Una vez que la sociedad estaba legalmente constituida acudían a diferentes entidades bancarias y abrían cuentas a nombre de las mercantiles. Posteriormente recibían transferencias internacionales que emitían otros miembros de la organización desde distintos países de Europa para generar una falsa creencia de actividad aparentando solvencia económica. Esos fondos los movían entre las cuentas.
Tras esperar unos meses para consolidar esa apariencia de estabilidad económica y temporal solicitaban a los bancos la expedición de tarjetas de débito con el máximo importe disponible haciendo ver que la usarían en Europa. Después las enviaban por correo ordinario a Grecia y Austria y, desde ahí, finalmente a España, donde eran utilizadas de forma fraudulenta.
Pasados unos días la entidad bancaria americana detectaba que el pago no se había autorizado y devolvía el dinero a la cuenta de su cliente, quien formaba parte de la organización. Después de esa devolución la tarjeta volvía a ser pasada en los datáfonos de los comercios españoles para liberar el importe retenido inicialmente, generando un descubierto en EEUU vinculado a la tarjeta de la que ya habían sido extraídos los fondos regresados de la devolución.
80.000 euros en una hora
Luego hacían falsas facturas de compraventa para que el propietario del establecimiento justificase la transacción por un importe tan elevado e inusual. En una ocasión pasaron tarjetas americanas en una farmacia por valor de 80.000 euros -todo ello en menos de una hora-, mientras que en otra supuestamente gastaron 300.000 euros en un club taurino.
En pleno confinamiento realizaron cargos en hoteles cerrados por más de 1.300.000 euros. Los empresarios y autónomos que se han lucrado son de todos los sectores, como hostelería, joyerías, construcción, productos cárnicos, turísticos, alquiler y compraventa de vehículos, maquinaria.
Durante la operación se bloquearon 87 cuentas bancarias de España y Europa con saldos que superan el millón de euros; se han intervenido 427.000 euros, 8.000 dólares y 600 coronas checas en efectivo; más de 200 tarjetas bancarias y 100 datáfonos; documentación falsificada; 14 vehículos de alta gama; y diez armas de fuego y varios machetes y cuchillos.
La trama de Miajadas tuvo tanta repercusión que incluso La Sexta emitió, en marzo de 2025, dentro de su serie documental 'La Red' un capítulo dedicado al fraude de las tarjetas americanas de Miajadas enmarcada en la 'Operación Secreto' en la que contó con el testimonio de un equipo de El Periódico Extremadura desplazado a los estudios de Atresmedia Televisión, en San Sebastián de los Reyes (Madrid), donde contaron de primera mano cómo fueron aquellos días y cómo los vivieron los miajadeños.
El documental tuvo a Beatriz Hermosilla, jefa del grupo de fraude empresarial de la Unidad Central de Ciberdelincuencia (UCC) de la Policía Nacional, como una de sus protagonistas. Contaba como Hermosilla fue el único agente español condecorado por el Servicio Secreto de los Estados Unidos. La policía relataba en 'La Red' todos los detalles de la operación por la que obtuvo el reconocimiento.
El programa explica que "todo comenzó cuando la Policía recibió dos alertas simultáneas, sin saber que ambas estaban relacionadas entre sí. Por un lado, el Servicio Secreto de los EEUU solicitó que se comprobasen unas transacciones bancarias ocurridas en España. Por el otro, una entidad bancaria española avisó de que algo raro estaba sucediendo. "Estábamos hablando de un fraude muy grande que estaba ocurriendo tanto en EEUU como en España".
La mayor parte de las transacciones sospechosas, continuaba, "se estaban dando en Miajadas (Cáceres) y en algunos pueblos de la provincia de Badajoz. Allí, algunos de sus vecinos y empresarios usaban tarjetas americanas. "Esta organización estaba proponiendo a todas las personas que conoce de comercios locales llevar a cabo una acción típica de blanqueo de capitales", explicaba la agente en ese reportaje de La Sexta.
En colaboración con la Jefatura Superior de Badajoz, la UCC de la Policía Nacional se desplazó hasta la zona para llevar a cabo dispositivos de vigilancia y seguimiento. El programa indica que sus esfuerzos se centraron en un hotel de Miajadas en el que se habían realizado varias operaciones con tarjetas americanas con un gran lucro económico. Allí se hospedaban los cabecillas de esta organización criminal. "Era un hotel muy normalito que lo habían habilitado para dar una apariencia de legalidad, con sus servicios de cafeterías, dar comida, celebraciones y habitaciones alquilables", relataba la agente Hermosilla. Otras habitaciones estaban reservadas a los estafadores, que vivían en ellas.
El dispositivo de vigilancia fue complicado. "Yo vivía con la maleta hecha", aseguró la agente en un documental repleto de datos y bien estructurado. Los delincuentes utilizaban vehículos de alta gama y conducían a velocidades fuera de la legalidad, con lo que era muy complicado vigilarles sin levantar sospechas.
El periodista Mariano Mejías también colaboró en 'La Red', igual que otros dos periodistas de esta casa: "La compra no existía, era solo un cargo". Para ello, utilizaban el sistema de doble verificación. En primer lugar, hacían una operación de preautorización en el comercio, con cargos de 8 o 9 mil euros. Ese dinero no se canjeaba en el momento, sino que la entidad bancaria hacía una solicitud al banco americano para ver si esos fondos existían realmente y si se podía autorizar la transacción en España. Cuando el banco recibía esa verificación, los delincuentes aprovechaban y extraían el dinero de las cuentas de EEUU, dejando el desfalco en el banco. "Los delincuentes saben que el banco estadounidense no recibe el cargo hasta el día siguiente y que en ese momento, VISA adelanta el cargo al banco español. Cuando VISA reclama ese cargo, se da cuenta de que no hay dinero en la cuenta", detallaba el periodista.
La colaboración de los establecimientos de los pueblos
Los investigadores comprobaron que había muchos comercios que estaban colaborando con la trama criminal por una comisión de un 15%, según relataba la emisión, que contó igualmente con la participación de Lorena Sánchez Pascual, subinspectora del grupo de fraude empresarial de la Unidad Central de Ciberdelincuencia de la Policía Nacional.. "Es un pueblo, es el boca a boca. Cuantos más comercios, más dinero", contaba.
"Yo, que tengo una tarjeta de débito, te digo a ti, comerciante, que me dejes tu datáfono durante unas dos horas. Yo hago cargos de forma indiscriminada y a cambio te doy una comisión para que tú después me transfieras ese dinero a mi cuenta", resumía el periodista Mariano Mejías.
Farmacias, carnicerías, peñas taurinas, empresas de agua y comercios creados ex profeso formaron parte de este fraude. "Uno de los casos más llamativos que hubo fue el de una farmacia que en cuestión de dos o tres horas pasó más de diez tarjetas diferentes por valor de 80.000 euros", cuando esa no era su facturación habitual.
Los investigadores destacan que cometían el delito "con una naturalidad escandalosa", llegando a dejar los tickets de estas falsas transacciones guardados en los locales. Se llegaron a acreditar más de 15 millones de euros de fraude. Posteriormente, los investigadores descubrieron que el fraude había sido superior a 20 millones. "El Servicio Secreto de los EEUU dio premio a toda la unidad y, de hecho, condecoró a la oficial al cargo. Fue una operación brillante para la Unidad Central de Ciberdelincuencia", concluye Mejías en un reportaje que ahora rescata este diario y que refresca la memoria de un fraude que justo en la pandemia azotó a Miajadas.
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