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Tradición e inclusión

Accesibilidad en Cáceres: el besamanos de Santo Domingo abre caminos hacia una cultura más inclusiva

Las hermandades cacereñas preparan la imagen de Jesús de la Salud, garantizando la estabilidad de elementos como potencias y policromías, antes del besamanos, que busca la participación de todos los fieles

Besamanos inclusivo a Nuestro Padre Jesús de la Salud impulsado por la ONCE.

Besamanos inclusivo a Nuestro Padre Jesús de la Salud impulsado por la ONCE. / El Periódico Extremadura

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Sofía Pérez Ramiro

Sofía Pérez Ramiro

Cáceres

El besamanos a Nuestro Padre Jesús de la Salud en el Templo Conventual de Santo Domingo no es solo un acto de devoción. Detrás de cada jornada hay un trabajo previo de preparación de la imagen y de coordinación para garantizar tanto la conservación del patrimonio como la participación de los fieles, incluidas las personas con discapacidad visual.

Preparación de la imagen para el besamanos

Las hermandades de Semana Santa en Cáceres, siguiendo criterios habituales en conservación de arte sacro establecidos por diócesis y restauradores especializados, realizan tareas previas de limpieza superficial y revisión de la talla antes de un besamanos. Estas labores, siempre externas y no invasivas, buscan retirar polvo ambiental y comprobar la estabilidad de elementos como potencias o policromías.

En el caso de Nuestro Padre Jesús de la Salud, la imagen se coloca a una altura accesible y en un entorno controlado dentro del templo, con iluminación adecuada y supervisión constante de miembros de la cofradía. Durante la franja destinada a personas con discapacidad visual, la manipulación se desarrolla bajo guía directa, siguiendo pautas similares a las aplicadas en museos cuando se autorizan experiencias táctiles.

Expertos en conservación del patrimonio religioso, como los que colaboran habitualmente con la Diócesis de Coria-Cáceres, recomiendan limitar el contacto a zonas estructuralmente seguras y reforzar la vigilancia para evitar deterioros, una práctica que ya se aplica en este tipo de iniciativas inclusivas.

Otras experiencias inclusivas en Cáceres

La apertura del besamanos a personas con discapacidad visual se enmarca en una tendencia creciente en espacios patrimoniales. En la ciudad monumental de Cáceres, declarada Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, varios recursos turísticos gestionados por el Consorcio Cáceres Ciudad Histórica han incorporado mejoras de accesibilidad, como señalética adaptada y eliminación de barreras arquitectónicas en determinados puntos visitables.

En Plasencia, la Catedral Vieja y la Catedral Nueva han desarrollado en los últimos años visitas adaptadas para colectivos con necesidades específicas, en coordinación con asociaciones sociales. En Trujillo, el Ayuntamiento ha impulsado planes de accesibilidad en el entorno monumental, incorporando mejoras en itinerarios peatonales.

La ONCE, presente en la provincia, colabora con frecuencia en actividades culturales que facilitan el acceso a contenidos mediante explicaciones sonoras y acompañamiento especializado. Estas prácticas están alineadas con la normativa estatal sobre accesibilidad universal (Ley General de derechos de las personas con discapacidad y de su inclusión social).

Retos y propuestas de mejora en la provincia

Aunque se han dado pasos significativos, la accesibilidad en eventos religiosos y culturales en la provincia de Cáceres todavía presenta margen de mejora. Especialistas en accesibilidad cultural y guías técnicas del Ministerio de Cultura señalan distintas líneas de actuación, como incorporar audiodescripciones en procesiones y actos multitudinarios, entre ellos las celebraciones de Semana Santa en Cáceres o Coria; ofrecer programas en braille y lectura fácil en conciertos y representaciones teatrales en espacios como el Teatro Alkázar de Plasencia o los auditorios municipales de Navalmoral de la Mata; y garantizar itinerarios accesibles en cascos históricos con pavimento irregular, como ocurre en Trujillo o Valencia de Alcántara, mediante rutas alternativas señalizadas.

También se plantea la necesidad de formar a voluntarios y personal organizador en atención a personas con discapacidad, reforzando así la mediación cultural. La accesibilidad, subrayan los especialistas, no implica únicamente eliminar barreras físicas, sino también facilitar la comprensión del contenido artístico y religioso. En este sentido, la experiencia táctil del Señor de la Salud ha mostrado que patrimonio e inclusión pueden convivir con respeto a la conservación.

En una provincia donde la tradición cofrade moviliza cada año a miles de personas, avanzar en accesibilidad supone ampliar la comunidad que participa de estos actos, y la iniciativa desarrollada en Santo Domingo ha evidenciado que la devoción también puede abrir caminos hacia una cultura más inclusiva y compartida.

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