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Barrio a barrio

El Gran Teatro, Mostazo y Óptica Alonso: los tres pilares que definen la tradicional calle San Antón de Cáceres

La calle San Antón, en Cáceres, se caracteriza por sus comercios tradicionales, como Mostazo y el Gran Teatro, y conecta importantes vías comerciales de la ciudad

Vídeo | El Gran Teatro y Mostazo: los dos pilares que definen la tradicional calle San Antón de Cáceres

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

San Antón es una de las calles más tradicionales y típicas de Cáceres, y lo es por los tres tesoros que conserva: el Gran Teatro, Mostazo y Óptica Alonso, y porque es el puente que conecta el Paseo de Cánovas con la calle San Pedro y de Pintores, el nodo comercial de la ciudad. Es en esa esquina con San Pedro donde se encuentra la tienda de moda Intimissimi y, enfrente, en la esquina con Parras, a la altura del número 2 la tienda de Mostazo, dedicada a la charcutería y productos ibéricos.

Conviene detenerse en esta firma cacereña, que ha creado toda una franquicia y que es referente nacional en el mundo del embutido. Su origen hay que buscarlo en Diego Mostazo Sierra y Antonia Giraldo Domínguez, naturales de Malpartida de Cáceres, municipio del cinturón metropolitano que por si algo se caracteriza es porque su gente, aparte de buena, es emprendedora. El matrimonio se trasladó a Cáceres en los años 20 y durante la guerra vivieron en el Camino Llano, donde eran vecinos de Napoleón y de muchos policías nacionales y trabajadores de la Renfe.

Dos hijos del matrimonio, Juan y Gabriel, fueron los que por azares del destino se toparon un día con Antonio y Serafín, dos empresarios de Salamanca que llegaron a la ciudad para instalar un negocio de menudos de los cerdos, que les funcionaba muy bien en su tierra y así comenzaron en la venta de los embutidos. El negocio prosperó después de un año para ellos en solitario y el resultado fue quedarse con una casilla de la segunda planta del mercado del Foro de los Balbos. Allí vendían quesos, pilas de tocino, chorizos, patatera...

Todo iba viento en popa y años mas tarde se trasladaron a un local de la calle San Pedro, donde estaban entonces el Catastro, Los Cabezones, que era un comercio de alimentación, la charcutería de Antonio Pérez, la tienda de muebles de Cordero, o la pastelería de don Valentín Acha...

El negocio prosperaba, así que un día los Mostazo vieron un local en San Antón, propiedad del otorrino Manuel Checa, donde estuvo Plá, que era una tienda de bicicletas. El de San Antón fue el primer autoservicio que tuvo Cáceres. Su lema, que se hizo muy popular, era: "Mostazo, sírvase usted mismo" . Allí encontrabas no solo embutidos, también conservas, productos de limpieza... Fue toda una sensación en aquel centro comercial abierto que era entonces Cáceres, muy cerca del Café Toledo, Sederías Oriente, Paniagua, zapatos El Cañón o la peluquería de Las Manolitas...

Los negocios de hoy

Hoy, justo al lado de la charcutería Mostazo está la cadena Popeyes y haciendo esquina con Casas de Cotallo, el Gran Teatro, que este año celebra su centenario. En la otra acera está La Casa de los Bolsos, hoy con ofertas de bolsos por 9,99 euros, Niles Color Cáceres, dedicado al cuidado de las uñas y la pedicura y la farmacia de la licenciada María San Pedro Ledesma. Nos adentramos en el número 9 y ahí encontramos ATA Auditores S.L., la Asesoría de Empresas a Asesores Tributarios y en la tercera planta la constructora Iniexsa de Abelardo Martín. La planta baja, eso sí, que fue un banco, sigue vacía y plagada de grafitis, lo que afea un entorno que debiera cuidarse con más esmero.

La óptica Alonso (la lleva Alejandro) sigue siendo referente de una calle en la que el restaurante El Trece de San Antón hace tiempo que bajó la persiana. Y al lado del Gran Teatro, en el número 6, el inmueble que alberga la sede del Colegio Oficial de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Cáceres. El edificio también alberga la clínica del odontólogo Jorge Camins Dianda, y los despachos de los abogados Manuel Lucas Carpintero, María del Carmen Lucas Durán y Fernando Páramo Salve. También el de Carlos Saúco, que son especialistas en extranjería penal, civil y laboral, además de los letrados Carlos Ernesto Saúco Guevara, Daniel Expósito de la Paz y Álvaro Santibáñez Saez. Comparten edificio los Abogados Flores Mastro, de Juan José Flores Gómez, Pilar Mastro Amigo, José Carlos Pérez y José Carlos Flores, enfocados al derecho laboral, civil, mercantil, penal y contencioso administrativo. También tienen su despacho los abogados Fernando Ávila Durán, Francisco Lancho Pedrera y Ana Iglesias Ávila.

Enfrente, Iris Modas y Complemento y al lado Amantes de Mentes, Avuelapluma y J.A. González Juguete Navarro, que es abogado. En la calle comparten locales Dehesia, una marca extremeña de cosmética econatural, y la Sala de Arte El Brocense, donde durante estos días se expone Focus, de Abel Jaramillo. En el número 21 está el despacho parroquial de la cercana iglesia de San Juan Bautista y varios locales vacíos, junto a la perfumería Avenida.

Otro emblema de la vía es el Edificio de La Chicuela, en cuyo paisaje conviven varios negocios: Mola Fashion, Saksa&Jolly, la Expendiduría de Tabaco número 7 de Cáceres, el Centro Óptico Coca y Cuccos, que liquidó por cierre. También cerró la papelería Márquez, y la memoria, inevitablemente se va al mes de abril de 2023, cuando el comercio tradicional cacereño arrancó un poco más triste. Márquez, la papelería de referencia para muchos de los vecinos de la ciudad, echaba el cierre tras 50 años abierta en la calle San Antón, frente al Gran Teatro. Fue allá por los setenta cuando comenzó su andadura el simbólico local. El alto precio del alquiler provocó que bajaran la persiana.

Las lágrimas invadían entonces el ánimo de las propietarias del negocio, las hermanas Prado y Toñi Márquez, para las que el comercio había sido como su casa. «Antes de que lo regentara nuestro padre (Manuel), estaba aquí la papelería de Sanguino. Hemos visto pasar hasta tres generaciones. Clientes que ya eran casi como de la familia. Nos da una pena horrorosa y preferimos no pensarlo, pero no nos quedaba otra opción por la continua subida del alquiler del local», explicaron. La vida pasa delante de Márquez pero su recuerdo, para muchos, sigue vivo.

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