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Negocios

La hostelería de Cáceres muestra dos caras: La Bonita apuesta por el autoempleo y Tápara busca aumentar su oferta

El restaurante Tápara, tras más de una década, busca crecer y ofrecer un espacio para eventos, mientras que La Bonita inicia su andadura como un negocio familiar en el barrio de El Vivero.

Vídeo | Tápara se traslada a las afueras de Cáceres

El Periódico

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La apertura de La Bonita en el barrio de El Vivero y el próximo traslado de Tápara a un nuevo recinto en la carretera de Medellín reflejan dos movimientos distintos dentro de la hostelería cacereña. En un caso, se trata de un pequeño negocio familiar que acaba de echar a andar tras asumir el traspaso de un bar de barrio. En el otro, de un restaurante ya asentado que busca ganar capacidad y diversificar su actividad con un espacio específico para eventos.

Ambos proyectos comparten, sin embargo, una misma idea de fondo: la búsqueda de continuidad y crecimiento en el sector, ya sea desde una escala modesta y vinculada al autoempleo o desde una estructura más consolidada que da un salto a otro formato.

En El Vivero, Olga Lorente Sagasta ha puesto en marcha La Bonita junto a su hijo, su nuera y una sobrina, en una iniciativa nacida del entorno familiar. Aunque ya conocía la hostelería, ha explicado que esta es su primera experiencia al frente de un negocio propio y que la decisión ha estado ligada tanto al interés de su familia por este ámbito como a la posibilidad de emprender juntos.

Tapería La Bonita, que abre. Olga Lorente y Dariela Isabel trabajarán en ella.

Tapería La Bonita, que abre. Olga Lorente y Dariela Isabel trabajarán en ella. / E. P.

La apertura se ha producido tras una reforma casi integral del local en apenas seis días. Según ha relatado, la familia ha asumido buena parte de los trabajos para reorganizar el espacio y darle una imagen más luminosa. El establecimiento ha arrancado con una plantilla de cuatro personas y con la previsión de incorporar en los próximos meses una terraza exterior, pendiente todavía de los últimos permisos.

Dos escalas de negocio

Frente a ese modelo de tapería de barrio, Tápara prepara una nueva etapa con el abandono de su actual ubicación tras más de una década. El restaurante se trasladará a un espacio más amplio situado a unos tres minutos de Cáceres, donde combinará la actividad habitual de sala con una zona destinada a bodas, comuniones y otras celebraciones.

Restaurante Tápara en Cáceres

Restaurante Tápara en Cáceres / El Periódico Extremadura

El responsable del negocio ha explicado que el proyecto busca unir la parte gastronómica que ya identifica a la marca con una nueva línea vinculada a los eventos. El nuevo recinto contará con una carpa con capacidad aproximada para 350 comensales, además de terrazas exteriores, mientras que el restaurante mantendrá una capacidad contenida para preservar, según ha señalado, el modelo de atención al cliente.

En la carta seguirán presentes algunos de los platos ya conocidos del establecimiento, dentro de una propuesta que combina referencias de la cocina tradicional con elaboraciones propias. El traslado, además, implicará un refuerzo de la plantilla. Tápara cuenta ahora con 15 trabajadores y prevé nuevas incorporaciones para atender tanto el restaurante como el nuevo espacio para celebraciones.

Emprender y consolidarse

Los dos casos muestran momentos muy diferentes dentro del mismo sector. La Bonita representa una fórmula de autoempleo familiar, levantada a partir de un pequeño local y una estructura reducida, mientras Tápara afronta una ampliación con mayor inversión, más capacidad y una oferta más diversificada.

En ambos proyectos, no obstante, aparece el peso del equipo cercano. En La Bonita, el negocio se sostiene sobre la implicación directa de varios miembros de una misma familia. En Tápara, la nueva etapa se apoya en una plantilla ya formada y en el refuerzo del equipo de cocina para acompañar el crecimiento previsto.

Así, entre la barra de un bar de barrio recién reabierto y un restaurante que se prepara para mudarse a las afueras, la hostelería cacereña suma estos días dos movimientos que apuntan en direcciones distintas, pero que responden a una misma voluntad de encontrar espacio propio en un sector exigente y en continua transformación.

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