La cuenta atrás cofrade
La procesión del Cristo Negro: donde tradición, leyendas y solemnidad se dan la mano
La procesión del Cristo Negro, una de las más conocidas de Extremadura, congrega a miles de personas cada Miércoles Santo en la parte antigua de Cáceres, y cumple 40 años de la refundación de su cofradía

Pablo Parra
"Que salga la Hermandad del Cristo Negro. ¡Dios lo quiere así!". Tres toques sobre la puerta de la concatedral de Santa María de Cáceres para, posteriormente, abrirse. De la oscuridad del templo y la medianoche solo salen antorchas. Un silencio absoluto que un golpe de timbal rompe en seco. Su eco impone ante las cientos de personas que miran atentas en la plaza. Miles esperan a lo largo de todo el recorrido por la parte antigua. Es Miércoles Santo y acaba de comenzar la procesión del Cristo Negro.
Es una de las cofradías más conocidas de Extremadura. Ha recibido visitantes de lugares a lo largo y ancho del planeta. Bajo los pies del Cristo Negro han estado los Reyes Católicos, la reina Sofía y la Duquesa de Alba. Desde musulmanes hasta budistas se han interesado por su figura. Y ante tanta grandeza sorprende la humildad que profesan sus hermanos.

Galería | El Cristo Negro de Cáceres: misterio, arte y tradición / Pablo Parra
Aniversario
"Nosotros no buscamos esto. Solo realizamos una estación de penitencia como se hacía en el siglo XV", cuenta Alonso Corrales, Mayordomo de la cofradía. Este año están de aniversario, pues se cumplen 40 años de la refundación de la cofradía. Fue en 1986 cuando el propio Corrales impulsó recuperar la figura y talla del Santo Crucifijo de Santa María, que se encontraba "sucio, por decirlo de una forma respetuosa".
"Una vez vine y me lo encontré ahí en su capilla, sin luz, con telarañas en la ventana de arriba", rememora. No era normal que una imagen estrechamente vinculada a los Reyes Católicos se encontrara en ese estado. "Investigué sobre él, de dónde venía, por qué estaba aquí, y fui a ver al señor obispo para presentarle la idea de fundar la cofradía". Ese mismo obispo, Jesús Domínguez, se encuentra enterrado a los pies del Cristo. Junto a él, otros seis obispos más.

El Cristo Negro de Cáceres. / Pablo Parra
La fundación original de la Muy Solemne, Venerable y Pontificia Cofradía Hermandad Penitencial del Santo Crucifijo de Santa María de Jesús se remonta al 3 de mayo de 1490, pero por diversos motivos, como las desamortizaciones de Mendizábal, hicieron que dejara de procesionar. Lo hacía en épocas de sequía, de plagas o de epidemias. De hecho, en la reciente pandemia de Covid-19 los fieles pedían que saliera en procesión, algo que se llegó a debatir, pero finalmente se desestimó por cuestiones sanitarias.
Novedades
Con motivo del aniversario, la cofradía va a realizar diversos actos y añade algunas novedades a su salida procesional. Destaca la incorporación de un palio de respeto que llevarán seis hermanos, un elemento que se pone sobre una imagen "que tiene especial devoción". "Será un palio muy sencillo, siguiendo la estética de la procesión". También se añade el emblema identificativo de los Reyes Católicos.
A esto se suman la exposición de todas las cruces guías que ya se ha realizado en el palacio de la Isla o una conferencia del doctor Antonio David Sánchez González.
Tradición y leyenda
Y dirán las personas de fuera, ¿por qué llama tanto esta procesión? Se juntan dos factores: las leyendas y su procesión tan "peculiar". El Cristo Negro sale en la medianoche del Miércoles Santo (técnicamente ya Jueves Santo) de Santa María, y realiza un recorrido intramuros, "en un escenario único". Según dicta la tradición, la imagen no puede salir de las murallas cacereñas.
Ese tipo de costumbres que se salen de lo convencional llaman mucho la atención. Como el voto de silencio o el Numerus clausus, una 'lista de espera' para entrar en la procesión. Actualmente son 59 personas las que salen en la estación de penitencia, pero hay unas 3.000 en espera para entrar. Hasta que una de estas 59 no se dé de baja, no entra savia nueva. La llamada puede tardar en llegar 20 años. "Cuando me toca llamar a alguien, muchas veces se sorprenden porque ni recordaban estar apuntados", cuenta Corrales. En estos 40 años, ha habido más de 100 bajas por enfermedad, trabajo o, simplemente, que no quieren seguir.
Las leyendas que existen sobre la talla también atraen a la gente. Se dice que no se le puede mirar a los ojos o que no se le puede tocar sin guantes. El Mayordomo calma las aguas y aporta una visión realista. Ante la enorme devoción que debió tener el Cristo hace unos siglos, todos lo tocaban y lo besaban en una época en la que había miles de enfermedades. Probablemente de ahí surgió la leyenda de que si lo tocabas y eras un falso converso, morías. Y si hoy en día no se toca si no es con guantes, no es por la leyenda, sino porque "evidentemente una obra de arte no la puedes tocar con tu sudor porque se estropea".
El Cristo
No cabe ninguna duda del porqué al Santo Crucifijo de Santa María de Jesús se le conoce popularmente como el Cristo Negro. Su oscura piel, que se camufla con la noche, es su seña de identidad. Data del siglo XIV, y aunque su autor es anónimo, según apuntan algunos estudios sobre él, quien lo hiciera no lo hizo por primera vez y conocía a la perfección la anatomía de un cuerpo sin vida.
Cuenta con detalles poco visibles en la procesión y que solo lo son si lo ves bien de cerca. Aunque su piel es negra, Corrales admite que sí hay ríos de sangre dibujados en su piel. Además, las venas se le marcan por la presencia de pequeñas cuerdas que las simulan debajo del lienzo que lo cubre. Una técnica que se implementa también en el Cristo de las Indulgencias de la Cofradía del Nazareno.

Detalle de las venas del Cristo Negro. / Pablo Parra
Con el paso de los siglos, como es de esperar, hay detalles que han ido cambiando. Sus dedos se han roto en numerosas ocasiones (sacando a la luz unos alambres que los forman), su pelo era más largo, y su paño de pureza ha ido perdiendo algunos detalles originales. Su cruz no es la original, sino una del siglo XVII, pues el tiempo no perdona en la madera.
Actualidad
La Semana Santa de Cáceres tiene la particularidad de que conviven varios estilos. La del Cristo Negro es la más radical y, por ello, una de las más llamativas. Sin embargo, a Corrales le preocupa la gran oleada de fundaciones de cofradías nuevas que, al final, pueden debilitar a las históricas. "Me da pena que esas cofradías se vayan quedando un poquito cojas por carencias de hermanos, porque en alguna ocasión se vean en el compromiso de tener que dejar algún paso dentro de la Iglesia porque no tienen suficientes hermanos o porque tengan que acortar el recorrido porque no tienen suficientes hermanos", señala.
"Esta euforia tenemos que frenarla un poquito, tenemos que mirarnos un poco hacia adentro nosotros mismos y las cofradías que tenemos en casa tratar de respaldarlas, tratar de prestarles ayuda en el momento que lo necesiten, sea de hermanos, sea de flores, sea de lo que sea. Y creo que la Semana Santa ahora tiene que respirar un poquito", añade. Sin embargo, le parece muy positivo el panorama joven en la Semana Santa de la ciudad.

El Cristo Negro. / Pablo Parra
La locura por el Cristo Negro no tiene límites. Mientras sale de la iglesia a las doce, ya hay personas esperando prácticamente al final del recorrido. Son tantas y tantas personas que ese sentimiento de recogimiento se difumina. "Me agobia", afirma de forma sincera quien ideó la idea. La imagen dista mucho de sus primeras salidas, donde las luces de la parte antigua se apagaban y había mucha menos gente.
En alguna ocasión ha llegado a venir la televisión japonesa, muchas personas han venido a darle las gracias porque se han cumplido sus plegarias, y así un sinfín de anécdotas más. "Una vez vino un chico pidiendo ser crucificado ante el Cristo y salir en procesión con él". Como es de esperar, la idea no prosperó.
Si la lluvia no lo impide, el Cristo Negro volverá a salir en procesión este Miércoles Santo. Si ocurre, Dios así lo habrá querido.
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