Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Historias

Yan Qiu, el chino que devuelve a la vida los móviles rotos en 20 minutos en Cáceres: "No daban dos duros por mi teléfono y él consiguió arreglarlo"

Aunque la calle Gil Cordero ha perdido fuerza comercial, el negocio de Yan Qiu se mantiene gracias al boca a boca y a la fidelidad de sus clientes en Cáceres

Yan Qiu, el hombre que repara los móviles en Cáceres.

Yan Qiu, el hombre que repara los móviles en Cáceres. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Hay negocios que no hacen ruido, pero forman parte del engranaje diario de una ciudad. Están ahí, discretos, sosteniendo pequeñas urgencias domésticas que solo se valoran cuando fallan. Una pantalla rota, un teléfono que no enciende, un dispositivo que parece sentenciado y que, sin embargo, todavía puede salvarse. En la tienda Young Móvil de la calle Gil Cordero, en Cáceres, Yan Qiu lleva más de una década dedicado a eso: a devolver a la vida aparatos que muchos ya daban por perdidos.

Llegó a España en 2009. La tienda la abrió en 2015, en plena época en la que la telefonía móvil y sus accesorios vivían uno de sus momentos de mayor auge. Han pasado once años desde entonces y, aunque el negocio ha cambiado mucho, él sigue al otro lado del mostrador, atendiendo clientes, colocando pantallas, limpiando restos de pegamento y haciendo compatible la precisión técnica con las interrupciones constantes de una tienda a pie de calle.

Diferencias

Su trabajo, explica, depende siempre del modelo, de la marca y también del ritmo que marque la mañana: "No es lo mismo reparar un iPhone que un Android". En el primer caso, un cambio de pantalla puede estar listo en apenas 20 minutos. En el segundo, el proceso suele alargarse cerca de una hora. "No porque sea más difícil de entender, sino porque exige más pasos: pegar la pieza, limpiar bien los restos anteriores y esperar a que el nuevo ensamblaje se seque", explica. Todo requiere tiempo, pulso y una paciencia que el cliente, normalmente, no ve.

Yan Qiu repara un teléfono en su tienda.

Yan Qiu repara un teléfono en su tienda. / E. P.

Desde fuera, la escena parece sencilla: alguien entra con gesto de resignación, deja el teléfono sobre el mostrador y espera un diagnóstico. "Muchas veces vienen convencidos de que tocará comprar uno nuevo. Pero no siempre el daño es tan grave como parece", señala. También el precio influye en esa decisión. Cambiar una pantalla de un modelo de iPhone antiguo puede costar desde 40 euros. En otros casos, el arreglo ronda los 55 o 60 euros si se opta por componentes compatibles.

El contexto de Gil Cordero

A su alrededor, sin embargo, el contexto no acompaña del todo. Yan reconoce que la calle Gil Cordero ha ido perdiendo fuerza comercial desde que abrió el local. "Cada año se nota", asegura. Aun así, el movimiento continúa y el negocio se sostiene gracias al boca a boca de los vecinos y la clientela fiel. En un negocio así, la reputación se gana con cada móvil entregado a tiempo y con cada problema resuelto sin conflicto.

Lo importante no es solo que el móvil vuelva a funcionar: "Queremos que el cliente se vaya contento, ese ha sido siempre su objetivo y también la razón por la que sigue ahí tantos años después". De hecho, esos clientes también están felices de contar con alguien como Yan Qiu en su ciudad: "No daban dos duros por mi móvil y él consiguió arreglarlo".

Tracking Pixel Contents