Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

La cuenta atrás cofrade

Jóvenes y tradición: el papel clave de la Cofradía de los Ramos en la Semana Santa cacereña

La Cofradía de los Ramos, fundada hace 80 años, fue la primera en el siglo XX y su impacto inicial le valió el sobrenombre de "el trueno" por el obispo Llopis Iborra

Vídeo | Jóvenes y tradición: el papel clave de la Cofradía de los Ramos en la Semana Santa cacereña

Pablo Parra

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Cáceres

Para muchos es la cofradía que abre la Semana Santa de Cáceres. Durante muchas décadas así fue. La Cofradía de los Ramos fue toda una revolución cuando nació hace 80 años. Fue la primera fundada en el siglo XX, y pionera por escoger algunos días de la semana en los que no salían procesiones hasta el momento: Domingo de Ramos, Martes Santo y Miércoles Santo.

Tiene varias pecularidades: su talla mariana y una de las titulares, la Virgen de la Esperanza, es una de las imágenes más veneradas de Cáceres; tiene una muy fuerte presencia joven; y sus tres salidas procesionales tienen ambientes completamente distintos.

Restauración de la Virgen

Pese a ser su 80 aniversario, no es algo que se vaya a celebrar especialmente, pues los actos llegaron con las bodas de platino hace 5 años, con el 75 aniversario. "La principal novedad es la restauración de la Virgen", cuenta el Mayordomo de la cofradía, Luisma Rodríguez. La talla mariana ha sufrido una profunda restauración, la primera que se le realiza, en un taller sevillano. "Es una inversión económica y de esfuerzo importante y va a lucir nuevamente con la policromía original que tenía ella en el año 1949", explica.

Galería | La Cofradía de los Ramos: el eslabón entre la tradición y la novedad

Virgen de la Esperanza. / Pablo Parra

Su incorporación original fue toda una noticia en Cáceres, pues fue el primer paso con palio y recordaba bastante a las procesiones del sur.

En el fondo, una novedad sería que la Esperanza saliera a la calle el Miércoles Santo, pues lleva dos años consecutivos sin salir por lluvia. Lo haría con la otra imagen titular, el Cristo de la Buena Muerte, una talla que normalmente se encuentra colgada sobre el altar de la iglesia de San Juan, la sede de la cofradía, y cuyo nombre original es el Cristo del Pardo. Como curiosidad se puede nombrar su mano derecha, donde sus dedos forman la V de la victoria. A sus pies una calavera simboliza la muerte.

Galería | La Cofradía de los Ramos: el eslabón entre la tradición y la novedad

Mano del Cristo de la Buena Muerte. / Pablo Parra

En su día procesionó dos veces, una el miércoles bajo el nombre actual y otra el Martes Santo, como el Cristo del Perdón. La imagen actual que sale con ese nombre el Martes Santo que representa el Ecce Homo y cuenta con una piel oscura, no es la imagen original.

Llegó a la cofradía en 1996, y su origen se encuentra en la iglesia del poblado de Granadilla. Tras la construcción del embalse de Gabriel y Galán, el pueblo fue abandonado y las imágenes de la iglesia pasaron a ser de la Diócesis, que, finalmente, se lo cede a los Ramos.

El nombre de la cofradía, así como su icono, está directamente relacionado con la primera salida: la del Domingo de Ramos. Se trata de la procesión de la Entrada Triunfal en Jerusalén, conocida por todos los cacereños como La Burrina. "No hay nadie en Cáceres que no conozca La Burrina". En esta, decenas de hermanos llevan unas enormes palmas amarillas, vendecidas anteriormente en la salida de la procesión al mediodía.

Jóvenes

El papel de los jóvenes en la Semana Santa cacereña es cada vez más importante, y si hay una cofradía que lo refleja es la de los Ramos. "Le da ese carácter juvenil, y a veces un poco intrépido y un poco alocado, pero que le da esa vidilla también", comenta el Mayordomo. "Debemos confiar más en ellos, no tener miedo a los cambios. Evidentemente ellos están aquí, y son gente además que está empezando a coger las riendas". La cofradía es una de las más multitudinarias de la ciudad, rondando los 1.000 hermanos.

En parte, participar en una cofradía es un ejercicio de compañerismo y convivencia, algo que ocurre, por ejemplo, en el momento del montaje de los pasos. "El objetivo es colocar los pasos, moverlo y tal, pero el fin es otro: es la convivencia, el pasar aquí en fraternidad un buen rato", explica.

Galería | La Cofradía de los Ramos: el eslabón entre la tradición y la novedad

Cristo de la Buena Muerte. / Pablo Parra

Siendo de la cofradía que más veces sale en Semana Santa, Rodríguez comenta que cree que "la ciudad la ama mucho". Es algo en lo que coinciden en muchas cofradías, que está viviendo un gran momento de forma. "Es una fiesta tremenda, una roca potente, y se nota porque nace del pueblo y está fuertemente unida a una identidad".

Historia

La historia de la cofradía está ligada al comercio local y de empresa de la ciudad. También a la policía local, cuya patrona es la propia Virgen de la Esperanza. "Nace como un eslabón entre las cofradías antiguas como el Nazareno, la Soledad o la Vera Cruz, y una puerta de entrada a una ola de fundaciones y refundaciones como la del Humilladero o los Estudiantes". Su impacto inicial fue tal, que el obispo del momento, Llopis Iborra, denominó a la cofradía como "el trueno".

Sus tres procesiones tienen ambientes distintos: La Burrina es alegría, es el inicio de la Semana Santa, con cientos de palmas y hasta cinco relevos para cargar. Por otro lado, el Cristo del Perdón es silencio y austeridad. Recorre callejuelas de la parte antigua que no suelen ser recorridas y visita los tres conventos de la ciudad: Santa Clara, San Pablo y las Jerónimas. La procesión de la Esperanza es una mezcla, pues trata de ser solemne, pero hay tal multitud de personas que acaba siendo imposible.

Galería | La Cofradía de los Ramos: el eslabón entre la tradición y la novedad

Jesús del Perdón. / Pablo Parra

La procesión del martes además cuenta con una historia curiosa. Aunque la imagen original del Perdón no se sabe dónde se encuentra, aquel pequeño crucificado procesionaba hasta la antigua cárcel. Allí, era tradición indultar a algunos condenados a los que ya les quedara poco tiempo por cumplir. "Eran indultos por delitos menores, temas de contrabando".

En torno al año 2007 se recuperó la tradición, pero en vez de indultar se reducía la condena. Además, esa persona tenía la opción de procesionar en el anonimato como acción de gracias. Y ya no bajaba hasta la antigua cárcel, sino que el acto simbólico se realizaba en la plaza de la Audiencia. Este hecho ya no se realiza, pues la procesión ha perdido también algunas tradiciones como esta (que nunca se sabe si volverá en el futuro) o la de la banda de romanos.

Tracking Pixel Contents