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La cuenta atrás cofrade

La Cofradía de las Batallas de Cáceres: un crisol de historia, fe y fervor militar

Miembros de la Cofradía de las Batallas recuerdan el origen de la procesión de los 'mutilaos' y la posterior refundación que impulsó el resurgir de la Semana Santa cacereña en 1985

Vídeo | La Cofradía de las Batallas de Cáceres: un crisol de historia, fe y fervor militar

Pablo Parra

Cáceres

La solemnidad militar y el rojo tiñen las calles de Cáceres tanto el Lunes Santo como el Sábado Santo. Este color se ve un día acompañado por el negro de la muerte y la tristeza y el otro por el blanco de la alegría que está por venir. La Cofradía de las Batallas de Cáceres ha pasado por sus altibajos, pero en la actualidad es una cofradía realmente querida en la ciudad.

Procesiona en dos ocasiones. El Lunes Santo es la salida principal, la de las Batallas. En esta salen el Cristo de este mismo nombre, imagen titular junto a la Virgen de los Dolores. Entre estas dos imágenes desfila el imponente y bello Cristo del Refugio. A esta talla le acompaña un batallón militar, haciendo un guiño al origen de la cofradía. Por su parte, el Sábado Santo, es la Virgen del Buen Fin y Nazaret la que procesiona por la ciudad.

Este año hay novedades en ambas procesiones, pero no se pueden precisar hasta que no se traten en la Asamblea de Hermanos que tiene lugar este viernes. Sin embargo, Inmaculada Hernández, Mayordoma de la cofradía, adelanta que hay ciertas modificaciones en el horario y recorrido, así como de patrimonio.

Actualidad

Hernández habla del estado actual de la Semana Santa de Cáceres, de la cual ha mamado al salir en ella "desde los seis años". La cofradía nació en un momento convulso en la historia de España, pero renació en 1985, cuando volvió a desfilar tras su refundación.

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Imagen de la procesión del Sábado Santo. / Pablo Parra

No fue la única que encabezó este resurgir de la Semana Santa de Cáceres. "Se ha ido incorporando más gente, se ha permitido sacar más cofradías a lo largo de estos años y se han incluido otros estilos diferentes a los que teníamos nosotros, que es la carga a hombro, principalmente", explica.

Nuevas generaciones

Laura Corrales, miembro joven de la cofradía, aporta el punto de vista de las nuevas generaciones y cómo las ve. "No es como mi rango de edad que lo llevamos desde chicos porque nuestros padres nos lo han inculcado. Las generaciones que llegan ahora, en general, lo hacen más por postureo que por fe o devoción hacia las imágenes", señala. Obviamente, hay distintos casos, pero "si te das cuenta muchos jóvenes van saludando desde el cortejo".

"Hay personas que van a exhibirse y la Semana Santa hay que sentirla", aporta por su parte Emilio Valle, miembro de la Junta Directiva. Y añade Hernández: "sí es cierto que la Semana Santa es un movimiento espiritual, religioso, de fe, sociológico, cultural, tan enorme y tan grande, que atrae a tanta gente diversa y por distintos motivos".

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Cristo de las Batallas. / Pablo Parra

Aunque la imagen que se ve en las procesiones es la de calles abarrotadas en prácticamente todos los puntos del recorrido de cada desfile, existe personas que no terminan de tragar lo que es la Semana Santa. "Que vengan y lo vivan y lo sientan. Y cuando lo vivan y lo sientan, y tengan ese momento de conversión, de hablar, de emocionarse... que dejen que esos aromas, esos olores y esa música les invada. Que vayan, que lo intenten, que lo prueben, y que vayan a rincones", les recomienda la Mayordoma.

Historia

La cofradía actual nace como fruto de dos ramas distintas. Por un lado, la cofradía original que nace en 1951, en un ambiente posbélico. De esta época viene el mote que, sobre todo, las personas mayores reconocen: la procesión de los mutilaos. El nombre hace referencia a algo evidente: en la procesión desfilaban excombatientes a los que les faltaban partes del cuerpo como brazos o piernas. Una imagen que en la actualidad sería muy cuestionada.

"Yo lo recuerdo", comenta Asunción García, tesorera de la cofradía. "Era muy pequeña, pero tengo la imagen en la plaza de ver al Cristo con todos los mutilados". "Es la historia de nuestra hermandad, y no deja de ser patrimonio, no deja de ser fe que en aquel momento la gente transmitió al legado de Cáceres", secunda Hernández.

Esta cofradía original, que tuvo que dejar de desfilar en 1976 por la nueva condición de Estado aconfesional que se declaró en España, se unió a la Asociación de Damas de la Virgen de los Dolores, una talla bastante venerada en Cáceres que data del siglo XVIII.

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Virgen de los Dolores. / Pablo Parra

De la máscara de su cara nace la Virgen del Buen Fin y Nazaret, que desfila el Sábado Santo, y se custodia en el convento de las Jerónimas. La talla original con ese nombre, que comenzó a desfilar con el boom que suponía la 'nueva' cofradía, se encuentra en la ermita de las Candelas. Finalmente se crea la nueva imagen y pasa a desfilar en la tarde del Sábado Santo como una antesala a la resurrección del domingo.

En la década de los años noventa se incorpora la última de las cuatro imágenes que custodian las Batallas: el Cristo del Refugio. Se recupera del convento de San Francisco, en ese momento ya perteneciente a la Diputación de Cáceres, que lo cede a la cofradía. Su nombre original era el del Cristo de la Expiración, ya que representa el momento en el que Jesús muere. Aunque no se suele apreciar, los ojos no se encuentran cerrados del todo, sino ligeramente entreabiertos.

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Cristo del Refugio. / Pablo Parra

Sus andas son únicas en la Semana Santa de Cáceres, ya que representa a la muralla de la ciudad. Fue una de las grandes novedades del año pasado que llegaron en el 40 aniversario de la refundación de la cofradía.

Por su parte, la talla titular, el Cristo de las Batallas, llega a Cáceres como una réplica del original de Ávila que, se dice, llevaban los Reyes Católicos a todas sus contiendas.

Si la lluvia no lo impide, 'La Muerte no es el final' volverá a entonarse en la plaza de Santa María un año más, y los trajes militares volverán a lucirse ante la mirada de los cacereños.

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