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ENTREVISTA | Fernando Romay Leyenda del baloncesto español

Fernando Romay, en Cáceres: "No puedes ser genial si eres igual a los demás. Lo importante son el compromiso y las ganas"

Fernando Romay es una de las grandes leyendas del baloncesto español. Medalla de plata con la selección española en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1984, campeón de la Liga y de la Copa del Rey con el Real Madrid y durante años uno de los jugadores más carismáticos y reconocibles del deporte nacional, Romay estuvo ayer en Cáceres para dar una charla sobre el valor de la diferencia en la Cámara de Comercio con motivo de la presentación del Club 18/99. Desde luego fue un jugador diferente: le puso dos tapones a Michael Jordan. Pero él, con sorna, dice que el americano “se dejó”.

Fernando Romay, en la presentación de Club 18/99, en la Cámara de Comercio de Cáceres.

Fernando Romay, en la presentación de Club 18/99, en la Cámara de Comercio de Cáceres. / Jorge Valiente

Juan José Ventura

Juan José Ventura

Cáceres

En el baloncesto, como en la empresa, el talento individual suma, pero los partidos los gana el equipo. ¿Qué paralelismos ve entre un vestuario competitivo y una organización empresarial?

El baloncesto es vida. Lo es todo. Soy un poco como Jesulín de Ubrique, al que todo le parecía como un toro. A mí me ha pasado lo mismo, pero con el baloncesto. Por eso es fundamental tomarse la vida deportivamente y, si es baloncestísticamente, pues mucho mejor. Esos son los valores que me han inculcado y que promulgo. En cuanto al paralelismo entre vestuario y empresa, creo que lo importante son el compromiso y las ganas. Sin ganas y sin compromiso, mal rollo. Si no tienes talento trabaja el doble y haz el doble, y ya verás cómo se logran los objetivos.

Usted ha vivido la alta competición desde dentro. ¿Qué puede aprender hoy una empresa de la disciplina y la preparación que exige el deporte profesional?

Pues mucho. Cada vez ya los equipos empresariales se parecen más a los equipos deportivos de lo que se cree. Los valores que promulga la empresa son muy parecidos a los que se piden en el deporte.

En los negocios, como en el deporte, no siempre se gana. ¿Cómo se gestiona una derrota para convertirla en aprendizaje y volver más fuerte?

Lo has dicho: gestionándola. De hecho, hay una parte de mi charla que se basa en una frase que nos decía Cristóbal Rodríguez, (jugador, médico en la Selección Española y presidente de los veteranos del Madrid): “Tan efímera es la gloria como la miseria”. En resumen, tienes que saber gestionar las victorias y  aprender de las derrotas.

Fernando Romay, durante la intervención en la Cámara de Comercio.

Fernando Romay, durante la intervención en la Cámara de Comercio. / Jorge Valiente

Su conferencia habla de ‘El valor de la diferencia’. En un mercado cada vez más competitivo, ¿cree que la verdadera ventaja de una empresa está en saber qué la hace distinta?

No puedes ser genial si eres igual a los demás. Entonces, busca tu genialidad y que la conozcan para que gente se acerque a ti.

En el deporte de élite la presión forma parte del día a día. ¿Qué herramientas cree que pueden trasladarse al mundo empresarial para tomar decisiones en momentos de máxima exigencia?

Pues gestionar la exigencia. Primero, es necesaria una muy buena preparación. Hay que estar en equilibrio: emocional, físico y técnico.

Fernando Romay, en la presentación de Club 18/99.

Fernando Romay, en la presentación de Club 18/99. / Jorge Valiente

Un equipo necesita referentes, pero también confianza entre todos sus miembros. ¿Qué tipo de liderazgo considera más eficaz, tanto en una cancha como en una empresa?

Yo creo que hay varios tipos de liderazgo. Primero está en el institucional, (capitán, entrenador…); otro es el emocional, y  en un equipo depende de la personalidad de cada uno de los componentes.

La constancia suele marcar la diferencia entre promesa y éxito consolidado. ¿Hasta qué punto el esfuerzo diario sigue siendo el factor decisivo también en el mundo de la empresa?

Me gustan las personas comprometidas y talentosas. Alguien que trabaja, que está pico y pala, es mucho más valioso que el que solo pone talento y busca la idea genial. Que la inspiración, como muchos genios han dicho, te pille trabajando.

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