Barrio a barrio
Loterías que dan millones y hermanitas que cuidaron de los mayores de Cáceres
La calle Catedrático Antonio Silva, en Cáceres, es un punto neurálgico con negocios históricos como Ragich Fotógrafos y Provecaex, que han marcado la vida comercial y social de la ciudad

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Nacido en Olivenza (Badajoz), Antonio Silva Núñez (1882-1946) fue un destacado catedrático de Física y Química, director del Instituto General y Técnico de Cáceres y alcalde de la ciudad en dos periodos (1923 y 1934-1936). Así, ejerció como alcalde durante la dictadura de Primo de Rivera y posteriormente en la Segunda República, fue fundador de la Caja Extremeña de Previsión Social y director de la Estación Meteorológica. Escribió una biografía sobre San Pedro de Alcántara y dejó una historia de Olivenza inédita. Su legado fue tan importante que da nombre a una de las calles más céntricas de la ciudad, Catedrático Antonio Silva, en la esquina que parte de León Leal y desemboca en la avenida de España.
En ese cruce, precisamente, está abierta durante los 365 días del año la farmacia de Ángel García Casillas Moreno de Acevedo, y en la otra lo que fueron las Hermanitas de los Pobres, hoy Residencia Ciudad Jardín. Conviene detenerse en este edificio puesto que las Hermanitas de los Pobres, o simplemente ‘Las Hermanitas’, como las llamábamos familiarmente en Cáceres, fueron una de las instituciones más longevas de nuestra ciudad. Cuando nadie se ocupaba de los ancianos y ni siquiera existían vocablos como ‘tercera edad’ o ‘residencia de ancianos’, se asentaron en el Ensanche y comenzaron a prestar un servicio con el que continuaron ejemplarmente a lo largo de muchos años.

Fotogalería | Antonio Silva, el corazón de Cáceres / Miguel Ángel Muñoz
Asentadas en la capital cacereña desde 1879, las Hermanitas de los Pobres anunciaron en enero de 2020 que abandonaban la ciudad. La crisis de vocaciones fue la razón que les llevó a adoptar esta decisión. «Somos cada vez menos, bastantes de nosotras nos estamos haciendo mayores y ya no podemos abarcar tantas cosas», explicaron entonces desde la congregación, que ese año antendia a 94 personas mayores y contaba con 43 empleados.
Tirando un poco de historia, el primer asilo de las monjas de Cáceres tuvo su sede en el número 23 de la calle Caleros, ocupado por las seis hermanas fundadoras en 1879. En 1882 se colocó la primera piedra de un nuevo edificio en Cánovas cuya construcción se alargó hasta 1912 por falta de medios. Ese primer edificio al que todo Cáceres conocía como ‘Mi casa’ fue demolido en 1981 para levantar el actual, diseño del arquitecto Tomás Civantos.
Para su construcción, cuyo coste rondó los 700 millones de pesetas, fue necesaria la venta de solares que se encontraban en la misma parcela y la ayuda económica del Ministerio de Sanidad y Seguridad Social gracias a la intermediación de Faustino Muñoz, diputado cacereño en el Congreso, con el ministro Juan Rovira Tarazona. El inmueble era propiedad de las monjas. La primera piedra del centro actual se colocó el 30 de abril de 1982 y en su construcción se emplearon cerca de dos años. Durante aquel tiempo, los ancianos tuvieron que ser repartidos por las casas de la congregación en Madrid, Valladolid, Bilbao o Salamanca. Los trabajos sirvieron para levantar unas instalaciones adaptadas a las necesidades de un servicio que alterna en la actualidad la atención permanente con la de un centro de día. Las Hermanitas de los Pobres son toda un institución en Cáceres, tanto es así que en abril de 1980 recibieron la Medalla de Oro de la Ciudad.
Las loterías
El recorrido por Antonio Silva nos ayuda a reencontrarnos con algunos de sus negocios e instituciones más reconocidas por los cacereños. Una de ellas es la administración de loterías nº 8 de Cáceres, abierta desde el año 1981 al servicio de los clientes y que ha repartido numerosos premios. Daniel y Vanessa la gestionan desde 2014 y fueron ellos quienes la bautizaron como La Fuente del Oro, un nombre proviene de una fuente real ubicada en Villa del Campo, un bonito pueblo del norte de la provincia de Cáceres de donde proceden los dueños, conocida como “Juenti el Oru” que casi siempre está llena de agua y en algunas ocasiones rebosa su caudal por el brocal de piedra. Está incrustada en la pendiente del terreno, completamente encañada de cantería y cubierta por bóveda granítica de medio punto apoyada sobre sendos machones longitudinales. Es una preciosa fuente de origen incierto y con su respectiva leyenda: “Se cuenta que cuando se expulsa a los moriscos de Extremadura, alrededor de 1600, vecinos de la zona enterraron oro en su interior o en los alrededores para que no se lo robasen en su destierro y así disponer de él cuando pudiesen regresar. Desde entonces y en diferentes épocas se ha buscado el mencionado oro sin que hasta el momento haya sido encontrado”.
La fotografía
Ragich Fotógrafos es otra de las paradas obligatorias de Antonio Silva. Con el fotógrafo Apolinar Chapa Ávila a la cabeza, es la tercera generación de fotógrafos que lleva un negocio que viene trabajando desde el año 1910, desde que su abuelo Gaspar Chapa Moreno recorria la geografía salmantina con su cámara de "minutero". Cámara que además de servir para tomar fotografias, contaba en su interior con todo un completo laboratorio, donde se realizaba el mágico proceso fotográfico (revelado, fijado y lavado). Años más tarde (1941) nació Apolinar Chapa Almeida que a la temprana edad de 7 años, ayudaba a su padre en las labores fotográficas. Eran años difíciles, con la cámara se desplazaban no solo por la provincia de Cáceres, sino que llegaban hasta la famosa Feria de Sevilla; mientras uno retrataba la parafernalia de la Feria, el otro revelaba y positivaba en blanco y negro en alguna pensión cercana.
Con el tiempo nace Apolinar Chapa Ávila (1976), que, tal y como hizo su padre, tuvo que aprender desde pequeño los procesos de revelado de blanco y negro, y ayudar en todo lo posible (revelados, transporte del material, flash de apoyo, etc.). Pasaron los años, llegó el color a la fotografía y su padre tuvo que adaptar su ojo y su vista para superar el gran paso del blanco y negro al color. Ahora se podia jugar con un amplio abanico de posibilidades, todo un arco iris fotográfico. En el año 1972 se funda la empresa con su actual denominación de Ragich Fotógrafos, con un estudio en el centro de Cáceres, dedicada a la realización de reportajes fotográficos y de video.
Como el tiempo no se detiene, sino todo lo contrario, tuvieron que volver a adaptarse a la nueva tecnología digital con la que actualmente trabajan en su firma comercial. En el año 2012 Ragich Fotógrafos abre un segundo establecimiento en la ciudad de Cáceres, en la Avenida Pierre de Coubertin, especializado en fotografía de carnet instantánea y revelado digital.
El comercio
Emblema indudable del barrio es Provecaex. La instalación en el centro de la ciudad de esta cadena de supermercados típicamente local ha venido a reflotar la calle desde el punto de vista comercial. Fue en 195 cuando Demetrio Ramírez, que tenía un almacén de materiales de construcción en Moraleja, se vino a Cáceres para emprender una actividad completamente distinta, ya que un familiar se había quedado en paro y conocía bastante el sector de la alimentación. Decidieron abrir Provecaex, primero en el polígono de la Charca Musia, en una nave de 600 metros cuadrados. Hoy sigue siendo una empresa familiar. La compañía cuenta con cuatro establecimientos en Cáceres capital, incluyendo un cash&carry y tres supermercados de cercanía
La calle Catedrático Antonio Silva dispone además de la consulta del doctor Vega Curiel, que es experto en traumatología y cirugía ortopédica, y los procuradores y mediadores Jesús Fernández de las Heras e Ignacio Fernández Álvarez. También ejercen Iván Caldera Rodríguez y Yolanda Mirat González, que conforman la empresa Abogados Caldera Mirat, Alianza Española Sociedad Anónima de Seguros, la cirugía láser, laparoscópica y varices del doctor Francisco del Pino, los asesores empresariales Calleja Andrada, y Marta Lucero que es traductora. En la vía también están los despachos de Javier Rodríguez Caro, que tiene un centro de psicología, la clínica dental Gregori, los abogados Romero Rey y Aprofintes, que es la Asociación Profesional de Informadores de Técnicos Sanitarios, así como Iustis, abogados, que lo llevan Jaime Arriba Ruiz y Sergio Bautista Mendo, así como el Gabinete de Orientación Familiar y Mediación Familiar a cargo de la psicóloga Ángela María Ruiz Blanco.
El barrio no se olvida de la peluquería Marylar, que cerró, aunque el recambio llegó de la mano de Cozy. También bajó la persiana la inmobilaria Global Solution. Reale Seguros y la pequeña frutería del barrio ofrecen servicios a su clientela. Donde estuvo la primera carnicería de Zeus Carrero, ahora está Multitienda Transilvania. El bar lo cerraron, y el único negocio hostelero que queda es el Foster Hollywood. Comercial Veterinaria presta sus servicios y justo enfrente se abre una plaza de propiedad privada y uso público que alberga los números 3 y 5, donde se reparten Cibermundo, Autoservicio Gama, que terminó cerrando, la multitienda Gaby y el Gabinete de Belleza Clara. Se unen la Clínica Veterinaria con consultas a domicilio y la Oficina de Extranjería.
Antonio Silva no se entendería sin Seguridad Barrios, sin el local (que ahora sigue vacío) que albergó el Restaurante Borona Bistró y, por supuesto, como el lugar donde todos los cacereños acudiámos a renovarnos el DNI antes de que el servicio se trasladara a la comisaría del Nuevo Cáceres. Entretanto, nos queda el pequeño bulevar de palmeras de esta calle que desemboca en Cánovas y que está cargada de historia y de recuerdos, pero también de un desarrollo comercial que tiene futuro.