La cuenta atrás cofrade
La Cofradía de los Estudiantes: claveles rojos, elegancia y emoción a raudales en el Viernes Santo cacereño
La procesión de los Estudiantes, con el Cristo del Calvario como figura central, destaca en la Semana Santa cacereña por su fuerte vínculo con el colegio San Antonio y sus tradiciones

P.P.
El Viernes Santo cacereño es un día lleno de contrastes, pues de la oscuridad de la Madrugada se pasa a la luz y alegría de la mañana. Cerca del mediodía sale una de las procesiones más características de la Semana Santa de Cáceres: la de los Estudiantes. Su mote viene de su fuerte vinculación con el colegio San Antonio. Saca en procesión al Santísimo Cristo del Calvario, conocido por todos como el Cristo de los Estudiantes.
Con sus característicos claveles rojos y su única posición tumbada, su procesión es una de las más emocionantes de la semana. Lleva dos años compartiendo protagonismo con la lluvia, a la cual «no le tenemos miedo», asegura José Manuel Caballero, Mayordomo de la cofradía y miembro de esta desde hace 63 años. La cofradía es muy tradicional, por lo que raras veces tiene novedades.

Galería | La Cofradía de los Estudiantes: elegancia pura a base de claveles y pasión / Pablo Parra
Este año cambia una de las bandas, pasando de la de Herrera del Duque a una de Villanueva. "Somos una cofradía con una tradición muy larga en la forma de hacer las cosas y procuramos siempre mantenerla", explica. Ejemplo de ello son los 40 años recorriendo exactamente el mismo itinerario, menos en 2018 con el 70 aniversario de la cofradía.
El Novio de la Muerte
Es una de las más grandes de Cáceres, con una cifra cercana a los mil hermanos. Entre sus tradiciones destaca el canto del Novio de la Muerte, el himno de la Legión. Lo hace en dos ocasiones, en la calle Moret y en General Ezponda, donde la emoción colma las caras de todos los presentes. Nunca ha habido problema con la vinculación histórica del cántico. «Es una seña de identidad nuestra, si la quitáramos los hermanos se nos echarían encima».
El origen de esta tradición viene de que un director de banda que hubo fue legionario. Un año propuso tocarlo y parece que gustó a las masas. "La gente lo quería escuchar a lo largo de toda la procesión y cuando yo entré lo corté. Digo, va a sonar en dos sitios".
El aura que desprende ese momento en General Ezponda no solo es difícil de explicar, sino que, posiblemente, no haya otro momento de la Semana Santa igual. Es, quizás, el mejor momento de toda la procesión, aunque la entrada a Santo Domingo, su templo, se le acerca.
Jóvenes
Como ocurre en muchas otras cofradías, el papel de los jóvenes es fundamental. Además, en una cofradía con un fuerte arraigo estudiantil. Sin embargo, Caballero lamenta que la realidad es más cruel de lo que parece. «La aportación es importante, pero le falta compromiso», comenta. «Me alegra la cantidad de jóvenes, de ambos sexos, que se han acercado a la Semana Santa. Pero yo lo único que les pediría es que fueran un poquitín más allá de ser ‘semanasanteros’ y que fuera realmente un compromiso cristiano con el Evangelio». Coincide en este punto con otras voces que ya han mencionado ese ‘postureo’ de algunas personas.
También se muestra crítico con la situación de la Pasión cacereña, pese a ser declarada Fiesta de Interés Turístico Internacional. "Para empezar, hay que mejorar la parte indumentaria de los cofrades, deja bastante que desear. Por otro lado, a nivel organizativo y a nivel de horario tampoco hay un cumplimiento de los horarios con el que previamente nos comprometemos", señala. Básicamente, "estamos a años luz de tener una Semana Santa de carácter internacional en lo que se refiere a su organización".

Hermanos durante la procesión. / Pablo Parra
Y menciona esa palabra que tanto han mencionado en otras cofradías: 'postureo'. "Luego vas a cualquier celebración de cualquier cofradía y hay cuatro personas", comenta el director de Cáritas en Cáceres. "Cada vez que voy a las parroquias la gente supera de 70 años para arriba. Gente joven no se ve", señala. "Hay mucho postureo y poco compromiso".
Jesús Asunción
A quien no le faltaba compromiso ninguno era a Jesús Asunción, la persona que lo metió en la cofradía. Profesor del San Antonio, entre muchas otras cosas, fue uno de los fundadores y el primer Hermano Mayor de la cofradía. Realmente, mucho más que eso: «fue prácticamente el alma».
Caballero recuerda cómo en ocasiones Asunción bromeaba con que el Cristo le hablaba, y le acompañaba, cuando apenas tenía 6 años, a colocar claveles al Cristo. «Se movía para cualquier actividad que hubiera que hacer. Era una cosa extraordinaria. Hoy día es difícil encontrar personas así, con ese ímpetu», recuerda. Más de medio siglo después de su muerte, en su cofradía aún se le recuerda con mucho cariño, ya que «sin la familia Asunción, los Estudiantes no serían lo mismo».

La calle de Cáceres más llena de nombres propios / Miguel Ángel Muñoz
De hecho, la túnica que siempre ha llevado el Mayordomo es la de uno de sus hijos, y cuenta que "la he llevado siempre y la llevaré hasta el último día". Tal es el punto que el propio Asunción le dijo que algún día sería Mayordomo. "Era una persona muy animosa y muy entrañable" que aún hoy algunos monjes franciscanos siguen recordando.
Historia
La historia del Cristo de los Estudiantes tiene un origen bastante confuso. Se atribuye a la escuela de Gregorio Fernández, pero hay indicios de que podría ser una relación incorrecta. Por tanto, meterse en si viene de un sitio o viene de otro puede ser un berenjenal.
Se sabe que originalmente su nombre era el Cristo de la Piedad y estuvo en la ermita de la Paz de la plaza Mayor. Cuando llega a Santo Domingo se coloca en lo alto del retablo de la iglesia. A sus lados, una Virgen y una imagen de San Juan Bautista formando un calvario. ¿Viene de ahí su nombre actual? No se sabe.

El Cristo de los Estudiantes, por la calle Moret. / Pablo Parra
Finalmente, se optó por bajarlo de ahí debido a la gran dificultad y peligro que suponía construir una estructura, que además era de madera, para bajar la talla del siglo XVI.
La cofradía se funda en el año 1958. Lo hacen alumnos, padres, profesores y frailes del colegio San Antonio, un lugar que aunque ya no esté en su emplazamiento original (actual Hotel Don Manuel), sigue estando muy ligado a la cofradía. "Organizamos varios torneos de juegos, estaba el concurso de pintura, y ahora tenemos otro concurso de relatos de prosa y poesía".
Inicialmente, la imagen sale en vertical, como hacen el resto de crucificados de la ciudad. Sin embargo, tras un par de años, se opta por sacarlo tumbado por varias razones: la dificultad de sacarlo por la puerta de Santo Domingo, la gran cantidad de cables que hay por las zonas por las que pasa la procesión y que harían que estuviera "todo el rato subiendo y bajando", y la existencia de una grieta que atraviesa la talla desde la cabeza hasta el paño de pureza. "El balanceo afectaba a la grieta, hoy disimulada, por lo que se optó por cambiar su posición".

Salida del Cristo de los Estudiantes en 1959. / Cacereñeando
Inicios convulsos
Recientemente ha vivido una profunda restauración en la que se ha cambiado la cruz. No es el primer proceso restaurador que vive. Apenas unos años después de su primera salida se decidió mejorar la talla. Fue ese gasto económico el que evitó algo que habría cambiado la historia de la cofradía: la adquisición de una Dolorosa.
En la década de los 70 y 80, la Semana Santa de Cáceres en general vivió un bajón de popularidad que afectó a todas las cofradías que había por entonces en la ciudad. Caballero recuerda aquellos días. "Este Cristo, con otras andas que solo tenían dos varales, lo sacamos entre 17 hermanos sin relevo varias veces". Una imagen que dista una barbaridad de la que se vive cada Viernes Santo, pues actualmente hay cerca de 200 hermanos de carga.
Hay tantos hermanos y, sobre todo, hermanas, que podría haber un turno solo de mujeres. "El número de hombres y mujeres en la cofradía es muy parejo, puede ser un 55-45%".
Con aquel declive la cofradía estuvo a punto de desaparecer, pero la ayuda de los franciscanos lo evitó. La cifra de hermanos ha crecido mucho desde entonces, pero sobre todo lo ha hecho en los últimos 10 años. "Hemos pasado de 600 a más de 1.000 en una década".
Dolorosa
En 2024, Cáceres vivió su primera Magna Mariana con motivo del centenario de la coronación de la patrona de la ciudad, la Virgen de la Montaña. La gran mayoría de las cofradías sacaron sus tallas marianas. La de los Estudiantes no tiene, aunque sacó a la Virgen del Rosario (antigua patrona), ya que también se encuentra en Santo Domingo.

La Virgen del Rosario, en su salida en la Magna Mariana. / Pablo Parra
Entonces se reabrió una herida que unos años antes ya se había puesto sobre la mesa: recuperar la opción de tener una Dolorosa, recordando esos inicios. "Lo traté en la asamblea en 2017 y la mayoría dijo que sí. Ya teníamos el presupuesto también, pero por aquel tiempo estaba Joaquín Zurera de guardián de la iglesia y nos prohibió expresamente que entrase otra Virgen", rememora el Mayordomo. ¿El motivo? "Decía que no había espacio para otra Virgen y que nos olvidáramos".
Justo llegó la última restauración del Cristo y el desembolso económico supuso un nuevo intento fallido, aunque nunca se sabe si en el futuro se puede volver a retomar.
Lo que está claro es que cada vez más personas se suman a la procesión. Y los que decidan verla desde fuera, verán esos capuchones negros y blancos tan característicos una vez más, como si de un traje de gala se tratara, con el rojo apasionado de los más de 200 claveles que acompañan al Cristo. Como se suele decir, si quieres ver una procesión elegante: la del Cristo de los Estudiantes.

Imagen de la medallas de los Estudiantes. / Pablo Parra
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