Consecuencias
Vecinos de Las Arenas denuncian daños en sus casas por las voladuras para las obras de la variante de Malpartida de Cáceres
La asociación vecinal de Las Arenas ha reportado grietas, roturas y daños en las casas por las explosiones de la obra de la N-521, a pesar de las instancias presentadas al ayuntamiento y a la empresa

El Periódico Extremadura

Los vecinos de la urbanización Las Arenas, en Malpartida de Cáceres, denuncian desperfectos en sus viviendas que atribuyen a las voladuras realizadas durante las obras para la creación de la variante de Malpartida (la N-521). Según han explicado Rocío Arana y Manuel Cerro, miembros de la directiva de la asociación vecinal que representa a los casi 600 residentes del espacio, los daños comenzaron a detectarse en 2024 y, dos años después, continúan sin una solución que frene las detonaciones o repare los efectos en las casas. Las obras fueron adjudicadas a la empresa OHLA por casi 50 millones de euros.
Rocío, que es la secretaria de la asociación vecinal, relata que los vecinos han registrado grietas en paredes, roturas de cristales, daños en piscinas y azulejos resquebrajados incluso en viviendas de reciente construcción. La afección no se limita a las casas más próximas a la obra, sino que también ha aparecido en inmuebles situados en calles más alejadas del punto de las detonaciones.
Instancias desde 2024
Explica también que presentó una primera instancia en el ayuntamiento el 13 de marzo de 2024 para pedir que se redujera la potencia de las voladuras o que se buscaran alternativas menos agresivas. La respuesta municipal fue que la empresa había observado las medidas de seguridad exigidas y que no era necesario modificar las actuaciones previstas, remitiendo a los vecinos a la mercantil en caso de posibles responsabilidades.
La representante vecinal señala, además, que volvió a dirigirse a la empresa el 3 de octubre de 2024 junto a otros nueve residentes para advertir de los desperfectos y del temor a posibles daños estructurales. Según indica, no obtuvieron una respuesta que cambiara la situación y las detonaciones continúan todavía, sin fecha para su final.
Miedo a daños mayores
Los vecinos sostienen que las grietas presentan trazos rectos y horizontales y relacionan su aparición con las vibraciones que sienten en cada explosión, a una distancia que sitúan entre unos 800 metros y un kilómetro. También indican que han llegado a valorar acciones judiciales, aunque dudan de su viabilidad por el coste económico y la incertidumbre del proceso. Lo que solicitan es utilizar técnicas alternativas que no generen daños, ya que aseguran que las explosiones han llegado a los 70 decibelios y también molestan a mascotas.
Los vecinos lamentan sentirse "totalmente desprotegidos" y critican que no exista una fecha clara para el final de las obras. Es posible que las obras puedan prolongarse más de lo previsto por los retrasos acumulados, lo que alimenta la inquietud de quienes llevan dos años conviviendo con las explosiones y sus efectos sobre las viviendas.
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