Barrio a barrio
Cáceres es rica para comer, para alojarse y para ver patrimonio: de la Soledad a Santa Clara
El compositor cacereño Juan Solano Pedrero, nacido en 1919, es recordado por su legado musical, que incluye éxitos como 'El Porompompero' y canciones para Concha Piquer y películas como 'El último cuplé'

M.AM
El 26 de diciembre de 1919 nació en Cáceres Juan Solano Pedrero, el compositor de copla más universal de todos los tiempos fallecido en Málaga el 23 de abril de 1992. El maestro Solano estudió en el Conservatorio de Sevilla. Finalizada la Guerra Civil, Miguel de Molina, exiliado por un tiempo en Cáceres donde se alojó en el Hotel Alfonso IX de la calle Moret, conoció a Solano y fue él quien le recomendó que enviase sus músicas a Concha Piquer. Cuentan que al recibirlas, la gran cantante dijo ante los músicos Quintero, León y Quiroga: "La música que quiero para mi espectáculo es la de Solano".
Luego se trasladó a Madrid donde colaboró con los escritores Ochaíta y Xandro Valerio. Triunfaron creando canciones tan populares como 'El Porompompero', cantado por generaciones de españoles. Compuso también temas como 'Doce cascabeles', 'Cinco farolas', 'La niña de Punta Umbría' y 'Cría cuervo's. En colaboración con el poeta y letrista Rafael de León también compuso 'A tu vera', 'Esclava de tu amor', 'Tengo miedo' o 'Un clavel'.
Además, fue autor de bandas sonoras de películas como 'El último cuplé', 'Bienvenido, Mister Marshall', 'Carmen la de Ronda' o 'La Tirana'. En 2025 la tonadillera cacereña de Salorino Pilar Boyero publicó el álbum 'Solano a la orilla de mi boca', disco homenaje al Maestro Solano, grabado junto a la Orquesta de Extremadura dirigida por Álvaro Albiach. En el mismo hay colaboraciones junto a Carmen París, Clara Montes y Enrique Heredia Negri, productor del trabajo.
El maestro falleció en Málaga por una insuficiencia cardíaca y fue enterrado en el cementerio de Benalmádena. Juan Solano es hijo predilecto de la ciudad de Cáceres desde el año 1984 y una gran avenida lleva su nombre en la barriada del Nuevo Cáceres. En la capital vivió en el número 1 de la calle Soledad, en cuya fachada está instalada una placa en la que puede leerse: "En esta casa nació y vivió el maestro Solano, hijo predilecto de la ciudad". En el número 5 de esa misma calle hay un apartamento turística y en el 7 una vivienda en la que actuó Reforgres SL en el año 2010.
La calle nos conduce a la plaza de la Soledad, cuyo bastión es la ermita del mismo nombre, un templo sencillo, con sobrio exterior y planta rectangular, construido en los siglos X, XIII y XIV, sobre el solar de un antiguo hospital. En su interior destaca un retablo barroco, presidido por una imagen del siglo XVII de la Virgen, que da nombre a la ermita. Singularmente, la propiedad pertenece a la cofradía penitencial del mismo nombre.

Fotogalería | Cáceres: de la Soledad a Santa Clara / Miguel Ángel Muñoz
Esa plaza, en la esquina con la calle Hornos, nos conduce al NH Collection Palacio de Oquendo, en cuya intersección está Art Solutelli, que es una galería de autor y estudio, y el restaurante Er Quejío, una tradición que se canta, se come y se vive, donde no faltan las tapas con arte y los vinos con duende. En el corazón de la plaza, el mítico bar Las Claras y el restaurante Maná, que gestiona el empresario Álvaro Holgado, que también regenta en la avenida Virgen de la Montaña la pastelería Chefalia.
Portada manierista
De ahí a la plaza de Santa Clara, presidida por su convento, un edificio de estilo barroco construido en 1614 y tiene una portada manierista trazada en el siglo XVII por Álvaro García y Juan de Villoldo, donde destaca la imagen de San Francisco, que se acompaña de escudos cuartelados de golfin, torres, paredes y ribera correspondientes a Doña Aldonza de Torres. La iglesia es de una sola nave, con una cabecera rematada por goberna de cañón en el altar mayor del siglo XVIII y destaca por un bello crucifijo de marfil.En la esquina de la plaza, la que conecta con las calles Damas y Consolación, en el número 2, se está rehabilitando una casita preciosa que proyecta la Fundación Valhondo y cuyo constructor es Claudio Rodríguez. La dirección facultativa de la obra recae en José Ignacio Pavón Jaraíz y Borja González Casares.
Por contextualizar parece conveniente detenerse en la figura de Fernando Valhondo Calaff, que aparece rodeada de una aureola difusa, al contrario de lo que era casual para sus coetáneos de similar condición social, cuyos perfiles biográficos son sobradamente conocidos. Fernando Valhondo, el fundador de la fundación que lleva su nombre, nació en 1865 y murió en 1937 y al contrario que su padre, que fue alcalde de la ciudad, mantuvo una vida alejada de los actos sociales.
Perteneció a una de las estirpes cacereñas de mayor potencial económico y proyección social del primer tercio del siglo XX; los Valhondo-Calaff, resultado de la fusión matrimonial y patrimonial de dos familias distinguidas: los Valhondo, naturales de Montánchez y destacados propietarios fundiarios, y los Calaff, familia de origen catalán asentada en Cáceres y cuyos principales miembros se dedicaban a actividades comerciales y crediticias, lo que les convirtió en uno de los emporios económicos más sobresalientes del panorama cacereño de mediados del siglo XIX.
Tras la muerte de sus progenitores, Fernando, hijo primogénito del matrimonio entre Ángel Lesmes Valhondo Carvajal y Mariana Calaff Trifón Segura, heredó la fortuna y los bienes. Tuvo dos hermanos más, Francisco, que murió a los 20 años en 1928 y Mariana, que falleció cuando era pequeña.
Fernando gestionó la herencia recibida y permaneció apegado a la ciudad cacereña, quizás cercano a su padre en sus negocios, adquisiciones e inversiones. Una de las notas más destacadas de su biografía es su religiosidad y la devoción que sentía por la Virgen de la Montaña. Teniendo en cuenta su ascendiente religioso no sorprende que entre sus mandas testamentarias se encontrara legar alhajas y custodia para la imagen de la Virgen de la Montaña, así como “20.000 duros para arreglar la iglesia”. En su testamento también dejó escrito que se debía constituir una Fundación para que perpetuase su nombre. También repartió parte de su fortuna entre quienes le habían servido.
Fines fundacionales
Posteriormente se incluyen en sus fines fundacionales la concesión de ayudas a estudiantes con escasos recursos económicos y buen expediente académico para realización de estudios universitarios en la Universidad de Extremadura, estas ayudas se mantienen hasta el año 1987, año en que se modifican los fines con la convocatoria de becas para estudiantes de postgrado para la realización de proyectos de investigación, tesis o tesinas.
Desde entonces la Fundación ha hecho beneficiarios de estas becas a más de 270 estudiantes, concediéndoles una oportunidad de formarse y poder afrontar su integración en el mundo laboral, que han podido aprovechar con la ayuda de los profesores que dirigían sus trabajos.
Para continuar en la línea de cooperación con la Universidad de Extremadura, se han firmado convenios de colaboración, cuyos objetivos persiguen integrar académicamente a estudiantes universitarios con discapacidad. Dentro del marco de estos convenios ha sido creada una beca para colaborar con la unidad de Atención al Estudiante.
En 2005 se firmó un nuevo convenio con la Fundación Academia Europea de Yuste para la colaboración con una beca para un licenciado extremeño, dentro de las becas de estudios europeos y movilidad “Becas Premio Europeo Carlos V”, que esta Fundación convoca.
Desde el año 2008 la cuantía de las becas ha sido incrementada, así como se ha adaptado la convocatoria a lo establecido en el Real Decreto 63/2006, por el que se aprueba el Estatuto del Personal Investigador en formación, que permite a los becarios incorporarse al Régimen General de la Seguridad Social desde el primer año.
Asimismo se han suscrito convenios con diversos colectivos como la Asociación de la Prensa de Cáceres, por los cuales se dota de una beca cada año a un periodista miembro de dicha asociación, con el fin de que desarrolle actividad en la Fundación o en los gabinetes de prensa de alguna de las instituciones que forman parte del Patronato y en la Asociación de la Prensa de Cáceres.
Por último, la Fundación concede ayudas económicas para la ejecución de proyectos que presentan a las convocatorias anuales distintas asociaciones de la provincia de Cáceres. Las destinatarias de estas subvenciones tienen por objeto la atención a personas con discapacidad física, psíquica o sensorial y de atención a otros ciudadanos o personas en riesgo de exclusión social.
Por cierto, en el número 8 de Santa Clara, enlazando con la Puerta de Mérida, un apartamento turístico, ahora que la Semana Santa de nuestra ciudad está en plena ebullición.
- La Raya portuguesa: un destino ideal y cercano a Cáceres para disfrutar de la historia, la naturaleza y la gastronomía fronteriza
- Dolor en Cáceres por la muerte de Carlos Valbuena: 'Compañero... tan temprano
- Cinco vehículos implicados en un accidente en la A-66, que obligó a cortar el tráfico en sentido sur a su paso por Cáceres
- El norte de Cáceres avisa: dejar fuera a Plasencia y Mérida del tren Madrid-Lisboa agrandaría la brecha territorial
- Lateral desembarca en Cáceres con su primer restaurante: pinchos, brunch, cócteles y una gran terraza ajardinada de lujo en San Pedro de Alcántara
- El hallazgo de restos arqueológicos retrasa el final de las obras del complejo San Francisco de Cáceres
- Las tostadas Premium de Cáceres para darte un desayuno como un rey de la Reconquista
- Plaza Mayor de Cáceres: menú ejecutivo por 16,90 euros