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Infraestructura comercial

Way Cáceres: la promesa de gran polo de ocio que intenta reactivarse con ocho acuerdos

Way Cáceres retoma las obras tras meses de parálisis, con ocho contratos firmados aunque sin desvelar las marcas que se instalarán, y aspira a ser un referente comercial en la ciudad

Así estaba proyectado el centro comercial Way Cáceres.

Así estaba proyectado el centro comercial Way Cáceres. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Han pasado más de 21 meses desde que Decathlon abandonó su ubicación en la calle Pintores para instalarse en Way Cáceres, pero el gran desarrollo comercial planteado para los terrenos del antiguo matadero sigue lejos de parecerse a la imagen con la que fue presentado. Lo que en su día se anunció como un espacio llamado a convertirse en una nueva referencia urbana para las compras, el ocio y la restauración en la ciudad vuelve ahora a dar señales de vida, aunque todavía con muchas piezas por encajar.

El cambio más visible se ha producido en las últimas semanas, con la entrada de maquinaria para retomar los movimientos de tierra previos a nuevas edificaciones. Ese regreso de actividad pone fin, al menos de momento, a un largo periodo de aparente parálisis en un proyecto del que apenas habían trascendido novedades desde la apertura de la primera gran firma. La promotora confirma que las obras se han reanudado y asegura además que existe interés empresarial para ocupar el recinto, hasta el punto de que ya habría ocho contratos firmados, aunque sin desvelar todavía qué marcas se incorporarían por la existencia de cláusulas de confidencialidad.

Lo que puede ser

Ese dato resulta relevante porque devuelve al debate una pregunta que lleva tiempo sobrevolando el futuro comercial de Cáceres: qué puede llegar a ser realmente Way Cáceres y en qué medida mantiene hoy la ambición con la que fue concebido. El proyecto nació con una idea muy concreta: levantar un espacio de nueva generación, con un fuerte componente de ocio familiar, restauración y establecimientos de moda, y con una arquitectura pensada para ofrecer una experiencia distinta a la de un parque comercial convencional. La aspiración era amplia y no se limitaba a sumar locales, sino a crear un destino urbano vinculado también al tiempo libre.

De los 25.000 metros previstos, solo funcionan los 6.500 que utiliza Decathlon

La dimensión de lo pendiente explica por qué la reactivación de las obras tiene ahora tanta importancia. De los más de 25.000 metros cuadrados anunciados para el conjunto, en la actualidad apenas se utilizan 6.500. El desarrollo contemplaba además otros 4.000 metros dedicados al ocio infantil, cerca de 900 plazas de aparcamiento y hasta siete salas de cine. Frente a esa fotografía prevista, la realidad actual sigue siendo parcial: el estacionamiento disponible ronda las 250 plazas y buena parte del plan sigue sin materializarse.

Lo prometido y lo ejecutado

La comparación entre lo prometido y lo ejecutado hasta ahora es precisamente lo que da otro enfoque a esta nueva fase. Más que hablar de una simple continuación de obras, lo que se abre es una segunda oportunidad para un proyecto que fue presentado como uno de los grandes movimientos comerciales recientes en la ciudad y que, sin embargo, quedó suspendido en una especie de espera indefinida. Way Cáceres no parte de cero, pero sí necesita demostrar que puede dejar atrás esa imagen de desarrollo a medio hacer.

La operación contemplaba una inversión de 35 millones de euros en sus dos fases, una cifra que podría haberse visto alterada por el encarecimiento de costes, aunque la promotora no lo ha confirmado. En paralelo, la previsión asociada al complejo apuntaba a la creación de 500 empleos entre directos e indirectos una vez completado. Son magnitudes que reflejan el alcance con el que se concibió el centro, pero que siguen ligadas a una condición esencial: que el proyecto llegue realmente a culminarse.

El proyecto que buscaba cambiar el mapa comercial de la ciudad intenta salir del parón

Way Cáceres es, además, el segundo proyecto de Kronos en España bajo esta marca comercial, tras el desarrollo de Dos Hermanas, en Sevilla. Su objetivo en la capital cacereña era convertirse en el primer espacio comercial de nueva generación en Extremadura. Sobre el papel, ese planteamiento sigue vigente. Sobre el terreno, el reto pasa ahora por algo más elemental y a la vez más decisivo: llenar de contenido una gran superficie que durante demasiado tiempo ha mostrado más expectativa que realidad.

La clave

La clave de los próximos meses estará, por tanto, no solo en que continúen las obras, sino en comprobar si ese supuesto interés de nuevas firmas logra traducirse en aperturas concretas. Porque el verdadero salto de Way Cáceres no dependerá únicamente de mover tierra, sino de empezar a parecerse por fin al proyecto que se presentó como una pieza llamada a cambiar el mapa comercial y de ocio de la ciudad.

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