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Tejido urbano

El mercadillo de Semana Santa devuelve al comercio local de Cáceres un malestar "que viene de lejos"

La presidenta de Aeca, Paqui Campos, cuestiona el sistema de reparto de los puestos en Cánovas y denuncia falta de apoyo institucional al comercio local

Mercadillo de Semana Santa en el paseo de Cánovas.

Mercadillo de Semana Santa en el paseo de Cánovas. / Cedida a El Periódico

Gonzalo Lillo

Gonzalo Lillo

El comercio local cacereño ha vuelto a situarse en el centro del debate a raíz de la polémica por la adjudicación de los puestos del mercadillo de Semana Santa instalado en el paseo de Cánovas. Semanas atrás, la Asociación de Empresarios de Cáceres (Aeca) hizo público un comunicado transmitiendo su malestar porque el procedimiento seguido no se había ajustado a la ordenanza municipal y advirtió del perjuicio que determinadas decisiones podían causar al pequeño comercio.

La principal crítica de la organización se ha centrado en el sistema utilizado para repartir las casetas del mercado por parte del Ayuntamiento de Cáceres, institución organizadora del evento. Su presidenta, Paqui Campos, recuerda que las bases contemplaban una selección por méritos, "valorando cuestiones como la antigüedad como vendedor ambulante, la condición de artesano o el cumplimiento de determinados requisitos" sobre los productos autorizados.

Sin embargo, ante la supuesta ausencia de aspirantes que acreditaran esos méritos, finalmente se optó por un sorteo interno que no figuraba en las bases y que acabó sirviendo para repartir los puestos durante siete años. "Decidieron hacerlo a puerta cerrada entre las tres personas que estaban allí presentes", sostiene sobre un procedimiento que no aparece contemplado en la normativa de la convocatoria.

Un conflicto arrastrado

Aeca presentó recursos contra esa decisión y el consistorio los ha desestimado recientemente con el argumento de que ninguno de los solicitantes acreditó los criterios exigidos. La asociación rechaza esa justificación y subraya que entre los excluidos "figuran artesanos con una larga trayectoria en este tipo de mercados". Además, defiende que en cualquier procedimiento público, si la documentación está incompleta, lo lógico sería abrir antes un plazo de subsanación.

Campos enmarca esta polémica en un problema "que viene de años atrás". Recuerda que ya se habían producido quejas por la organización de estos mercados, especialmente en el de Navidad y el de Semana Santa, y que cuando su gestión dejó de estar en manos de Ifeca pasó a una "supuesta entidad sin ánimo de lucro" que distribuía los puestos y despues los revendía a los comerciantes sin licitación pública.

La representante de Aeca explica que fue esa situación la que empujó al ayuntamiento a tramitar este año estos mercados mediante ordenanza municipal. Pese a ello, sostiene que ese cambio no ha resuelto las deficiencias denunciadas y que persisten problemas de fondo en el sistema aplicado.

Competencia desigual

La crítica de la entidad no se limita al sistema de asignación de los puestos. Paqui Campos también cuestiona las condiciones en las que se ha desarrollado el mercadillo y advierte de que en él se han comercializando productos que, según recoge la ordenanza, no deberían estar permitidos, como determinados alimentos, entre ellos quesos y embutidos. Una situación que perjudica a los negocios locales que sostienen su actividad de forma estable durante todo el año.

A ello añade otra objeción referida a las casetas instaladas para el mercado. El Ayuntamiento de Cáceres licitó un modelo unificado, aunque ese coste asegura que no se está trasladando a los adjudicatarios. Campos ve en ello un "agravio comparativo" con el comercio de la ciudad, que sí debe hacer frente de manera habitual al alquiler, los impuestos, los suministros y el mantenimiento de sus establecimientos.

Paqui Campos, presidenta de la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (AECA).

Paqui Campos, presidenta de la Asociación de Empresarios del Comercio de Cáceres (AECA). / Jorge Valiente

Bajo ese planteamiento, sostiene que quienes venden en la vía pública no solo deben pagar la ocupación del espacio, sino también los gastos derivados de la infraestructura necesaria para ejercer la actividad.

El sector pide respaldo

Más allá de la controversia concreta por el mercado de Semana Santa en Cánovas, considera que este episodio pone de relieve una realidad más amplia que afecta al conjunto del comercio local en Cáceres. En la actualidad, los pequeños negocios y los servicios de cercanía atraviesan una etapa complicada, pese al esfuerzo realizado en los últimos años para modernizarse, ajustarse a nuevos hábitos de consumo y reforzar su presencia digital.

Campos pone de manifiesto esa capacidad de adaptación del sector, pero sostiene que resulta insuficiente sin un apoyo institucional más firme. En este contexto, reprocha la falta de implicación de la corporación municipal, a la que acusa de tener el comercio "abandonado" y de no haber articulado una estrategia continuada de dinamización comercial.

Entre las carencias que denuncia figuran la falta de campañas municipales de apoyo al sector, la vacante sin cubrir de la gerencia de comercio desde hace más de un año y la escasa interlocución con el equipo de Gobierno. En este último punto, su presidenta lamenta que la asociación se entere con frecuencia de actuaciones o decisiones municipales por la prensa o por las redes sociales institucionales.

Ante esta situación, la organización reclama una mayor planificación, campañas de concienciación que refuercen la compra en el pequeño comercio y una implicación municipal más activa en defensa de un sector que considera clave para la vida económica y urbana de la capital cacereña.

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