Barrio a barrio
Cáceres: se venden dulces artesanos y... desayuno como regalo para quedar de lujo
La ciudad de Cáceres fue el escenario donde Franco fue nombrado Caudillo de España, un hecho histórico que marcó una década convulsa

M.A.M

Comenzó a levantarse en el siglo XVI y terminó su construcción dos siglos después. Una de las plazas más icónicas de Cáceres está presidida por la iglesia de San Mateo, que es uno de los cuatro templos más antiguos de la ciudad. Se piensa que se levanta sobre la mezquita, por su excelente ubicación, y por su planta rectangular. Los primeros indicios de su existencia aparecen en el Cáceres cristiano, con la reconquista de Alfonso IX de León en 1229. Fue erigida y consagrada como un pequeño monasterio en el que vivían en comunidad los sacerdotes. No tenemos datos certeros sobre los comienzos de su construcción. Aparecen escritos del 1500, pero son de poca información (ya que muchos fueron destruidos).
La iglesia, construida en el siglo XVI, posiblemente sobre el solar ocupado por una antigua mezquita, tiene un proceso constructivo muy largo, de casi trescientos años. En la Edad Media y principios de la Edad Moderna, fue una de las dos colaciones intramuros en torno a las cuales se disponían los palacios y casas fuertes de las más importantes familias nobiliarias. Destaca su portada con decoración plateresca, con medallones de San Pedro y San Pablo en los laterales, y arriba en el centro San Mateo, obra de Guillén Ferrant.
En el interior, el retablo mayor de pino en su color es obra de Vicente Barbadillo, datado en 1766. La capilla de los Sande, actual sacristía, tiene el interior gótico con una hermosa bóveda de crucería estrellada. En los muros se encuentran los enterramientos de las familias nobles de la ciudad: Ovando, Golfines, Paredes o Saavedra. Entre las recomendaciones: no hay que dejar pasar la ocasión para observar el magnífico reloj que se encuentra en su torre. Está considerado el reloj más antiguo de la ciudad, y se trasladó aquí desde la Torre de Bujaco, porque desde la Torre de San Mateo podía escucharse en toda la ciudad cuando daba la hora.
Otro de los grandes símbolos de San Mateo es, indudablemente, el Hotel Atrio, un lugar rodeado de palacios y casas fortificadas, conservados hasta hoy en el alma de la ciudad antigua, donde Jose Polo y Toño Pérez acogen al visitante en un hogar de ensueño. En el restaurante, la originalidad y autenticidad de sus platos les enseñan, en consonancia con el espléndido edificio, que la sustancia es cuanto permanece en lo que cambia. El atrio pone de relieve que aquí nadie es un extraño. Y arriba, maravillados ante la visión de la Plaza de San Mateo, se sentirán en las inmediaciones de la eternidad.
Desayuno con mayúsculas
Muy recomendable, el desayuno, que se ha convertido en uno de los regalos ya recurrentes por los cacereños más detallistas. Se trata de un desayuno con mayúsculas desde 45 euros porque empezar bien el día es algo que siempre agradecemos. Tener la oportunidad de hacerlo con un desayuno que atiende por igual a tu estómago, a tu ánimo y a tu vista es un lujo con tres estrellas: migas extremeñas con huevo, ensalada de frutas con yogurt, el mejor jamón de nuestra dehesa, bollería y otras delicias para acompañar un rato excepcional y convertir el día en inolvidable. No deje atrás la opción de visitar la bodega.
Y en la esquina del Callejón de la Monja con la calle de los Condes, otra oferta made in Atrio: el restaurante Torre de Sande. Esta torre fue construida en el siglo XV y es una de las más espectaculares de la ciudad. Está desmochada y techada con teja, el matacán hace la función de balcón y está sustentado por nueve ménsulas. La ventana es gótica formada por dos arcos con mainel enmarcada por un alfiz.
Fue precisamente la Torre de Sande uno de los escenarios de 'La Celestina', protagonizada por Penélope Cruz, Juan Diego Boto, Maribel Verdú, Candela Peña y Terele Pávez. Desde el 12 de noviembre de 1995, y durante 15 días, la ciudad asistió a los golpes de claqueta de un rodaje que sirvió para recrear la historia de amor de Calixto y Melibea ideada por Fernando de Rojas.
La ciudad compartía con Guadalajara el mayor número de escenas de la película. La casa de Calisto, la de Melibea, un mercado medieval, una capilla... fueron algunos de los escenarios que se ambientaron en el castillo de Las Arguijuelas y en la finca La Enjarada, a las afueras de la capital. El resto de escenas se rodaron en Santa María, San Jorge y San Mateo. Precisamente, desde la torres de Sande Melibea se lanzaba para encontrar la muerte. Y es que la protagonista se suicida arrojándose desde la torre de su huerto. Desesperada tras la trágica muerte de su amado Calisto, quien cayó de una tapia, decide terminar con su vida y se lo confiesa a su padre, Pleberio, antes de arrojarse. 'La Celestina' dejó en Cáceres pingües beneficios, empezando por los 500 extras que fueron contratados entre más de 2.000 aspirantes.

Cuando Penélope Cruz rodó La Celestina en Cáceres / Archivo de El Periódico Extremadura
Y es que en Torre de Sanda la cocina de Atrio tiene un concepto más casual. Podrás disfrutarla en pleno casco antiguo, pues este restaurante ofrece un ambiente informal, platos más tradicionales y regionales, con embutidos ibéricos y quesos de la zona, deliciosos guisos, carnes al carbón, algunos platos de fusión, apetecibles postres... todo bajo servicio a la carta o un menú degustación. Y si hace bueno, merece la pena comer en su coqueta y romántica terraza. Tiene 27 platos, bebidas, vinos exquisitos y menús por poco más de 50 euros.
La huella de Franco
San Mateo conduce directamene de la callede los Conde a la calle Olmo. En ella, en el número 2, donde se vivió un hecho histórico. Franco escogió Cáceres para su designación como caudillo de España, una noticia que centró una década calamitosa, marcada por la guerra civil y la dictadura. Los prolegómenos a esta catarsis comienzan a mostrarse en 1933, dos años después de la proclamación de la Segunda República. No fue nada fácil este periodo histórico, caracterizado por la existencia de dos bandos enfrentados y constantes disturbios en las calles. Las elecciones del 19 de noviembre dan en Cáceres un aplastante triunfo a la coalición antimarxista y, en diciembre, la Derecha Regional Agraria costea una salve en La Montaña agradeciendo su triunfo. Si este ambiente se respiraba en Cáceres, en el resto de Extremadura las cosas no estaban mejor. El alcalde de Mérida prohíbe un mitin de Acción Popular en julio, justo un mes en el que aparece un foco de tifus en Almendralejo y la sociedad obrera anuncia una huelga de hambre en la localidad cacereña de Valdefuentes por el problema del paro. Es cierto que todavía en 1933 había un hueco importante para las obras. El alcalde cacereño Antonio Canales promovió el arreglo de la plaza Mayor de la ciudad, que costó 106.000 pesetas. El 19 de febrero de ese mismo año se inauguraron las obras del pantano del Cíjara, en presencia del ministro de Obras Públicas. Pese a las convulsiones políticas , muchos extremeños acudían a teatros y cines en busca de evasión.
La presión política era tal que abocó irremisiblemente a la dimisión al alcalde de Cáceres. Canales fue un hombre íntegro y políticamente intachable. De su trayectoria se han destacado cientos de anécdotas: acompañaba a la patrona de la ciudad en su recorrido procesional e incluso tuvo palabras de elogio hacia el obispo de Coria, Dionisio Blanco, el día de su fallecimiento: «Consagró –dijo el edil– toda su vida al servicio del bien». Aunque Canales supo delimitar a la perfección su ideología de su condición de representante de todos los cacereños, el 31 de octubre de 1934 anunció su marcha del consistorio. No corrían buenos tiempos para el socialismo. «La unidad municipal se ha roto y por ello, no me creo asistido de la autoridad necesaria para seguir desempeñando el cargo de alcalde». Canales, que no asistió al pleno por motivos de salud, explicó las razones de su marcha a través de una carta en la que recalcaba que siempre estuvo al servicio de la ciudad. Antonio Silva, que ya había sido alcalde, le sucedió en el cargo.
Al final del verano de 1936 la ciudad de Cáceres ocupa la actualidad informativa del mundo entero por haber montado su cuartel general en ella un grupo de importantes y destacados periodistas extranjeros, corresponsales de periódicos y agencias de noticias de varios países. Dos son las circunstancias de la notable presencia de informadores en la capital cacereña: de un lado, la residencia de Francisco Franco en una de las casas-palacio del Cáceres monumental, la de los Golfines de Arriba, y de otra, la cercanía del frente de Talavera, del que debían de dar noticias a sus periódicos, por la importancia de esta zona de guerra, en relación al acercamiento progresivo de las tropas hacia la capital de España. Cáceres es el centro de las actividades informativas. Desde aquí salían las noticias del movimiento español hacia todo el mundo.
Nuestro redactor
Pero la noticia más trascendente del año fue, sin duda, la que ofreció el redactor de este diario Juan Milán Cebrián, el 27 de septiembre a las diez de la noche. Franco era designado en Cáceres Caudillo de España, jefe del Estado y Generalísimo de los Tres Ejércitos. En diciembre, en el cine Norba, se proyecta con gran éxito el documental El Alcázar, al que asisten como invitados los heridos de guerra. Una nueva etapa histórica acaba de comenzar y El Periódico Extremadura sería su principal testigo.
La decisión del Ayuntamiento de Cáceres de cambiar el nombre de la emblemática calle Pintores por Generalísimo Franco da una idea del cambio que comenzó a operarse a partir de 1937. Pero además de esta variación en la que por aquellos años se consideraba la calle principal de Cáceres, también se varió el nombre de la plaza Mayor, en honor al general Mola, fallecido ese mismo año. Fue descubierta una placa que a partir de entonces daría su nombre a la plaza. Sin embargo, y aunque ante la opinión pública de la capital pretendía ofrecerse una falsa imagen de normalidad, lo cierto es que en toda la provincia eran constantes los enfrentamientos entre ambos bandos.

Fotogalería | Cáceres, se venden dulces artesanos / Miguel Ángel Muñoz
En la conexión entre San Mateo y la plaza de las Veletas está el Convento de las Monjas de San Pablo. Beaterio fundado en el siglo XV, más tarde fue erigido convento. Se encuentra situado en la zona más alta de la ciudad muy cercano a la Iglesia de San Mateo. Lo más destacado de los distintos edificios que conforman el convento es la iglesia que sigue modelos góticos en su portada. En su interior el retablo de clara influencia churrigueresca contiene un conjunto de esculturas dedicadas a la conversión de San Pablo.
En sus inicios estuvo regido por monjas de la Orden Terciaria de San Francisco, pero desde mediados del siglo XX residen monjas clarisas. En este convento de monjas de clausura se pueden comprar dulces artesanales de gran fama. Y es que las monjas clarisas del Covento de San Pablo producen de forma artesanal y venden al público una amplia selección de dulces típicos extremeños: yemas, magdalenas, bizcochitos, almendrados, tocinitos de cielo, mantecados... El encanto con que te atienden es impagable.

Imagen del Convento de San Pablo. / Miguel Ángel Muñoz Rubio
Y de San Mateo, a las Veletas, con el Palacio de las Cigüeñas, antigua casa del capitán don Diego de Cáceres y Ovando, paladín de los Reyes Católicos. Se ubica en la parte más alta del recinto monumental de la ciudad, en la plaza de San Pablo, una de las plazuelas sobre las que se extiende la plaza de San Mateo. Se conoce por ese nombre por el gran número de cigüeñas que en su torre anidaban. Fue edificada a finales del siglo XV y comienzos del siglo XVI, probablemente en el entorno que ocupaba el antiguo alcázar almohade, edificándola principalmente con mampostería. La fachada está compuesta por un sencillo arco de medio punto con dovelas sobre el que hay una ventana y dos escudos de los Ovando-Mogollón. A los lados, en el primer piso, encontramos dos bíforas con arcos de herradura apuntados. Del interior destaca su patio gótico.
Pero lo que realmente destaca del conjunto es su alta torre con merlones sustentadas por pequeñas ménsulas. Se trata de la única torre no desmochada del recinto histórico. La casa de los Ovando se libró de la orden real, de Isabel la Católica, dictada contra las torres de todas las casas por la lealtad de las mismas a Juana la Beltraneja en la disputa del trono de Castilla. Tras la coronación de Isabel, se otorgó en 1480 a Diego Fernández de Cáceres y Ovando el derecho de levantar dicha torre. El palacio siguió habitado durante varios siglos por los descendientes de la familia Cáceres-Ovando, pasando concretamente a la rama de los marqueses de Camarena.
Se reformó en la década de 1940 para acoger la sede del Gobierno Militar y sigue actualmente en posesión del Ministerio de Defensa. Está abierto al público como centro cultural en el cual se han habilitado un museo militar donde se puede ver los 289 fondos del museo y salas de exposiciones. En 2018 se abrió también al público su torre, de gran valor paisajístico por las vistas que ofrece del casco antiguo de la ciudad.
El Museo de Cáceres
En las Veletas, la otra gran joya: el Museo de Cáceres, actualmente en obras. Se aloja en dos edificios históricos del Casco Antiguo de Cáceres, declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco. El Palacio de Las Veletas se trata de un edificio cuyo aspecto actual tiene su origen en las obras realizadas en 1600 por su propietario Don Lorenzo de Ulloa y Torres en un solar que debió ser ocupado por el desaparecido Alcázar musulmán. De aquella intervención data el bello patio de planta cuadrada sostenido por ocho columnas toscanas. En el siglo XVIII, el Palacio es reformado por Don Jorge de Cáceres y Quiñones, que introduce las gárgolas y los bellos remates de cerámica esmaltada de la cubierta, además de los grandes escudos de la fachada principal.
La Casa de los Caballos, es una edificación del siglo XVI que se encuentra en la zona trasera del Palacio de las Veletas. En sus orígenes fue utilizada para albergar caballerizas y habitaciones de los mozos de cuadra del palacio. En el siglo XVIII Jorge Quiñones lleva a cabo una remodelación con la que se une esta edificación con el Palacio de las Veletas mediante un arco. Con el tiempo, la Casa de los Caballos es utilizada como cuartel de la policía de Asalto o como destacamento militar. En 1979 esta casa es adquirida por la Diputación, siendo restaurada, reconvirtiendo sus espacios en el Museo de Arte Contemporáneo “Casa de los Caballos”, que se inaugurará en Diciembre de 1981.
En 1982 se crea un Patronato, lo que permite que el edifico tenga una importante actividad cultural hasta 1984 cuando cierra su puertas al público durante algunos años y son finalizadas sus reformas. Entre 1990 y 1993 los arquitectos José María Aranguren y José González Gallegos realizan una rehabilitación, en donde se expondrá la colección de arte contemporáneo español, escultura, pintura y grabados. En 1991 se inaugura el edificio y un año más tarde se anexiona al hoy llamado Museo de Cáceres.
Aunque el primer Patronato del Museo se constituyó en 1917, la idea de su creación surge en 1899 cuando un grupo de estudiosos de la Historia cacereña comienza a recoger objetos de interés arqueológico y artístico depositándolos en el Instituto de Segunda Enseñanza. En 1931 se arrienda el Palacio de Las Veletas para albergar el Museo, que tras una intervención arquitectónica, es inaugurado el 12 de febrero de 1933. Tras la posterior adquisición del inmueble, es rehabilitado en 1971 y se reforma la exposición permanente, tarea que se repite en 1976 en la Sección de Etnografía. En 1989 el Ministerio de Cultura transfiere la gestión del Museo al Gobierno de Extremadura, conservando la titularidad del edificio y de parte de los fondos.
En mayo de 2023 dueron comienzo las obras de reforma integral del Museo de Cáceres, que abarcan en la primera fase la Casa de los Caballos así como la sFase II 'Palacio de las Veletas" y "Jardín Histórico". El 16 de Julio de 2025 tras la finalización de las obras de restauración de la "Casa de los Caballos" el Museo de Cáceres abrió su puertas, dando por concluida la Fase I del Proyecto. La fase II ha comenzado y se prolongarán las obras en el hasta el mes de Diciembre de 2026 que será cuando concluya el proyecto. Por este motivo se ha procedido a un vaciado y traslado de las colecciones que acogía el edifico.
Actualmente es visitable el edifico del siglo XVI llamado Casa de los Caballos, acoge una exposición permanente que se distribuye en dos de las cuatro plantas que componen el edificio. En la planta primera se puede disfrutar de una exposición permanente que exhibe piezas arqueológicas, pictóricas, escultóricas y de ofebrería que datan desde la prehistoria hasta el siglo XVIII. En la segunda planta las piezas permiten tener un recorrido del arte español y extremeño desde el XIX hasta el XXI, a través de piezas escultóricas, pictóricas e instalaciones.
Nos despedimos del viaje recordando que aquí estuvo la sede de la Embajada de Portugal, ahora en Las Canterías, y el último restuarante, tristemente cerrado: Alma del Sabor. Ojalá que aquel sabor que comenzó con el siempre recordado Chez Manou vuelva a alegrarnos el estómago como nos alegran los ojos estas vistas únicas a La Montaña desde la plaza de las Veletas en la siempre bella ciudad de Cáceres.
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