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Agenda cultural

La librería anticuaria de Cáceres que conquista a jóvenes lectores de filosofía, historia y política

Jaime Naranjo mantiene la tradición familiar y el libro en papel sigue atrayendo a nuevas generaciones

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

Jaime Naranjo García, propietario de la librería anticuaria Boxoyo Libros en Cáceres, continúa hoy el legado familiar iniciado por su padre, un apasionado de los libros que decidió dar forma a su vocación catalogando los ejemplares de la biblioteca de su propio padre. La librería, fundada en 1999, ha pasado por distintas ubicaciones en la ciudad hasta establecerse en 2012 en el número 2 de la calle General Margallo, donde sigue siendo un referente para los amantes del libro antiguo.

La vigencia del libro impreso

Sobre la apuesta por el libro en papel, Naranjo lo tiene claro, basta con ver la cantidad de libros que se venden en internet. Para él, eso ya dice mucho. Además, recuerda que las cifras de edición siguen siendo altas y que hay mucha gente dedicada a vender libros. "Si nadie comprara, nadie los vendería, directamente acabarían en la basura", señala, defendiendo así que el libro en papel sigue teniendo vida y demanda.

Por otro lado, el librero explica que en su establecimiento la mayoría de los clientes llega en busca de los clásicos de siempre. Junto a ellos, también acuden bibliófilos y coleccionistas interesados en ediciones raras o con características muy concretas. Otros, en cambio, buscan títulos difíciles de encontrar, ya agotados o poco habituales, e incluso autores desconocidos para el gran público. En ocasiones, señala, han llegado a pedir escritores japoneses o chinos que ni siquiera les resultaban familiares en un primer momento, aunque a veces logran tenerlos en catálogo.

De bibliotecas particulares a nuevas manos

Además, destaca que negocios como el suyo dependen en gran medida de los libros que la gente conserva en sus casas y decide vender. Por ello, en sus estanterías predominan obras de literatura de gran consumo, best sellers, libros religiosos o títulos de historia y derecho. Aun así, aclara que su catálogo nunca puede ser completamente exhaustivo, ya que está condicionado por lo que llega desde las bibliotecas particulares. "A veces puede llegar algún libro más raro o diferente, pero suele durar poco porque encuentra comprador enseguida. La gente me trae muchos libros, aunque también los compramos nosotros, incluso hay ocasiones en las que, antes de tirarlos, prefieren dárnoslos directamente. Tengo ejemplares que van desde el siglo XVII hasta libros prácticamente recientes, algunos tienen mucho valor y otros muy poco. También es cierto que el mercado en internet ha hecho que muchos libros bajen de precio, ya que hay una enorme cantidad en circulación".

El interés juvenil por el conocimiento

Por último, Naranjo señala que en su librería recibe a personas de todas las edades. "Aunque hay quien dice que la gente joven ya no lee, yo siempre respondo que eso mismo se decía cuando yo estudiaba. Les suelo animar a que se pasen más a menudo por la librería, porque así pueden ver por sí mismos la cantidad de jóvenes que entran a comprar, y no precisamente cualquier libro, sino títulos de filosofía, historia, pensamiento, política o religión. Es verdad que no todo el mundo lee, pero eso ha sido así siempre, no es algo exclusivo de ahora".

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