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Urbanismo

Cáceres derriba por fin el bloque en ruina de la calle Maluquer más de 20 años después

La demolición del edificio en la calle Maluquer, en Cáceres, permitirá construir 17 viviendas en un solar que durante años fue un símbolo de deterioro en el centro urbano

Vídeo | Así van las obras de demolición del bloque de Maluquer, en Cáceres

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

"El Ayuntamiento de Cáceres precinta un bloque en la calle Maluquer ante el peligro de derrumbe". Aquel fue el titular con el que este diario informó el 27 de febrero de 2006 sobre la situación del número 1 de esta céntrica calle, a escasos metros del paseo de Cánovas y situada entre Rodríguez Moñino, León Leal y Antonio Silva. Han pasado ya más de veinte años desde aquel aviso público sobre el mal estado del inmueble y, después de un larguísimo recorrido administrativo, técnico y urbanístico, este martes ha comenzado por fin su demolición.

El derribo pone fin a una imagen que se ha enquistado durante años en pleno centro de la ciudad. El edificio llevaba décadas formando parte de ese paisaje urbano detenido en el tiempo, con su deterioro cada vez más visible y con un futuro bloqueado entre expedientes, decisiones técnicas y trámites pendientes. Ahora, la actuación abre la puerta a una nueva promoción residencial impulsada por la empresa Edifissa, que proyecta levantar en ese solar 17 viviendas.

La historia de este inmueble se remonta, al menos en su fase más crítica, a febrero de 2006, cuando se decidió precintar el bloque después de que se desplomara una parte del tejado. Aquel episodio obligó a intervenir de urgencia en la zona, acordonar el entorno y retirar vehículos estacionados por el riesgo que presentaba la estructura. Los técnicos municipales inspeccionaron entonces el edificio y el ayuntamiento abrió un expediente de disciplina urbanística ante el deterioro detectado.

El riesgo ya era evidente en 2006

La situación del inmueble ya generaba preocupación hace dos décadas. Según relataban entonces algunos vecinos, en el interior no residía nadie desde hacía al menos cinco años, aunque también advertían de que se podía acceder con relativa facilidad pese al mal estado del portal, que había tenido que ser apuntalado. Aquella combinación de abandono, accesibilidad y deterioro convertía el edificio en un punto especialmente delicado en una de las zonas más transitadas de la ciudad.

Pocos días después de aquel precinto, se tomó la decisión de no ordenar el derribo obligatorio del inmueble. Esa determinación se adoptó pese a que el promotor vinculado entonces a la propiedad, Julián Criado, sí defendía la opción de tirarlo abajo. La vía elegida fue otra, y el edificio continuó en pie durante años, convertido en una muestra más de esas operaciones urbanas que se eternizan pese a estar enclavadas en espacios de enorme valor estratégico.

Con el paso del tiempo, el número 1 de la calle Maluquer ha permanecido como una pieza degradada en un entorno plenamente consolidado, a un paso de Cánovas y en conexión directa con una de las áreas de mayor actividad comercial y residencial de Cáceres. Su situación contrastaba con la presión urbanística y el valor del suelo en esa zona, lo que hacía todavía más llamativa la prolongación de su estado de abandono.

Un derribo que ya se intentó activar

No ha sido la primera vez que se ha intentado poner en marcha la transformación del solar. Dieciocho años después de aquel primer gran aviso, Edifissa y Fissa comenzaron ya una fase inicial de derribo con la intención de ejecutar una promoción de 17 viviendas, locales comerciales y plazas de aparcamiento. El proyecto encajaba, además, con las posibilidades urbanísticas del solar, ya que el Plan General Municipal permitía levantar en ese punto un edificio de cinco alturas, dos más que las que presentaba el inmueble original.

Sin embargo, aquella actuación apenas avanzó más allá de los primeros trabajos de desescombro. La operación volvió a quedar paralizada poco después, esta vez a la espera de la obtención de la correspondiente licencia municipal de obra. La escena volvió a repetirse: movimiento inicial, expectativas de reactivación y, de nuevo, un frenazo administrativo que alargaba la incertidumbre sobre el futuro del edificio.

Ahora sí, el proceso parece haber entrado en su fase definitiva. Según los carteles informativos instalados en las inmediaciones, el derribo se desarrollará entre este 7 y el próximo 16 de abril. Esos avisos también informan de restricciones de aparcamiento en el entorno, una señal clara de que la operación ya ha pasado de los despachos a la calle. La previsión es que las máquinas entren en el inmueble en las próximas horas y comiencen el derrumbe de manera efectiva.

El proyecto que sustituirá al viejo bloque

Tras la desaparición del edificio se abrirá una nueva etapa para este enclave del centro de Cáceres. Sobre el solar está prevista la construcción de 17 viviendas, en una actuación que incluirá además otros usos compatibles con la centralidad del espacio. El autor del proyecto es José Ramón Zorita Carrero, sobre quien recae también la dirección facultativa. La dirección de la ejecución de las obras corresponde a Francisco Javier Martínez Martín, que asume igualmente la coordinación de seguridad y salud laboral.

De este modo, el derribo del número 1 de la calle Maluquer no solo supone la desaparición de un inmueble en ruina. También representa el desbloqueo de una operación que se ha prolongado durante más de veinte años en una de las zonas más sensibles del centro de Cáceres. Lo que durante décadas ha sido un símbolo de degradación urbana comienza ahora a dejar paso a una nueva promoción residencial en un punto clave de la ciudad.

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