Infraestructuras
La Alianza Ibérica convoca una protesta en el puente de Monfortinho para exigir la autovía entre Cáceres y Portugal
La Alianza Ibérica, tras 25 años de espera, exige que las obras de la autovía entre Cáceres y Portugal arranquen en 2026, con una concentración ciudadana en mayo y reuniones políticas en Lisboa y Mérida

Miembros de la Alianza Territorial Europea, con Paco Martín Simón, César Herrero o Leopoldo Martins. / CEDIDA

La Alianza Ibérica transfronteriza quiere convertir mayo en un nuevo punto de inflexión para la conexión por autovía entre Cáceres y Portugal entre Moraleja y Castelo Branco. Tras 25 años con el corredor sin rematar, colectivos sociales, empresariales e institucionales ultiman una concentración ciudadana en La Raya y una ronda de contactos políticos para reclamar el arranque de las obras en 2026.
La presión sube de nivel en La Raya
La próxima cita será el lunes 13 de abril en la Cámara Municipal de Castelo Branco. Allí está convocada la cuarta reunión ibérica impulsada por los promotores de esta plataforma, en la que participan, entre otros, el MSU-Norte, la Cámara de Castelo Branco y el Ayuntamiento de Moraleja, según la información remitida por la organización.

Jorge Valiente
Sobre la mesa habrá dos decisiones de calado. La primera, fijar en mayo una concentración ciudadana en el Puente Internacional de Monfortinho, uno de los puntos simbólicos de una conexión que sigue incompleta pese a llevar décadas en la agenda política de ambos lados de la frontera. La segunda, formalizar una petición de reuniones con los presidentes de los grupos parlamentarios tanto en la Asamblea de la República, en Lisboa, como en la Asamblea de Extremadura, en Mérida.

Infografía de la cuarta reunión. / CEDIDA
El objetivo es elevar la presión institucional sobre los dos gobiernos competentes. En Portugal, para impulsar el primer tramo pendiente desde la A-23 a la zona de Idanha-a-Nova, que será la IC-31. En Extremadura, para forzar el inicio de las obras desde la Ex-A1 entre Moraleja, Cilleros y la frontera de Monfortinho.
Un corredor todavía inacabado tras 25 años
La reivindicación no es nueva, pero los promotores sostienen que ha ganado músculo en los últimos años. Recuerdan los encuentros celebrados en Moraleja, Castelo Branco y Nazaré, las mociones aprobadas en ayuntamientos de Extremadura y de las Beiras, así como los pronunciamientos de las diputaciones de Cáceres y Badajoz.
A su juicio, el paso siguiente debe ser más visible y más exigente. La alianza defiende que ya no basta con mantener el asunto en el debate local, sino que toca situarlo de nuevo en la agenda política de Lisboa y Mérida con plazos concretos y compromisos presupuestarios.

Programa de esta cuarta reunión en Castelo Branco. / CEDIDA
En esa estrategia pesa un dato: del llamado nuevo enlace internacional entre Madrid y Lisboa por el norte de Extremadura y la Beira Baixa, la mayor parte del recorrido ya está operativa, mientras permanecen sin ejecutar 72 kilómetros repartidos en cuatro tramos, dos en territorio extremeño y dos en Portugal, según la plataforma convocante.
Las obras pendientes en Extremadura y Portugal
En el lado extremeño, la Junta dio en 2025 un paso administrativo con la aprobación provisional de los proyectos de trazado de los subtramos Moraleja Oeste-Cilleros y Cilleros-Portugal, publicados en el Diario Oficial de Extremadura.
Ese movimiento es leído por la alianza como una oportunidad para exigir que la tramitación no vuelva a quedar empantanada. La reclamación es clara: que 2026 sea el año en que empiecen de forma efectiva las obras pendientes en ambos países y que 2029 marque su finalización.
La plataforma sitúa además el horizonte de 2030 como una fecha política y simbólica. España, Portugal y Marruecos fueron confirmados por la FIFA como anfitriones del Mundial de fútbol de ese año, con tres partidos conmemorativos en Sudamérica de inauguración. Para los defensores del corredor, llegar a esa cita con la conexión sin terminar sería otra oportunidad perdida para el interior peninsular.
El argumento extremeño: despoblación y empleo
La reivindicación incorpora un mensaje especialmente sensible en Extremadura: el de la despoblación. La alianza vincula directamente la falta de esta infraestructura con la pérdida de oportunidades empresariales, laborales y logísticas en el norte extremeño y en el conjunto de la comunidad.

Manifestación en el puente de Monfortinho. / CEDIDA
Según los últimos resultados del Censo Anual de Población, Extremadura contaba con 1.053.345 habitantes a 1 de enero de 2025, con 665.155 en la provincia de Badajoz y 388.190 en la de Cáceres. El INE también sitúa el peso de la población mayor de 64 años en el 20,7% del total nacional, un contexto que agrava el debate sobre envejecimiento y equilibrio territorial.
Ese es el marco en el que la plataforma presenta la autovía como un proyecto tractor, capaz de mejorar la competitividad de las empresas, facilitar la movilidad, atraer actividad y reforzar una franja fronteriza que lleva años reclamando conexiones de alta capacidad comparables a las de otros territorios.
El espejo portugués
La comparación con Portugal es una de las ideas centrales del discurso de la alianza. Sus promotores destacan los efectos que, a su juicio, ha tenido la A-23 sobre las Beiras durante las últimas décadas, tanto en implantación empresarial como en accesibilidad y vertebración del territorio.
Desde el 1 de enero de 2025, además, esa autovía portuguesa pasó a ser gratuita en varios tramos, una decisión que refuerza el atractivo del corredor luso y, al mismo tiempo, acentúa el contraste con el cuello de botella que sigue existiendo en la frontera extremeña.
Para la plataforma, mantener ese vacío entre Moraleja y Alcains supone penalizar a comarcas que ya parten con desventajas demográficas y económicas. Por eso insisten en que la conexión no debe presentarse solo como una obra de carreteras, sino como una herramienta de cohesión territorial.
Monfortinho como símbolo
La concentración prevista para mayo busca precisamente eso: trasladar a la opinión pública una imagen de unidad en torno a una demanda compartida por entidades locales, grupos de acción local, tejido empresarial y movimientos ciudadanos de ambos lados de la raya.
Monfortinho aparece así como un escenario cargado de simbolismo. Allí confluyen la reivindicación territorial, la cooperación transfronteriza y la idea de que el problema ya no admite más demoras. La plataforma sostiene que, sin decisiones en esta legislatura, la conexión corre el riesgo de seguir atrapada en una sucesión de anuncios, estudios y compromisos aplazados.
Con ese mensaje acudirán también a Lisboa y Mérida. La pretensión es que 2026 deje de ser una fecha reclamada por los colectivos y pase a convertirse en un compromiso político verificable.
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