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Inmuebles municipales

El Mercado Dehesa de los Caballos, la antigua cárcel y Trinitarias, claves para Cáceres: se prevé invertir 15 millones de euros en estos edificios hasta 2030

El Ayuntamiento de Cáceres planea la regeneración de edificios municipales en desuso, como el Mercado Dehesa de los Caballos y la antigua cárcel, para convertirlos en nuevos equipamientos con un presupuesto de más de 15 millones de euros hasta 2030

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La Agenda Urbana de Cáceres incorpora entre sus actuaciones hasta 2030 una de las operaciones más ambiciosas de su hoja de ruta: la regeneración de edificios municipales para otros usos funcionales, una línea con la que el ayuntamiento plantea recuperar inmuebles hoy en desuso o infrautilizados para convertirlos en nuevos equipamientos de ciudad. En ese apartado aparecen citados de forma expresa el Mercado Dehesa de los Caballos, la antigua cárcel y el convento de las Trinitarias, además de otros edificios municipales de menor tamaño que podrían actuar como motor de reactivación en los barrios.

La actuación se encuadra dentro del objetivo estratégico de evitar la dispersión urbana y revitalizar la ciudad existente, uno de los ejes del documento aprobado como plan de acción local. El texto la define como una medida de planificación y gobernanza y le asigna un presupuesto superior a 15 millones de euros, con una temporización que va de 2024 a 2030. Entre las posibles vías de financiación figura el MRR (Pirep).

En desuso

El documento parte de una idea general: entre el elevado número de inmuebles municipales, hay edificios que, por su situación de desuso o infrautilización, podrían albergar las nuevas funciones que demanda la ciudad actual. El propio plan cita como posibles destinos centros de mayores, salas de reuniones, espacios de convenciones o talleres vinculados al emprendimiento. También precisa que no se trata solo de intervenir en el interior de los inmuebles, con obras de reconstrucción, rehabilitación o reforma, sino de actuar en su entorno con soluciones de aparcamiento o cambios en la movilidad. Incluso deja abierta la puerta a colaboraciones con la iniciativa privada cuando se trate de edificios relevantes cuya propiedad no sea enteramente pública.

Dentro de esa estrategia, una de las actuaciones señaladas es la del Mercado Dehesa de los Caballos y su entorno. La Agenda Urbana prevé desarrollar allí obras de rehabilitación y de equipación interior orientadas a mejorar la eficiencia energética, la sostenibilidad ambiental, la accesibilidad física, cognitiva y sensorial, además de la habitabilidad y la seguridad del inmueble. Es, por tanto, una intervención que no se limita a conservar el edificio, sino que busca adaptarlo a estándares de uso contemporáneos y hacerlo útil para nuevas funciones públicas.

Antigua cárcel

El segundo gran espacio que aparece en la planificación es la antigua cárcel. En este caso, el documento condiciona su desarrollo a que se complete antes la transmisión de la titularidad entre administraciones públicas. Una vez resuelto ese trámite, el plan contempla activar su destino dotacional incorporando usos culturales, sociales y administrativos, además de abordar la solución de la movilidad y del aparcamiento en su entorno. No concreta aún qué equipamientos albergaría, pero sí fija con claridad el criterio: que deje de ser un edificio pendiente y pase a integrarse en la red de servicios de la ciudad.

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Carlos Gil

La tercera pieza destacada es el convento de las Trinitarias. La Agenda Urbana también vincula su desarrollo a un paso previo: que se convenie y complete la transmisión de la titularidad de la institución religiosa a la administración pública. A partir de ahí, el plan prevé activar allí un destino dotacional con usos de promoción empresarial, sociales y administrativos. La propuesta sitúa así el inmueble en una doble dimensión: como elemento patrimonial susceptible de recuperación y como futuro espacio con función económica y de servicio.

Edificios de menor tamaño

La previsión municipal se extiende además a otros edificios de menor tamaño en los que podrían instalarse negociados o instituciones municipales capaces de ejercer, en palabras del propio documento, como "palanca de reactivación quirúrgica de los barrios". Esa mención conecta esta actuación con otro de los objetivos recogidos en la Agenda Urbana, el de la regeneración urbana, que también contempla medidas de mejora en barrios y espacios colectivos para reforzar identidad, cohesión social y sostenibilidad ambiental.

Edificio de Las Trinitarias, donde se ha trasladado el albergue.

Edificio de Las Trinitarias, donde se ha trasladado el albergue. / Carlos Gil

Más allá de los nombres concretos, la importancia política y urbanística de esta línea está en el enfoque que propone. La Agenda Urbana no se limita a hablar de conservación del patrimonio ni de mera rehabilitación constructiva. Lo que plantea es reinsertar grandes inmuebles hoy cerrados, vacíos o infrautilizados en la vida cotidiana de la ciudad, asignándoles funciones nuevas y ligándolos a necesidades actuales. Esa lógica aparece también en otras fichas del plan, como la del mantenimiento y sostenibilidad de edificios municipales, que prevé inventariarlos, clasificarlos y jerarquizarlos para orientar futuras actuaciones.

La estrategia

En la práctica, la antigua cárcel, Trinitarias y Dehesa de los Caballos se convierten así en tres de los nombres propios de una estrategia más amplia con la que Cáceres quiere apoyarse en su parque edificatorio para construir nuevos usos públicos. La hoja de ruta está ya escrita. Lo que queda por delante es comprobar qué proyectos concretos se activan primero, cómo se resuelven los trámites de titularidad y si esa previsión de más de 15 millones acaba traduciéndose en operaciones visibles sobre el terreno.

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