Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Barrio a barrio

Ir al médico, pagar en Hacienda, escuchar la Cope, leer un buen libro y comerte un potaje de garbanzos en el centro de Cáceres

En la calle María Telo, se encuentra la Agencia Estatal de Administración Tributaria, un edificio con historia que convive con el emblemático edificio modernista de La Chicuela

Vídeo | Ir al médico, pagar en Hacienda, escuchar la Cope, leer un buen libro y comerte un potaje de garbanzos en el centro de Cáceres

M.A.M

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

María Telo Núñez nació en Cáceres el 8 de octubre de 1915 y falleció en Madrid el 5 de agosto de 2014. Aunque haga 111 años de su nacimiento Cáceres no la olvidó y por eso en 2022 se decidió cambiar el nombre a la calle Comandante Sánchez Herrero por el de esta prestigiosa jurista dando así mayor visibilidad a figuras femeninas relevantes en el callejero de la ciudad. Fue en ese contexto cuando calle Hermandad pasó a llamarse Eladia Montesino-Espartero, que fue la primera mujer piloto de España, y la plaza de la Obra Sindical del Hogar, plaza de las Madres de Mayo.

Igualmente, el ayuntamiento en tiempos de Luis Salaya como alcalde, cambió el nombre de la plaza Manuel García Tomé en la Estación de Arroyo Malpartida por el de Mencía Álvarez de los Nidos, una heroína de la conquista americana o el de General Primo de Rivera por Clara Campoamor. Asimismo, en 17 espacios que hasta entonces no tenían denominación se decidió que se llamaran María del Mar Lozano Bartolozzi, catedrática de Historia del Arte; Trinidad León Berdión, que fue directora del Orfeón Cacereño; Luz Antequera Congregado, pintora y catedrática; Luisa Gómez Tejedor, la primera mujer concejala y muy vinculada al secretariado gitano; y la ginecóloga Sofía Coca Pastor.

Además tuvieron calle en Cáceres Pureza Canelo, poeta y miembro de la Real Academia de las Artes y las Letras, María Latorre Saborid, empresaria del siglo XIX con una gran presencia en la ciudad; Dionisia Congregado Marcelo, fundadora de Modas Dioni, una tienda que ha marcado a varias generaciones de la ciudad; y Antonia María de la Cruz Fernández Hidalgo, más conocida por 'Antoñita', profesora de partos y una de las personas que más ha trabajado por traer al mundo a muchas personas en la Casa de la Madre, también tendrán su calle en Cáceres. Lo mismo ocurrió con Marisa Soleto Ávila, una persona vinculada a la lucha de los derechos de las mujeres; María de la O Pérez García, atleta y deportista de élite y la deportista Vicenta Naranjo Gonzalo.

Feminista de pro

En el caso de María Telo conviene destacar que fue una feminista de pro, doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca, Premio Scevola 2011 a la Ética y Calidad de los Profesionales del Derecho por su compromiso con la justicia y por su lucha a favor de la democracia y la igualdad de la mujer y Premio Clara Campoamor 2006. Fue autora del libro 'Mi lucha por la igualdad jurídica de la mujer'.

Hija de notario, en 1932 inició los estudios de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de Salamanca. A falta de dos asignaturas y debido al estallido de la guerra civil española, tuvo que esperar hasta 1940 para poder obtener, por la Universidad de Zaragoza, la licenciatura. Las reformas legislativas de la dictadura franquista le impidieron acceder al cuerpo de notario, como ella misma relatóa en su posterior discurso de investidura.

La de María Telo enlaza la calle Alfonso IX con la avenida de España. En ese nexo de Alfonso IX, que entronca con Clara Campoamor está el Hospital Provincial Virgen de la Montaña, El Hospital Provincial Virgen de la Montaña ha sido mucho más que un edificio sanitario. Ha sido un eje del crecimiento urbano, un refugio en tiempos de epidemias y un lugar profundamente ligado a la memoria colectiva de Cáceres. Su historia se ha remontado a comienzos del siglo XIX, cuando la ciudad llegó a contar con hasta 92 pequeños hospitales con funciones asistenciales muy diversas, desde el aislamiento de enfermedades infecciosas hasta la atención a pobres o expósitos.

El 7 de febrero de 1835, la Junta Superior de Calidad decidió crear el Hospital Civil y Provincial de la Milagrosa, Virgen de la Montaña, que se ubicó inicialmente en el convento de San Francisco. Aquel primer hospital llegó a disponer de capacidad para 800 enfermos o personas necesitadas, aunque pronto se reveló insuficiente. La epidemia de cólera de la década de 1850 puso en evidencia las graves carencias del antiguo convento para la atención sanitaria. La aprobación de la Ley de Sanidad de 1855 impulsó una nueva visión más moderna y, en 1859, se planteó por primera vez la construcción de un hospital de nueva planta a las afueras de la ciudad.

El proyecto original resultó inviable por su elevado coste, que superaba los siete millones de reales. Hasta cinco propuestas diferentes fueron descartadas por falta de financiación. Mientras tanto, las condiciones del hospital de San Francisco se deterioraban hasta tal punto que, según los informes de la época, las enfermedades contraídas dentro del centro resultaban más graves que las de la población general.

Un hospital moderno para su tiempo

Las obras del nuevo Hospital Provincial comenzaron finalmente en 1884. El presupuesto inicial fue de 50.000 pesetas, una cifra que se incrementó hasta las 71.876 pesetas tras introducir mejoras estructurales, como el uso de armazón de hierro en lugar de madera. El edificio fue inaugurado en 1892 y proyectado por el arquitecto Emilio María Rodríguez García, también autor de la iglesia de San Eugenio en Aldea Moret.

Con más de 20.000 metros cuadrados, el Virgen de la Montaña se concibió como un hospital avanzado para su época, con salas de aislamiento, maternidad, separación por sexos y una organización clínica inédita hasta entonces en la ciudad. Se empezaron a registrar historiales médicos, muchos de ellos conservados hoy en el Archivo Provincial, entre los que destacan los de los soldados ingresados tras la guerra de Cuba en 1898.

Durante décadas, el hospital fue clave en la atención sanitaria y en el desarrollo urbano de Cáceres. Miles de cacereños pasaron por sus salas, convirtiéndolo en la mayor obra pública del siglo XIX en la ciudad. A lo largo de los años, se barajaron múltiples futuros para el edificio, desde hotel de lujo hasta centro comercial o residencia, sin llegar a concretarse. Cuando cerró en octubre de 2019, parecía poner punto final a su historia asistencial. Sin embargo, apenas cinco meses después, el Virgen de la Montaña reabrió de forma excepcional para acoger a pacientes de covid de toda la provincia. En solo 48 horas, el hospital volvió a la vida y funcionó durante dos meses, siendo considerado por los especialistas como una pieza clave para evitar el colapso sanitario.

En la actualidad, el edificio funciona como Punto de Atención Continuada, pero su etapa sanitaria ha llegado definitivamente a su fin. El Hospital Provincial se prepara ahora para una nueva vida vinculada a la cultura, cerrando un capítulo esencial de la historia de Cáceres sin olvidar el legado de un espacio que, durante más de un siglo, ha cuidado y salvado a generaciones enteras. Así, el antiguo hospital Nuestra Señora de la Montaña de Cáceres se convertirá en el futuro Complejo Formativo de las Artes Escénicas.

La biblioteca

Otro de los grandes edificios emblemáticos de la zona es la Biblioteca Pública de Cáceres, que tiene sus orígenes en la primera mitad del siglo XIX, cuando las medidas legislativas de desamortización eclesiástica hacen necesario recoger los documentos y efectos artísticos de los monasterios y conventos suprimidos y depositarlos en el Instituto de Segunda Enseñanza, que sustituyó al Real Colegio de Humanidades creado por la Compañía de Jesús. Esta primera sede de la Biblioteca se ubicaba en el edificio del antiguo noviciado de los jesuitas, junto a la iglesia de la Preciosa Sangre.

En 1953 se traslada al Palacio de la Isla, compartiendo edificio con el Archivo Histórico Provincial, hasta que en 1983 pasa a ocupar de forma independiente el edificio actual, que se levanta sobre un solar expresamente cedido para este fin por la Diputación Provincial de Cáceres. La gestión de la Biblioteca Pública del Estado en Cáceres fue transferida en 1989 a la Junta de Extremadura, por convenio el entre el Ministerio de Cultura y la Comunidad Autónoma de Extremadura.

En 1995, por voluntad testamentaria de doña María Brey, se lega a la Biblioteca la propiedad de los fondos que en 1952 había cedido en depósito su marido, el bibliógrafo extremeño don Antonio Rodríguez-Moñino; a partir de entonces la Biblioteca incorpora a su nombre el de sus benefactores, identificándose como Biblioteca Pública del Estado en Cáceres Antonio Rodríguez-Moñino / María Brey. Desde el año 2005 comparte catálogo y base de datos de usuarios con las bibliotecas que forman parte del sistema de gestión automatizada integrada de la Red de Bibliotecas de Extremadura, que permite el acceso a los servicios de las bibliotecas de la Red con una única tarjeta de usuario.

Hacienda

En la calle María Telo también destaca como gran coloso el edificio de la Agencia Estatal de Administración Tributaria de Cáceres, que fue construido en 1964 como Delegación de Hacienda, en base a un proyecto de los arquitectos Rafael Lozano Prieto y Pablo Pintado y Riba. En 1988 fue sometido a obras de rehabilitación, según el proyecto de Juan J. Ligues Creus y R. de Goicoechea Echaide. Tiene planta irregular y cuatro plantas con sótano y destaca por su escalinata de cantería con hueco adintelado en el acces y una vivienda en el ático. En la fachada principal, junto de la entrada, hay un panel cerámico abstracto que forma parte de su indudable identidad.

Al lado, lo que fue la Casa de la Chicuela, un emblemático edificio modernista de 1927, diseñado por el arquitecto municipal Ángel Pérez y que destacaba por sus miradores de hierro y cristal,. Se bautizó popularmente como La Chicuela debido al romance del famoso torero Manuel Jiménez Moreno Chicuelo con la hija de los promotores de la vivienda. Contaba con un elegante torreón de azulejos que fue demolido en 1984 ante el rechazo popular y posteriormente reconstruido. A finales de los 70, la familia propietaria vendió el edificio, iniciando una etapa de cambios de propiedad, su demolición definitiva y la construcción de un nuevo inmueble que en el número 2 (entrada por María Telo) cuenta con la clínica dental La Chicuela del doctor Juan de Dios Varillas, la doctora Marta de Dios Calama, el doctor Lorenzo Pérez Rubio, que cuenta con una clínica dermocosmética, Seguros Santa Lucía, la Administración de Fincas Hidalgo, el abogado Rafael Ruiz Castellanos, la Delegación de Asisa, la Cadena COPE, la peluquería Carolina, y la Delegación de Patria Hispana en Cáceres. Debajo está la sede de la Asociación de la Prensa de Cáceres y Mola Fashion.

Ya en su enlace con la avenida de España, un lugar ideal para el tapeo y el almuerzo es el kiosco Colón, donde el menú del día está a 16,90. Hay primeros con potaje de garbanzos, espinacas y bacalao y segundos con huevos fritos con patatas y jamón o solomillo de pollo empanado. Todo ello unido a una variedad de postres, pan, vino tinto de la casa, Casera, agua mineral o cerveza de barril. Poco más se puede pedir para terminar este paseo de forma redonda.

Tracking Pixel Contents