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Nuestro pasado

La repostería La Salmantina abrió sus puertas en Cáceres en 1946, un año clave para la vida social y religiosa

Ese mismo año la Cofradía de los Ramos y del Cristo de la Buena Muerte desfiló por primera vez en la ciudad dejando una huella imborrable en la memoria de los vecinos

Jacinto García, alma de La Salmantina, dejó su sello en la repostería cacereña.

Jacinto García, alma de La Salmantina, dejó su sello en la repostería cacereña. / El Periódico

Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

En el año 1946, Cáceres fue testigo de acontecimientos que marcarían su vida social y religiosa. Fue entonces cuando nació La Salmantina, una repostería que Juan García Herrero instaló con todo lujo de detalles. Según nuestro periódico, "ofrece además una sección de fiambres y un elegante y acogedor saloncito donde poder merendar opíparamente y sin grandes dispendios", dedicándole incluso una página completa al acontecimiento.

Nuevas tradiciones religiosas

Ese mismo año vio nacer también la Cofradía de los Ramos y del Cristo de la Buena Muerte, con Antonio Fernández y Asensio Vega como primer mayordomo. La cofradía se estrenó en las calles de la ciudad el 14 de abril, cuando, por primera vez en Cáceres, salió desde San Juan el paso de la Entrada Triunfal de Jesús en Jerusalén, un momento que quedaría para siempre en la memoria de los vecinos. 1946 fue, sin duda, un año de nuevas tradiciones y lugares emblemáticos que aún hoy evocan la vida cultural y religiosa de la ciudad.

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