Negocios
Una nueva jamonería abre sus puertas en Nuevo Cáceres con una propuesta gourmet para el barrio
La nueva jamonería Juan Antonio Barbero, ubicada en la calle Pierre de Coubertin, celebra su inauguración oficial tras dos semanas de apertura, ofreciendo ibéricos, quesos y embutidos gourmet

La jamonería de Juan Antonio Barbero, en Nuevo Cáceres. / E. P.

En Nuevo Cáceres ha abierto sus puertas uno de esos negocios que entran por el aroma, por la vista y también por la conversación. En la calle Pierre de Coubertin, 28, una nueva jamonería ha comenzado a darse a conocer entre los vecinos con una propuesta especializada en ibéricos, quesos, embutidos y productos gourmet. Lleva apenas dos semanas en funcionamiento, pero este viernes por la tarde vivirá su puesta de largo oficial con una inauguración a la que asistirá el alcalde de Cáceres, Rafa Mateos. Se trata del establecimiento Juan Antonio Barbero.
Detrás del mostrador está Samuel Romero, cortador de jamón y una de las caras visibles de este proyecto familiar que acaba de echar a andar en la ciudad. Él mismo explica que forma parte del negocio como yerno del propietario y que afronta esta nueva etapa con la mezcla habitual de ilusión, incertidumbre y ganas con la que nacen los pequeños comercios. Según relata, se trata de la primera tienda que ponen en marcha y el arranque, de momento, les está dejando buenas sensaciones porque el barrio ya comienza a conocerles.

Jamonería de Juan Antonio Barbero, en Nuevo Cáceres. / E. P.
La apertura viene a cubrir además un hueco concreto en una de las zonas con mayor crecimiento de la ciudad. Nuevo Cáceres ha seguido ganando población, servicios y vida comercial en los últimos años, pero buscaba ampliar este tipo de ofertas. Esa especialización es precisamente una de las bazas con las que el negocio quiere hacerse un sitio entre los clientes habituales del barrio y también entre quienes buscan una compra más selecta.
Una apuesta por el ibérico
La jamonería trabaja con embutidos Morato, firma de Los Santos de Maimona, y ha armado una oferta que va desde jamón ibérico de cebo al 50% hasta bellota 75%, bellota 100% y piezas 100% con denominación de origen. A eso se suman quesos, conservas, legumbres y otros embutidos con la idea de ir ampliando poco a poco el stock a medida que el negocio gane rodaje. Samuel reconoce que el local todavía está en fase de crecimiento, con margen para incorporar más referencias y aprovechar mejor el espacio, aunque la base ya está asentada.
Ese crecimiento progresivo forma parte también de la filosofía con la que han decidido arrancar. Sin grandes alardes, pero con una reforma ya visible y con la intención de consolidar una clientela de proximidad, el establecimiento busca hacerse fuerte desde la confianza. Samuel insiste en que conocen bien el producto con el que trabajan y que ese conocimiento previo ha sido clave para dar el paso. La relación con la firma proveedora venía de antes, lo que les ha permitido iniciar el proyecto con una cierta red de apoyo y con la seguridad de estar ofreciendo género que consideran de calidad.
Del ritmo de la hostelería al oficio del corte
El relato personal de Samuel también ayuda a entender el carácter del negocio. Antes de colocarse al frente de esta nueva etapa, trabajó durante años en hostelería. Fue ese recorrido el que le llevó a entrar en contacto con el mundo del jamón y a ir formándose como cortador. Lleva entre cinco y seis años dedicado a ello y describe este oficio como una tarea de práctica constante, aprendizaje y paciencia. Cortar jamón, viene a decir, no es solo una cuestión estética o comercial: exige técnica, resistencia física y muchas horas de trabajo.
En su caso, además, ha habido un aprendizaje muy cercano. Cuenta que su suegro lleva más de 30 años cortando jamón, de manera que el oficio le ha llegado también por la vía familiar, casi como una herencia práctica transmitida entre jornadas, consejos y experiencia acumulada. Esa combinación entre comercio familiar, producto especializado y conocimiento artesanal es, seguramente, una de las señas de identidad de esta apertura.
Un negocio que busca hacerse barrio
La nueva jamonería no solo quiere vender producto, sino insertarse en la vida diaria de Nuevo Cáceres. Esa es, al menos, la sensación que se desprende del momento en el que abre: un barrio consolidado, con tránsito, con vecinos jóvenes y con demanda para negocios de cercanía que aporten especialización. En tiempos en los que buena parte del consumo se desplaza a grandes superficies o a la compra rápida, la apertura de un comercio de este tipo también tiene algo de apuesta por una relación más directa entre quien vende y quien compra.
Este viernes por la tarde, con la inauguración oficial y la presencia del alcalde, el negocio dará un paso más en esa presentación en sociedad. Será la fotografía de una apertura reciente, pero también la de un proyecto que quiere asentarse sin prisa, apoyado en el producto extremeño, en la atención personal y en un oficio que todavía conserva mucho de paciencia, mano y experiencia.
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