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Blog del cronista

El Geoparque Villuercas-Ibores-Jara esconde este pueblo de Cáceres: un destino ideal para los amantes de la historia y la naturaleza

En Berzocana se encuentra el Tesoro de Berzocana, con réplicas de collares de oro macizo, además de la Iglesia de San Juan Bautista, conocida como la catedral de la sierra, y la tradicional Fiesta del Ramo

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Francesc Gómez Núñez

Francesc Gómez Núñez

Cáceres

Este fue uno de los primeros pueblos que visite cuando llegue a Extremadura, en aquel tiempo conocía lo típico de nuestra tierra, Trujillo, Cáceres, Plasencia…y cuando iba camino de Guadalupe me desvié y llegue a Berzocana, me encanto tanto que realice un artículo para la revista de Historia para la que publicaba mis trabajos. Sinceramente, si te apasiona la historia antigua, te pierdes por los paisajes de montaña y disfrutas de la buena mesa, Berzocana es ese rincón de la provincia de Cáceres que debería estar el primero en tu lista de deseos para 2026. Situado en pleno corazón del Geoparque Mundial de la UNESCO Villuercas-Ibores-Jara, este pueblo no es solo una "cara bonita" de la Extremadura rural; es un auténtico viaje en el tiempo que te atrapará desde el primer minuto.

Aquí te cuento por qué Berzocana es el secreto mejor guardado del suroeste español y cómo sacarle el máximo partido a tu visita.

Un paisaje que parece sacado de otro continente

Lo primero que te impactará de Berzocana es su entorno. No es la típica llanura extremeña; aquí mandan las montañas. La zona es famosa por su "relieve apalachense", una formación geológica de sierras y valles paralelos que solo verás en lugares contados del mundo.

Si te gusta caminar, tienes que subir al Risco Gordo. Con casi 1.300 metros de altitud, es uno de los balcones naturales más impresionantes del Geoparque, desde donde podrás ver incluso el Monasterio de Guadalupe en los días despejados. Y no te vayas sin hacerte un selfie con la Cabeza del Moro, una "piedra caballera" que parece desafiar las leyes de la gravedad sobre las crestas de cuarcita.

Oro, romanos y un misterio visigodo

La historia de Berzocana es digna de una película de aventuras. ¿Sabías que aquí se encontró uno de los tesoros de oro más importantes de España? En 1961, un joven cabrero descubrió de forma fortuita el Tesoro de Berzocana: dos torques (collares rígidos) de oro macizo de 24 quilates que datan de la Edad del Bronce. Aunque los originales están en el Museo Arqueológico Nacional en Madrid, en el Centro de Interpretación de la Arqueología del pueblo puedes ver réplicas exactas y conocer cómo vivían los antiguos pobladores.

Pero el alma de la villa reside en sus santos patronos: San Fulgencio y Santa Florentina. Cuenta la leyenda que sus restos fueron traídos desde Sevilla en el año 711 para salvarlos de la invasión musulmana y permanecieron ocultos en estas montañas durante cinco siglos, hasta que un labrador los encontró en 1223. Este hallazgo convirtió a Berzocana en un centro de peregrinación mundial.

La Catedral de las Villuercas

No puedes decir que has estado en Berzocana si no entras en la Iglesia de San Juan Bautista. Prepárate, porque sus dimensiones te van a dejar con la boca abierta: es tan grande y majestuosa que muchos la llaman "la catedral de la sierra".

Este monumento nacional destaca por su mezcla de estilos, desde su imponente torre mudéjar del siglo XIV hasta sus bóvedas de crucería estrellada. El punto más especial es la Capilla de los Santos, donde se custodia un arca de ébano, marfil y oro donada por el mismísimo rey Felipe II para proteger las reliquias de los santos.

Gastronomía: un festival para tu paladar

En Berzocana se come, como dicen allí, "de rechupete". Os lo garantizo, disfrute de un estofado de caza impresionante y al estar en una zona privilegiada, el pueblo cuenta con productos con Denominación de Origen que son pura calidad: queso Ibores (DOP), un queso de cabra artesanal, con ese toque de pimentón o aceite en la corteza que lo hace irresistible; miel Villuercas-Ibores (DOP), el "oro líquido" de la zona, recolectado de flores de brezo y castaño; y vinos de Cañamero, perfectos para acompañar una caldereta de cordero o los embutidos de caza mayor (venado y jabalí) que tanto abundan por aquí.

Y atención a los golosos: tenéis que probar los Rabos de Calabaza. Es el dulce más típico y exclusivo del pueblo, elaborado con calabaza, miel y especias siguiendo recetas ancestrales que pasan de abuelos a nietos.

Turismo activo: mucho más que caminar

Si eres de los que no pueden estar quietos, Berzocana es tu gimnasio natural. Arte Rupestre: Sigue la ruta SL-CC 254 para ver pinturas prehistóricas en abrigos naturales como los Canchos de las Sábanas. Es una caminata corta pero exigente que te llevará a ver figuras de animales y manos pintadas hace miles de años. Escalada: Las paredes de cuarcita son un imán para los escaladores, con vías equipadas tanto para expertos como para familias que quieren iniciarse en este deporte. Por último, observación de Aves: No olvides los prismáticos. Es muy fácil ver el vuelo majestuoso del buitre leonado, el águila perdicera o el esquivo alimoche.

Tradiciones que emocionan: La Fiesta del Ramo

Si quieres vivir la esencia del pueblo, visítalo el penúltimo domingo de agosto. La Fiesta del Ramo es su tradición más antigua. Es un momento único donde los vecinos se agarran juntos al "Ramo" (una estructura decorada) mientras cantan coplas antiguas acompañadas por panderos cuadrados, un instrumento que es una joya etnográfica viva. Es un símbolo de unión familiar y vecinal que pone los pelos de punta.

Guía rápida para tu escapada

Cómo llegar: Por carretera desde Cáceres o Trujillo, disfrutando de las vistas del Geoparque. ¡Ojo con la carretera Cañamero-Berzocana, que a veces tiene tramos con precaución por desprendimientos!.

Dónde dormir: El Hotel Rural Villa de Berzocana, en la misma Plaza de España, es una opción excelente para descansar y comer bien. También hay apartamentos rurales encantadores en los alrededores de Cañamero y Guadalupe.

Qué ver cerca: Estás a solo 9 km de Guadalupe (Patrimonio de la Humanidad) y muy cerca de las espectaculares ruinas del Castillo de Cabañas.

Berzocana es un destino que no necesita filtros. Es auténtico, es rústico y tiene esa magia de los lugares que todavía conservan su alma intacta. A mí me sorprendió y eso que lo visite antes de que tuviese su centro de interpretación, te invito a que lo descubras este año.

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