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Barrio a barrio

Dolores Dame Colores, el bar que pone de moda al Mago de Oz en Cáceres

En la calle Donoso Cortés de Cáceres confluyen historia, arte y negocios emblemáticos como el Hotel Don Carlos, la librería La Puerta de Tannhäuser y el bar 'Dolores dame colores'

Vídeo | Dolores Dame Colores, el bar que pone de moda al Mago de Oz en Cáceres

M.A.M

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Hoy toca recorrer junto a El Periódico Extremadura el segundo tramo de la calle Donoso Cortés, el que enlaza la calle Roso de Luna con Pizarro. En esa esquina, Chaflán, que tiene detrás esta bonita historia de la mano de Martamorfismo, graduada en Comunicación Audiovisual y especializada en ilustración y diseño, que desarrolla proyectos creativos adaptados a diferentes soportes y para múltiples usos. Comenzó us trayectoria como ilustradora por lo que es la base para todo mi trabajo. A partir de ahí he incorporado otras técnicas como la cerámica o el grabado, pero sin olvidar la forma de comunicar y de expresarme que aprendí con la ilustración. Todas estas disciplinas han sumado a mi lenguaje creando un estilo propio.

A día de hoy, tal como relata en su web, Marta sigue aprendiendo y está en constante evolución, "ya que no entiendo mi forma de trabajar de otra manera que no sea -dice ella- a través de la curiosidad". Actualmente trabaja como ilustradora y diseñadora en diferentes proyectos para diseño de interiores, ilustración de productos, decoración, muralismo y otros proyectos artísticos. A través de su marca Martamorfismo, fundada en 2019, diseña productos ilustrados que abarcan el ámbito textil, cerámica o papelería. Desde 2022 gestiona El Chaflán, un espacio físico en la ciudad de Cáceres donde se encuentra su taller, vendo sus productos e imparte talleres monográficos.

Enfrente, Labilly, ideal para el tardeo y la noche, uno de los locales emblemáticos de Cáceres que en su origen (hablamos de la época de la movida fue La Dniva Comedia) y el Hotel Don Carlos, situado en pleno centro, junto a la Ciudad Monumental, fue inaugurado en febrero de 2003. Se ubica en un edificio que data de 1803, rehabilitado para su nuevo uso como hotel. Respeta sus originales arcos y escaleras de cantería recreando ambientes muy acogedores. Sus confortables habitaciones cuentan con baño, secador de pelo, calefacción y aire acondicionado, televisión y minibar, en un entorno agradable y elegante que invita al descanso.

La librería

Y en la esquina con Roso de Luna, otro negocio que hace honor a un lugar ficticio popularizado por el monólogo final de Roy Batty en la película 'Blade Runner' (1982), y que simboliza recuerdos de batallas épicas y experiencias sublimes, incomprensibles para los humanos. Representa el límite entre la memoria, la vida artificial y la desaparición inminente, inmortalizada en la frase "lágrimas en la lluvia". En Cáceres esa leyenda tiene forma de librería: La Puerta de Tannhäuser. Abrieron en octubre de 2021 y fueron Premio Librería Cultural y Premio Nacional de Fomento de la Lectura gracias a sus lectores y lectoras. "Somos libreros, lectores y replicantes", aseguran en sus redes. Ver su escaparate, tocar sus libros, comprarlos... todo es un espectáculo para los sentidos.

La calle Donoso Cortés, a un paso de Pizarro, tiene, además, desde 2024 una oferta irrenunciable que ya solo con su nombre rompe los corazones de lo bonito que es: ‘Dolores dame colores’, el bar que regenta Araceli Ávila Tejero y que volvió a poner de moda al Mago de Oz y a Alicia en el País de las Maravillas con su famoso camino de las baldosas amarillas. Araceli es una todo terreno que ha trabajado en el sector del comercio, ha sido relaciones públicas de varias discotecas de Cáceres y durante nueve años ha estado ligada al restaurante La Minerva.

El local abre de miércoles a domingo desde las seis de la tarde y en él su propietaria quiere transmitir el punto positivo, el color y la fantasía que hay que sacarle a la vida. Ofrece bebidas personalizadas, con aderezos, licores extremeños, cerveza de la tierra... Aunque lo que realmente lo convierte en distintivo son los disfraces que la gente utiliza luego para compartirlo en instagram, convirtiendo así a ‘Dolores dame colores’ en el bar instagramer por excelencia de la capital cacereña.

Y es que esta ha sido una ciudad muy de bares. Más arriba del local de Araceli estuvo lo que hoy es La Escondida, que antes fue El Bulevar, y cuyos orígenes se remontan a 1920, cuando Lesmes y la señora Gabriela abrieron, enfrente del antiguo edificio de Correos, una tasca de aquellas en las que te servían los chatos de vino, hasta que en los años 40 Lucinio Galán, un hombre de Montánchez que era sargento y al que no le gustaba la vida militar, llegó a Cáceres con su familia para probar suerte en el negocio de la hostelería.

Así comenzó la historia del Bar Luciano, un bar pequeñito que tenía un vino y un jamón exquisito de Montánchez. Abajo estaba el bar, con una escalera al fondo que se comunicaba con la vivienda de los Galán, que estaba arriba, donde se preparaban los pinchos. Su local era de la época de Eustaquio, de Rey... Logró una estupenda clientela y el suyo se convirtió en uno de los bares más conocidos.

Lo frecuentaban Tino Acha, Juan García (el cartero poeta), Javier Herreros de Tejada, Juan Bravo, que trabajaba en Hacienda, Benedicto Arias, el de la Casa Grande, los jugadores del Cacereño que hacían el calentamiento cada domingo antes del partido, ¡ah! y Eduardito, mítico conserje del ayuntamiento que imitaba a la perfección el sonido de la trompeta. Aquel bar fue luego La Mora Cantana, Las Meigas, La Farándula y El Bulevar.

En Donoso Cortés no falta el Espacio Belleartes, que gestiona Yiyo Nieto, nacido en la plaza de la Concepción en 1972. Estudió en el San Antonio de don Ángel, Chelo y Echevarría y en el Norba. En 1991, cuando regresó de la mili, montó El que faltaba en las Cuatro Esquinas, aunque su destino estaba llamado a ponerle cara al bar Belle Epoque. El primer bar con este nombre lo puso en la calle de la Cruz, que en sus orígenes llevaba Pedro Mango y que se llamaba El Surtidor porque vendían las birras por las ventanas.

No tardó Yiyo en saber mirar la hostelería no como un vaso de whisky sino como una creación cultural. Y así nació su garito de General Ezponda. En realidad a Yiyo le hubiera gustado quedarse con La Habana cuando la dejó Carlos, pero los planes fallaron y consiguió el milagro: reavivar un local desierto llamado Tú y Yo que había en la calle de los bares y que rebautizó como Belle Epoque.

Durante ocho años pasaron por allí figuras como Carmen París, Estopa, Antonio Orozco, Bebe (el cartel de su concierto lo hizo Cisco, un pintor pacense). Frecuentaban el local Javier y Ricardo, que vinieron de Barcelona, Javier Mariscal, el peluquero, Lolo, el colectivo La Plaga de Badajoz, los Pupita en la Mente, de Mérida, o Abigail Narváez, duquesa de Valencia...

Luego llegó El Psicódromo, antiguo Párking, que llevaba Satur y que Yiyo convirtió en el primer after que tuvo La Madrila. Poteriormente, La Bele, en la calle Niza, donde tan buenos ratos pasamos y donde tuvo allí también su galería María Llanos. La trayectoria desembocó finalmente en la Sala Belle Artes, templo de la gauche divine cacereña, a la que Yiyo se dedica ya en cuerpo y alma.

Correos

El antiguo edificio de Correos, que ahora ocupa el servicio fiscal de la Consejería de Hacienda y Administración Pública, es el gran referente urbanístico de la calle. Allá por los años 20 del pasado siglo las dependencias de Correos y Telégrafos, de Cáceres, instaladas en la Plazuela de la Concepción, se quedaban obsoletas. Fue esta razón la que llevó al Estado a adquirir los números 13 y 15 de la calle que, en su día, se denominaba Grajas y que, posteriormente, pasaría a ser conocida como Donoso Cortés. Allí se instalaría el nuevo edificio de Correos. 

Más tarde, en 1926, la Dirección General de Telecomunicaciones, aprobó el proyecto para el edificio que albergaría la nueve sede de Correos y Telégrafos, que redactarían y diseñarían los arquitectos José Conesa y L. Redondo. Constaba de un gran vestíbulo, amplia sala de «batalla», como se denominaba entonces, para distribución y clasificación de correspondencia, diversas ventanillas para valores declarados, paquetes postales, venta de sellos, recepción y tasa de telegramas, certificados y giros postales, patio de coches y carruajes, oficina de la Caja Postal de Ahorros, locutorios para prensa y público, y otras dependencias. Un edificio que sería calificado como moderno y elegantísimo aunque «la calle donde ha de construirse sea tan angosta y en sitio poco adecuado». Años después aquel edificio, con la simbología del león como buzón de cartas, recibiría las visitas de cientos de cacereños que escribieron allí, nunca mejor dicho, su historia.

Otra de las joyas de Donoso Cortés está en el número 35, un edificio diseñado por los arquitectos Baca y Ángel Pérez, en el que conviene detenerse. Especialmente en la figura de Ángel Pérez Rodríguez, un arquitecto nacido en 1897 en Viguera. En 1924, fue nombrado arquitecto municipal de Cáceres por el alcalde Juan Muñoz, con un salario de 6.500 pesetas al año. Fue clave en el desarrollo urbanístico de Cáceres, transformando su aspecto con la construcción de edificios modernos que rompían con la estética tradicional.

Estudió arquitectura en la Real Academia de Bellas Artes en Madrid y trabajó con Antonio Palacios antes de mudarse a Cáceres. Durante su carrera, fue responsable de la creación de varios edificios emblemáticos, incluyendo la Casa de los Picos en la avenida de España, el Refugio de Mendigos de la ronda del Matadero o la Torre del Trabajo en la plaza de Antonio Canales. Su estilo modernista definió gran parte del crecimiento urbano de Cáceres durante más de 40 años , hasta su jubilación en 1966. También diseñó mercados, plazas y colegios, contribuyendo a la expansión de la capital. Falleció el 1 de abril de 1977, dejando un legado arquitectónico extraordinario en la ciudad de Cáceres y una huella imborrable en esta calle Donoso Cortés, aliada de la historia pasada y de la contemporaneidad.

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