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Infraestructuras

La Raya de Cáceres y Portugal redobla la presión por la autovía a Monfortinho: "Perdemos un millón de turistas cada año"

La Alianza Territorial Europea Norte de Extremadura-Beira Baixa reclama la construcción de la autovía, argumentando que la conexión impulsaría el turismo, la economía y la igualdad de oportunidades en la zona transfronteriza

Asistentes al encuentro ibérico celebrado en Castelo Branco este lunes.

Asistentes al encuentro ibérico celebrado en Castelo Branco este lunes. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

Francisco Martín Simón, del Movimiento Social Unitario por el Norte de Extremadura, ha puesto el foco en el impacto turístico de la falta de conexión por autovía entre Moraleja y Castelo Branco durante su intervención en la cuarta reunión ibérica de la Alianza Territorial Europea. En su discurso, ha asegurado que el territorio está perdiendo "un millón de turistas cada año por no contar todavía con esta infraestructura internacional", una cifra que ha utilizado como uno de los principales argumentos para reclamar que las obras arranquen cuanto antes.

La intervención se ha producido en un encuentro en el que, según ha destacado, han participado más de 60 personas y más de 35 organizaciones. Desde ese primer momento, el dirigente ha presentado la elevada asistencia como una muestra de respaldo colectivo a una reivindicación que ha definido como histórica y que, a su juicio, ya no admite más demoras.

La futura autovía

Francisco Martín ha enmarcado la futura autovía como mucho más que una obra de carreteras. En su planteamiento, se trata de un proyecto con capacidad para transformar la economía del norte extremeño y del centro de Portugal, generando nuevas oportunidades para empresas, vecinos y visitantes. En ese contexto ha introducido la idea de la pérdida de un millón de turistas al año, vinculando directamente la ausencia de esta conexión con una menor capacidad de atracción para un territorio que, pese a su potencial patrimonial, natural y empresarial, sigue condicionado por las dificultades de comunicación.

Un instante de la intervención de Francisco Martín Simón.

Un instante de la intervención de Francisco Martín Simón. / CEDIDA

Su tesis ha sido clara: la falta de esta vía no solo limita la movilidad, sino que resta competitividad a una zona fronteriza que lleva años reclamando igualdad de oportunidades respecto a otros corredores peninsulares. "Somos europeos", ha reivindicado, antes de insistir en que las empresas de este espacio transfronterizo deben disponer de las mismas condiciones que otros territorios y en que los ciudadanos merecen mejores expectativas de futuro.

Un argumento económico y territorial

El directivo del Movimiento Social Unitario Norte de Extremadura ha conectado esa pérdida potencial de visitantes con otros grandes problemas estructurales de la zona, como la despoblación y la falta de dinamismo económico. A su juicio, la conexión entre España y Portugal por el norte de Extremadura y la Beira portuguesa es un "proyecto tractor" para ambos países y también para Europa, por lo que ha considerado insuficiente el tratamiento que ha recibido hasta ahora en las sucesivas cumbres ibéricas.

En su intervención, ha defendido que la autovía serviría para articular mejor el territorio, facilitar el flujo de viajeros y reforzar la actividad turística en un espacio interior que, según su visión, necesita infraestructuras potentes para aprovechar todo su potencial. Aunque no ha detallado el método de cálculo de ese millón de turistas, sí ha utilizado esa cifra como símbolo del coste de oportunidad que, según sostiene, está asumiendo la zona por seguir sin esta conexión.

La idea de fondo que ha trasladado es que el turismo no debe analizarse solo desde la óptica de los visitantes que llegan, sino también desde la de todos aquellos que no terminan eligiendo este destino por la falta de accesos ágiles. En un territorio que busca ganar peso en el mapa ibérico, ese discurso sitúa a la autovía como una pieza clave para abrir mercado, acercar destinos y mejorar la visibilidad de la frontera hispano-lusa como espacio compartido de desarrollo.

La presión para que las máquinas empiecen a trabajar

Francisco Martín Simón ha asegurado además que en Extremadura ya existen avances administrativos y técnicos suficientes como para dar pasos reales hacia la ejecución. En concreto, ha señalado que ya están hechos los proyectos técnicos, las licencias ambientales y un concurso internacional para rematar la viabilidad de la construcción público-privada. Aun así, ha dejado claro que el movimiento ciudadano y social que impulsa esta reclamación no piensa conformarse con más trámites.

De hecho, una de las frases más rotundas de su intervención ha sido que "no van a parar hasta escuchar el ruido de las máquinas", una expresión con la que ha querido evidenciar que la exigencia ha entrado en una nueva fase. Ya no se trata solo de defender políticamente la infraestructura, sino de reclamar un calendario visible y compromisos concretos por parte de las administraciones implicadas.

En esa estrategia de presión, el representante del Movimiento Social Unitario por el Norte de Extremadura ha avanzado varias acciones. Por un lado, la solicitud de reuniones con todos los grupos parlamentarios de la Asamblea de Extremadura y también con los grupos de la Asamblea de la República portuguesa. Por otro, la petición de un encuentro de alto nivel entre la presidenta de la Junta de Extremadura, María Guardiola, y el Gobierno portugués para abordar el punto de conexión del futuro puente internacional sobre el río Erjas.

Una movilización ciudadana en mayo

Junto a la vía institucional, Martín Simón también ha apelado a la movilización social. En el tramo final de su discurso ha llamado a participar en una concentración pacífica el próximo 20 de mayo en el puente internacional de Monfortinho que ya ha sido aprobada, con la intención de que la ciudadanía visualice públicamente su apoyo a esta demanda. Según ha defendido, ha llegado el momento de que empresas, jóvenes, mujeres y vecinos hagan oír su voz para reclamar igualdad de oportunidades y futuro para el territorio.

Con el turismo como uno de los grandes argumentos económicos sobre la mesa, la intervención ha buscado reforzar la idea de que esta autovía no solo mejoraría la comunicación entre dos puntos del mapa, sino que podría cambiar la proyección de toda una zona interior que lleva años intentando ganar centralidad. La cifra del millón de turistas perdidos al año ha sido, precisamente, el mensaje más potente de una comparecencia orientada a convertir una vieja reivindicación en una exigencia inmediata.

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