Infraestructuras
El trayecto a las playas de Portugal bajará de las tres horas y media con la M-30 de Cáceres
En apenas 11 kilómetros se acortará el camino en más de cuatro minutos. Esto, sumado al futuro puente de Cedillo, permitirá llegar unos 20 minutos más rápidas a costas como Nazaré o Figueira da Foz

Todavía se desconoce cuándo será el momento exacto en el que las dos infraestructuras fundamentales para vertebrar el centro-oeste provincial estarán concluidas, pero lo que es evidente es que van a ser una vía rápida para visitar el país vecino, ya sea por turismo o por negocios. En el momento en el que el puente de Cedillo sea transitable (se está a la espera del comienzo de las obras tras la consignación del contrato) y que la futura variante de Malpartida de Cáceres abra al tránsito de vehículos, el tramo entre la capital provincial y las playas portuguesas más cercanas va a bajar de las tres horas y media. Actualmente, el trayecto se acerca a las cuatro horas. Esto se debe a que el viaducto sobre el río Sever va a permitir reducir en unos 15 minutos el tramo, y que en los apenas 11 kilómetros que tendrá de longitud la M-30 de Cáceres desde la rotonda de la A-66 hasta el cruce de Arroyo de la Luz los viajeros se van a ahorrar en torno a cuatro minutos.
La variante de Malpartida es un proyecto que se lleva ejecutando ya un par de años en las inmediaciones de la carretera N-521 y tiene una inversión cercana a los 50 millones de euros financiada por fondos europeos, cuyo objetivo es sacar el tráfico pesado del casco urbano y mejorar la seguridad vial en el municipio. El objetivo era finalizar esta carretera en torno a junio de 2026, incluyendo la mejora de la conexión con la autovía A-66. Sin embargo, esto cada vez se aleja más de la realidad por una serie de retrasos a causa de las intensas lluvias caídas este pasado invierno.
Puente de Cedillo
Por su parte, el puente de Cedillo se plantea como una infraestructura clave para mejorar la conectividad entre ambos lados de la frontera y reforzar las relaciones económicas y sociales entre los municipios implicados. Contempla una estructura de unos 160 metros de longitud y un tablero de 11,5 metros de ancho, con dos arcos gemelos de hormigón apoyados sobre cimentaciones macizas, evitando así la colocación de pilares en el cauce regular del río. Esta decisión fue fundamental para lograr la Declaración de Impacto Ambiental favorable.
Cedillo, el pueblo más occidental de Extremadura, lleva incomunicado con el país luso desde 1995. Fue ese año cuando Iberdrola (que gestiona el embalse de Cedillo, propiedad del Estado español) optó por no permitir la libre circulación por la presa construida en la unión de los ríos Tajo y Sever en la década de los 70. Actualmente, solo se puede cruzar de un lado a otro durante los fines de semana, ya que la empresa pública autorizó la apertura del vallado durante 36 horas consecutivas siempre que el Ayuntamiento de Cedillo se encargase de controlar la seguridad.
Lo que va a suponer
Por fin, la historia va a cambiar. Pero más allá de lo que supondrán estas infraestructuras para los vecinos más cercanos, lo cierto es que van a permitir un acercamiento para los ciudadanos de Cáceres a la costa portuguesa. El viaje se va a reducir en unos minutos para rebajar finalmente las tres horas y media y supondrá una distancia menor a los 330 kilómetros.
Tomemos como ejemplo la costa de Nazaré, un pequeño pueblo pesquero que se ha convertido en la meca del surf de las olas gigantes de Portugal y a la que asisten miles de personas para disfrutar de competiciones internacionales. Saliendo desde Cáceres y teniendo en cuenta que sería necesario dar la vuelta por Valencia de Alcántara, actualmente el trayecto ronda los 345 kilómetros de distancia y se tardaría en recorrer tres horas y 40 minutos. Con la construcción del nuevo viaducto y la variante, el trayecto se reduciría hasta los 330 kilómetros aproximadamente y se tardaría menos de tres horas y media, reduciendo en 15 minutos y 15 kilómetros el viaje actual. Cabe recordar que habría que tomar la N-521 dirección Valencia de Alcántara y tomar el desvío de la Ex-374 hasta el punto más occidental de Extremadura.
Más debilidades
El trazado se reduciría aún más si no fuese por las debilidades existentes en el trazado de las carreteras de la costa portuguesa, pues ninguna llega de forma directa hasta ningún destino costero cercano a la provincia de Cáceres y, en algunos casos, da un rodeo que aumenta el kilometraje a pesar de viajar por autovías.
Es el ejemplo de la A23, que va recta la mayor parte del trayecto hasta Nazaré, pero cuando apenas restarían 50 kilómetros, a su paso por Minde, obliga a tomar la Autovía do Norte y coger otros dos desvíos hasta la IC1. Un camino de 42 kilómetros se convierte en uno de 70 y con peajes. Si no fuese por ello, posiblemente el tiempo para llegar a Nazaré se continuaría reduciendo y podría quedarse en otros 15 minutos menos.
Por ello, estas dos infraestructuras no son solamente fundamentales para la economía, sino también para el disfrute de los cacereños, que tendrán sus playas más cercanas a un paso de su vivienda.
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