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Barrio a barrio

Dos unidades de hamburguesa de ternera a 9,30 euros en el corazón de Cáceres

Desde la gestoría Zaldívar hasta el restaurante El Figón de Eustaquio, San Juan ofrece una variada oferta comercial y gastronómica, con locales que han marcado la historia de Cáceres

Vídeo | Dos unidades de hamburguesa de ternera a 9,30 euros en el corazón de Cáceres

M.A.M

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

San Juan forma parte de los Extramuros de Cáceres, el área del casco antiguo situada fuera de la muralla que rodea a la parte antigua y que por su ubicación está protegida de forma ambiental o secundaria por la Unesco. La plaza y su entorno conforman un barrio que en su conjunto alberga la principal zona comercial del casco histórico de la ciudad, formada principalmente por las calles Pintores, Moret, San Pedro y San Antón; el desarrollo de esta zona comercial se debe a que el barrio conecta la Plaza Mayor con el paseo de Cánovas, que son respectivamente el lugar más concurrido del casco antiguo y del ensanche urbano.

A 1 de enero de 2025 tenía una población de 935 habitantes según el padrón municipal. Desde la reforma territorial de 2008, pertenece al distrito Centro-Casco Antiguo y limita con Margallo y el barrio de la Plaza Mayor al norte, la Ciudad Monumental al este, Santa Clara al sureste, Virgen de la Montaña al sur, Cánovas al suroeste y Casas Baratas al oeste. El límite con el casco antiguo de Intramuros lo marca el tramo del adarve de Santa Ana que va del arco de Santa Ana al foro de los Balbos. Con el resto de barrios está delimitado por las calles Postigo, Gallegos, travesía Pizarro, inicio de la calle Pizarro, Donoso Cortés, Roso de Luna, plaza Marrón, Santa Apolonia, María Telo Núñez, Alfonso IX (mitad meridional), Ceres, Piedad, Maestro Ángel Rodríguez, Alzapiernas, Paneras, Pintores (en su tramo junto a la Plaza Mayor), Maestro Sánchez Garrido y las plazas de Publio Hurtado y las Piñuelas.

Romanticismo

Su interior peatonal se estructura en torno a una plaza ajardinada, de aspecto romántico, con sus bancos, farolas, su palmera y su arboleda, llamada en su mayor parte "plaza de San Juan" (y "plaza del Doctor Durán" en su esquina meridional), en la cual se ubican la iglesia que da nombre al barrio y sus palacios históricos más representativos. Al oeste del barrio pasan las calles San Antón (en su tramo meridional) y Parras (en su tramo septentrional), importante avenida de un solo sentido de circulación que une la avenida de España con los aparcamientos públicos de la plaza Obispo Galarza. Entre la calle San Antón y la Plaza Mayor, pasando por la iglesia de San Juan, se forma el principal eje comercial del centro de la ciudad, que incluye las calles Clavellinas (que llega al cruce de San Antón y Parras desde la plaza Marrón), San Pedro (que lleva de este cruce a la iglesia de San Juan, con ruta trasera por las calles Donoso Cortés y Roso de Luna), Sergio Sánchez (que sale al sur de la iglesia hacia Santa Clara), Pintores (que lleva de la iglesia a la Plaza Mayor) y Moret (que sale al oeste de Pintores). Entre otras vías públicas de menor importancia del barrio se incluyen las calles Santa Bárbara y San Vicente (a las afueras de la Plaza Marrón), Felipe Uribarri Vergel y Sánchez Varona (al este de Parras), Casas de Cotallo (al oeste de San Antón) y Pedro Corbacho, Castillo, Busquet, San Fermín, Sánchez, Calaff y la plazuela de Don Álvaro (entre Ceres y Parras).

Desde el punto de vista de la geografía física, históricamente el barrio se ubicaba en la parte occidental del montículo del casco antiguo de Cáceres, siendo esta zona el lugar donde nacía el arroyo de Ríos Verdes, afluente del arroyo de San Blas cuyo valle separaba el casco antiguo del cerro en el que se ubica el vecino barrio de Casas Baratas. Es, por tanto, un lugar cargado de historia que hoy repasa El Periódico Extremadura y que parte de la esquina de San Juan con la Gran Vía. En ese punto, en el número 7, está la gestoría Zaldívar y hay un apartamento turístico. Al lado, la Tapería Restaurante La Morocha.

La de San Juan es una plaza llena de tesoros, como el número 13, un edificio de arquitectura y diseño magnífico, del que destacan sus vidrieras, su balcón acristalado y su bellíma rejería, en cuyos bajos se mantiene abierta desde los años 90 Mansaborá Artesanía, que vende joyas, cerámica, grabados, pinturas, y un sin fin de objetos con su impronta personal qu esiempre cautiva. Justo al lado, Casa Angeline, un alojamiento turístico, y El Localino, que regenta Yolanda Blanco. Tiene, por cierto, unos imanes para la nevera de Cáceres que son auténticamente preciosos y piezas de esparto muy bonitas.

El Figón de Eustaquio

Al lado, el restaurante El Figón de Eustaquio, que viene prestando servicio desde el año 1947 gracias a sus auténticas delicias con un menú regional de 31 euros que consta de migas extremeñas, sopa de tomate El Figón, menestra de verduras de la zona, gazpacho extremeño y segundos platos con trucha la extremeña, chamfaina (menudillos de cordero), venado en guiso de setas, carrillera ibérica al vino tinto y, de postre, biscuit de higos. Hay también desde jamón ibérico de bellota, queso de oveja curado o la ensalada de perdiz, todo un clásico.

San Juan es zona hostelera, claro; de manera que en ella tiene cabida el Restaurante Tapería Ibérico, con sus inconfundibles toneles en la puerta que sirven de mesas para los pinchos, el tardeo y el bocado nocturno. Tienen tapas de ibérico, tubo de gazpacho a 3 euros, tecula de Cáceres, hojaldre, almendra y baño de azúcar a 6,90, brocheta de pollo con mostaza y miel a 9,99 y así suma y sigue.

La sede de Acisjf (Asociación Católica Internacional de Servicios a la Juventud Femenina con la inolvidable Corazón Rosado a la que Cáceres siempre mantendrá en su memoria, y el antiguo Mesón San Juan (ya cerrado y al que echamos de menos), dan paso al hotel NH Collection Palacio de Oquendo, dirigido por Felisa Acedo, con su Tapería Yuste, que es una barbaridad; el Restaurante Márquez de José Márquez y la Casa Palacio Restaurante Durántres.

Flanquea este espacio maravilloso la iglesia de San Juan, se mantiene el buzón de correos, las carteleras del Gran Teatro, enfrascado en los actos de conmemoración del centenario de su fundaci´n, y se echa de menos el quiosco de prensa, que era toda una referencia para Cáceres.

De ahí, la plaza se abre hacia la calle San Pedro, con su típico monumento al cofrade (en la portada principal de la iglesia), la estatua de Leoncia (célebre donde las haya y homenaje de El Periodico Extremadura a la última vocera de periódicos que tuvo la ciudad), Carlos Joyeros, el restaurante Centro, Miren Boutique, y la Casa Mirón, que está en venta. Este inmueble, también conocido como Casa Martín, es uno de los edificios más singulares de Cáceres, por sus azulejos de Talavera en la fachada. Destaca por su colorido e intrincada decoración de azulejos azules y blancos. Tiene tres plantas con balcones de hierro forjado y contraventanas de madera. Un ventanal acristalado central se extiende desde la fachada.

Sigue a la venta el edificio donde estuvo Deportes Olimpiada y, ya en la esquina con Felipe Uribarri, Joyeros Caymo Relojeros, situado en lo que fue el antiguo convento de San Pedro, fundado en 1583 por don Francisco de Ávila y Figueroa. Su construcción se inició en 1609 sobre la casa en que vivió el fundador. Al terminar fue ocupado por monjas franciscanas. Lo vendieron en el segundo tercio del siglo XIX en la desamortización de bienes eclesiásticos.

La historia

En la historia de Caymo conviene detenerse para que no se nos olviden de dónde venimos. Para ello hay que trasladarse hasta la plaza Mayor, junto a Los Arcos, donde estaba la pensión Carretero, y al lado, un local pequeñito de Bernal, que era el que tenía el almacén de coloniales en la Cruz de los Caídos. Fue en ese local donde los hermanos Manuel y Lesmes Caballero Medina abrieron Joyería París. Manuel y Lesmes eran hijos de Juana y de Andrés, un empleado del ayuntamiento, encargado del servicio de limpieza. Estudiaron en la escuela de La Montaña y en el colegio de los curas (que así se llamaba entonces al Paideuterion).

A los 14 años, Lesmes, que quería ser mecánico, entró de aprendiz en la Relojería Alegre, que estaba en la calle San Antón, donde ahora está la tienda de ropa Polo. Al lado había un depósito de la Cerveza Mahou y un laboratorio de inyecciones. Manuel empezó a trabajar en la Relojería Alonso, que estaba también en San Antón, donde está Optica Alonso. Pared con pared estaba Calzados El Cañón, que lo llevaba Ángel Santos.

Como los hermanos Caballero querían montar negocio propio, el padre los ayudó y con 20.000 pesetas abrieron en el Camino Llano, donde está la Colchonería Macías, un taller de relojería. Cuando el negocio empezó a prosperar, Manuel y Lesmes se trasladaron a la plaza Mayor y le compraron a Bernal el local. Inspirados en un anuncio de Radio Madrid que despertaba a los españoles con su mítico "Rin, rin, París al habla" , a su tienda le pusieron por nombre Joyería París. El local, estrecho pero con mucho fondo, no tenía más de 2 metros de fachada. A la entrada, a la derecha, estaba el mostrador, a la izquierda, las vitrinas, y al fondo, más vitrinas.

Las vitrinas las hizo Miguel Navarro Doncel. Eran correderas y entonces se veían muy pocas de esas en Cáceres. Miguel era maestro ebanista y empezó en el negocio de la mano de su padre, Antonio Navarro Laso, que tenía su taller en la carretera del Casar. Miguel fue cartero, pero aquello no le gustaba y decidió dedicarse en cuerpo y alma a su oficio de carpintero ebanista. Montó Famy, un almacén de lámparas de Capellanías donde llegó a tener 22 empleados. Ahora es el dueño de La Casa de las Lámparas, en avenida de Alemania.

La Joyería París tuvo tanto éxito que patentó una marca propia de reloj, el Hercar. Los Hercar se vendían por 800 pesetas y arrasaron no solo por su certera maquinaria, también por este anuncio que se hizo famoso en toda la ciudad: "El Hercar, como ninguno, pregunta a quien tenga uno. El que se compra uno no vuelve a comprar ninguno" . El local de la joyería también sirvió para la venta de zapatos, así que durante un tiempo no fue la Joyería París, fue Calzados París. Al lado de la joyería estaba Lisi, una tienda de ropa y confección que llevaba una señora con un moño que era muy elegante y que tenía un hijo y dos hijas, una de ellas se casó con un oficial de prisiones.

Ahora Joyería París se llama Joyería Caymo y está en San Pedro, donde los hermanos Caballero (los dos están ya jubilados) se trasladaron. En la actualidad se encargan del negocio los hijos de Lesmes: JuanaDionisioTeresa y José, que hacen que la historia de Cáceres siga viva.

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