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Descifrando la realidad

Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "Confundiendo pobreza con racismo"

La filósofa española Adela Cortina establece que la aporofobia, el rechazo a los pobres, es la raíz del rechazo a los inmigrantes, más que la raza o el idioma

La población en riesgo de pobreza o exclusión social sube hasta el 26,5 % en 2023

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Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

Adela Cortina, insigne filósofa española, nos dejó dicho que el rechazo al "otro, al extranjero" no es tanto por cuestiones de raza como de pobreza. Así es. Se suelen confundir estos términos porque en muchas ocasiones van juntos y en esta conjunción se retroalimenta un concepto asumido por nuestra sociedad como normal, sin apenas rechazo alguno, siendo este el de raza. Por el contrario la pobreza– en cuanto a su rechazo– está generalizado, pues queremos alejarnos de todo aquello que empobrece y a la vez acorta la vida.

La sociología nos da sobrados ejemplos de esto que estoy mostrando; la riqueza de un país se mide en continuo aumento en su Producto Interior Bruto; al igual las familias buscan recoger lo más posible del pastel común que entre todos somos capaces de conformar. La riqueza es signo de bienestar, de ahí que formemos a nuestros hijos en aquello que antes lo consiga, si bien no es más que triunfar frente a la casi siempre hostil naturaleza de la que dependemos. La riqueza es un bien deseado por individuos y por toda sociedad, otra cosa es la acumulación desmesurada en pocas manos, pero ahora no trato de ello.

Vemos que la abundancia, digo, es un triunfo del hombre y siempre necesario para mantener la vida que se nos da. Si esto es un bien no discutido, la antagónica pobreza es la otra cara de la moneda: el fracaso del hombre en proteger su vida. Esto nos lleva a lo mantenido en principio por Adela Cortina, el rechazo al inmigrante está en función de este rechazo colectivo a la pobreza que ellos encarnan en su primer asentamiento entre nosotros. No importa ser de otro color de piel o hablar otro idioma, sino el ver con los ojos de la cara aquello de lo que sistemáticamente nos dispone al rechazo. Una sociedad más igualitaria amortiguaría este miedo en ocasiones desbordante al otro percibido como aquello de lo que todos queremos huir: de la pobreza, es decir –en palabras de nuestra filósofa–, de la aporofobia.

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