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Obituario

Dolor en Cáceres por la muerte de Carlos Valbuena: "Compañero... tan temprano"

El año 1988 fuiste elegido presidente de Aunex (Asociación Universitaria de la Comunidad de Extremadura) y con ese aire de actor sin maquillar empezaste a repartir ideas nuevas, sobre el trasfondo viejo de la academia

Encuentro organizado en Cáceres por Carlos Valbuena.

Encuentro organizado en Cáceres por Carlos Valbuena. / Cedida a El Periódico

Juan de Dios Morán

Cáceres

Hoy comienza, con tu marcha, Carlos, el fin de una época, de nuestra época. Tu y yo, y aquel y ella, y aquellas y aquellos, que nos identificamos por una coincidencia en el tiempo indefinible de la juventud, aunque pasada perenne. Para todo eso hoy comienza el último y definitivo tercer acto de nuestra generación. Te has levantado sin pedir permiso y sin despedirte. No era tu estilo, pero por no molestar con algo serio has sido capaz de marcharte sin gastar ni una última broma.

Nos convocaste aquí en Cáceres hace un año. Gracias a ti nos volvimos a ver y te lo agradecimos. Desgranaste uno a uno tus chistes con tus VALBU-ceos y nos volvimos a abrazar con abrazos de gol. Hacer que los caminos pasen es más sencillo que hacer que se crucen. Y tú eras de reunir, de coincidir, de ver los alineamientos astrales que nos llevan a encontrarnos de nuevo, a juntar a “los jóvenes dinosaurios”. En un tiempo de tantos desencuentros, el provocado por ti se ve ahora, desde esta mañana de domingo de primavera, como el anuncio de un eclipse, como un catálogo de anécdotas desactualizadas, como una colección de cromos incompleta.

Te has marchado demasiado pronto compañero. Tampoco eso era tu estilo. Lo tuyo era quedarse entre los últimos.

Con tu marcha nos has vuelto a convocar a una asamblea de amigos que soñamos un país, una universidad, una Extremadura, mejor, mucho mejor, infinitamente mejor de lo que es y, a pesar de todo, a quienes se les debe tanto. El año 1988 fuiste elegido presidente de Aunex (Asociación Universitaria de la Comunidad de Extremadura) y con ese aire de actor sin maquillar empezaste a repartir ideas nuevas, sobre el trasfondo viejo de la academia. Color y sueños de una libertad de 24 kilates, ecología, igualdad, tolerancia y modernización, todo siempre sobre aquel fondo tan gris.

Carlos Valbuena.

Carlos Valbuena. / Cedida a El Periódico

Te has ido sin permiso. Últimamente decías que tenías mucho trabajo, mucha presión, mucho estrés, mucho de todo… demasiadas cosas. Pero nada de eso impidió que tus abrazos llegaran a tiempo. Todos llegamos a tiempo. Carlos era de esos que siempre soltaban a tiempo una frase aguda, una broma de temporada, una carcajada, una charlotada, uno de esos geniales humoristas que sabe hacer una comedia con la raíz amarga de la vida. Un tipo inteligente que se las daba de despistado.

"En todas las fotos saliste perfecto"

Nada de tragedias, nada de tristezas o de penas: todo es pura mueca, todo es materia de risa, en el día o en la oscuridad. “En ninguna foto sales bien. Siempre haciendo el payaso” te decía tu mujer... hoy miro esas fotos y pienso que en todas saliste perfecto. Ese fuiste en el papel pero, tras ese cómico, estaba la sombra de un compañero que trató de pelear por el bien, (el bien común, no el otro) que trató de enfrentarse el reto de nuestras carencias con el poder de una imaginación que siempre queda secuestrada en el margen de las ideas.

Has sido un gran tipo Carlos. Quizás tus hijos aún son pequeños para conocer hasta qué punto, pero estaremos aquí para recordárselo. Recordar que su padre fue un hombre que se tomó muy en serio la broma. Muy en serio la generosidad de entregar tiempo y fuerzas a luchar por lo que merece la pena. Muy en serio a los amigos, a los compañeros y compañeras; por los demás, fueran quienes fueran. Estoy mirando tus mensajes en los que siempre se desprende un guiño a la complicidad, como si nos acabáramos de ver y tuviéramos aún veintitantos, y pienso en cuánto de en serio te tomaste la risa, Carlos, como saben hacer los niños.

No estaría de más que hoy la Universidad de Extremadura recuerde a un estudiante. A un eterno estudiante, como esos de las tunas, que salió a defender lo que la universidad debería ser para su tierra. Una universidad joven y comprometida con la defensa de la democracia, de los valores humanos, de los proyectos imposibles, de los compromisos sociales. La universidad que empujamos para que estuviera en la búsqueda de las soluciones a los retos del futuro. La universidad es, por definición, de los alumnos y las alumnas, aunque no lo sepan: Si los jóvenes no están en la solución de los problemas, entonces no hay solución ¿Recuerdas?

Por la eterna juventud, Carlos. Yo brindo por ello... y que empiece ya el tercer acto.

Juan de Dios Morán, miembro de la Asociación Aunex.

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