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Latinos en Cáceres

Desde Cáceres, el venezolano José Ángel Rujano desafía a las grandes empresas del sector del delivery con su app Ocre y 13 repartidores

José Ángel Rujano, tras estudiar diseño e ingeniería, lanza en Cáceres la app Ocre, con el objetivo de ofrecer una alternativa más económica y cercana a las plataformas de delivery actuales

José Ángel Rujano muestra el logo de su aplicación Ocre.

José Ángel Rujano muestra el logo de su aplicación Ocre. / E. P.

Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

José Ángel Rujano habla de su proyecto con una mezcla de vértigo y convicción. Sabe que se ha metido en un terreno complicado, dominado por grandes plataformas, costes altos y márgenes estrechos. También sabe que, aun así, quería intentarlo. En Cáceres, la ciudad en la que terminó quedándose casi por azar después de salir de Venezuela, acaba de poner en marcha Ocre, una nueva aplicación de delivery con la que busca hacerse un hueco en el reparto de comida y otros productos a domicilio.

Su historia

Su historia arranca lejos de aquí, en Valencia (Venezuela), donde estudió diseño gráfico e ingeniería de sistemas. Esa doble formación, creativa y técnica, aparece ahora de forma clara en un proyecto que tiene mucho de ambas cosas: tecnología, imagen, estructura y también intuición empresarial. Rujano cuenta que llevaba años atraído por la cultura española, por su forma de vida y por unos vínculos que, de alguna manera, ya existían en su entorno desde pequeño, rodeado de vecinos y amistades de origen español, italiano o portugués.

Logo de la aplicación Ocre.

Logo de la aplicación Ocre. / CEDIDA

A España llegó hace casi cuatro años. A Cáceres, en cambio, dice que llegó "de rebote". El contexto no ayudaba: la guerra entre Ucrania y Rusia había colapsado trámites y sistemas, y conseguir una cita para iniciar su regularización se convirtió en una carrera de fondo. Finalmente la encontró aquí, en la capital cacereña, y esa circunstancia terminó cambiándole el rumbo. "Aquí me quedé", resume. Desde entonces ha ido construyendo su vida en la ciudad, primero estabilizándose y después dando el salto al trabajo por cuenta propia, una etapa que inició hace aproximadamente dos años.

Sector complicado

Ocre nace precisamente en ese cruce entre experiencia personal, formación y ganas de volver a empezar. No es su primer intento. Antes abrió un bar, aunque aquella aventura no salió bien. Esta vez ha preferido volver a un terreno más vinculado con lo que estudió y con lo que considera que mejor sabe hacer. Su idea pasa por levantar una app de reparto con un funcionamiento más sencillo y, sobre todo, más económico que el de las grandes compañías del sector.

La crítica que plantea al modelo actual es directa. Considera que muchas plataformas imponen comisiones demasiado elevadas y generan problemas de coordinación que perjudican a todas las partes: al comercio, que pierde dinero; al repartidor, que no siempre recibe bien la información; y al cliente, que termina pagando más. Frente a eso, Ocre quiere presentarse como una alternativa de proximidad, con tarifas más bajas y una comunicación más fluida. "Las comisiones son más económicas que tienen el resto de aplicaciones", defiende, convencido de que rebajar el coste del servicio puede ayudarle a ganar volumen y fidelidad aunque eso suponga ingresar menos por pedido.

13 repartidores

El proyecto echa a andar en Cáceres, pero no se plantea como una iniciativa pequeña. Rujano asegura que ya trabaja con 13 repartidores, que se moverán en moto, patinete o bicicleta, y que ha empezado a tejer acuerdos con varios establecimientos de la ciudad. La aplicación está pensada para restaurantes, bares, cafeterías, pastelerías, supermercados y, en general, cualquier comercio que quiera vender a domicilio. La ambición, de hecho, no se queda aquí: su intención es dar el salto más adelante a mercados como Madrid y Barcelona.

Detrás del lanzamiento hay también una carga personal. Rujano admite que el desarrollo de Ocre no ha sido lineal. Habla de meses de trabajo, de altibajos y de momentos complicados en los que incluso tuvo que retomar el proyecto desde un punto de su vida que no era el mejor. Aun así, insiste en que ha logrado llegar hasta donde quería. "Conozco mi talento. Sé a lo que soy capaz de llegar", afirma. Y remata con una frase que resume bastante bien el tono de su aventura: "A pesar de las altas y de las bajas, siempre el sol vuelve a renacer".

Visibilidad

Ese impulso es el que ahora quiere transformar en visibilidad. Según explica, la campaña de marketing y posicionamiento empieza ya, con la idea de dar a conocer la aplicación entre los cacereños. Ocre estará disponible para su descarga en tiendas de aplicaciones y también a través de su página web. Ahí comienza la siguiente fase: la más difícil de todas, la de convencer a clientes y negocios de que hay espacio para una nueva forma de repartir en la ciudad. Un proyecto que, además, nació vinculado a la inspiración de una persona importante en la vida de José Angel.

En un sector feroz, donde casi todo parece inventado, José Ángel Rujano ha decidido jugar su propia partida desde Cáceres, pero con la idea de expandirse hacia otras ciudades como Madrid o Barcelona. Lo hace con una app construida a su medida, con un logotipo diseñado por él mismo y con la sensación de que este segundo intento empresarial merece, al menos, una oportunidad.

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