Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Descifrando la realidad

Domingo Barbolla, sociólogo de Cáceres: "Seguimos con el tema de la inmigración: cuestión de estética"

La coexistencia se ve afectada por factores como la pobreza y los rasgos físicos distintos, que, aunque no son racistas, generan distorsiones que deben abordarse desde la igualdad

Guía para solicitar la regularización extraordinaria de migrantes

Sara Fernández

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Domingo Barbolla Camarero

Domingo Barbolla Camarero

Cáceres

En el artículo anterior reflejé que el término racismo se regodea con excesiva rapidez en el lenguaje cotidiano, de ahí que si la semana que antecede mostraba que más que a la raza misma hay un intento de escapar de la pobreza a la que asociamos al que llega de fuera como inmigrante. Ahora quiero mostrar otro de los factores que intervienen en el citado rechazo al que se tilda de racismo.

Bien es sabido que nos vemos en la cotidianidad desde una estética compartida, tanto en los edificios que nos circundan como en los rostros y ropajes que portamos, fenotipos identificados creando al sensación de cierta igualdad, necesaria para la comodidad que da lo conocido y a la vez la seguridad que ello mismo genera. De esta forma, los días cotidianos reflejan una mirada común y reconocible por todos –o casi todos–.

Es desde esta lógica compartida que los que llegan suelen referenciar otras formas estéticas que si bien no resultando incomprensibles tampoco son uniformidades reconocidas, representando una cierta intranquilidad separándose de la cotidianidad sancionadora de sosiego. Dos son los factores mostrados en los sendos artículos que ayudan a explicar el “cierto rechazo” a los que llegan queriendo permanecer con nosotros, en un nosotros que de alguna forma genera cierta intranquilidad al ir sumándose factores como la pobreza y los fenotipos estéticos que mantiene la normalidad confiada.

Estos dos factores, que en sí mismo no son de naturaleza racista, se deben –y pueden– amortiguar con la mirada más amplia que conforma una humanidad igualada en el concepto de persona. Ser persona posibilita ver al otro en una lógica de igualdad que debe amortiguar lo dicho como distorsión primera en la convivencia mutua. Las referencias de la pobreza señalada y las variedades estéticas deben ser entendidas en sus justos términos sin negarlas y sin radicalizarlas con términos como racistas y a la vez enmarcadas en la necesaria mirada de sentirnos iguales, personas ubicadas en este maravilloso planeta que llamamos Tierra.

Tracking Pixel Contents