La fiesta del los patronos
La gran novedad del Novenario de la patrona: actuación del Coro Rociero Entre Encinares de Torremocha
La patrona de Cáceres lució ayer el manto donado en 1902 por Petra Fernández Trejo, mientras acoge la Medalla de la Tau de San Francisco

Coro Rociero Entre Encinares. / Cedida a El Periódico

La Virgen de la Montaña, patrona de la ciudad de Cáceres, luce ya en Santa María a propósito de su Novenario y tras la Procesión de Bajada, que se celebró este martes. La patrona lucía ayer el manto número 22, de terciopelo azul, bordado en oro, confeccionado por las Religiosas Esclavas del Santísimo y de la Inmaculada del Santuario de la Montaña, donado por don Rafael Galeano Suero y señora.
A lo largo de todo el novenario la patrona porta la Medalla de la Tau de San Francico en comunión con el Santo Padre, León XIV, que ha declarado este tiempo como Año Jubilar Franciscano. La Tau de San Francisco es un símbolo profundamente unido a su vida y su misión. Para San Francisco, la Tau era el signo de los que desean vivir según el Evangelio, un sello de penitencia, humildad y entrega total a Cristo.

Imagen del Coro Rociero Entre Encinares. / Cedida a El Periódico
Por ello lo recaudado por la cofradía con la Campaña La Tau, signo de conversión, irá destinado a la Obra Caritativa de la Cofradía, como expresión concreta de ese espíritu franciscano de servicio y caridad activa, todo ello a través de las papeletas por 1 euro, que se sorteará ante notario el próximo 4 de mayo.
En cuanto a los cultos, ayer por la tarde se celebró la Misa ofrecida por el Banco de Alimentos y la ofrecida por Arema (Asociación de Reyes Magos). Durante la celebración se hizo entrega de un nuevo manto a la Virgen.
Para hoy jueves está prevista a las once la misa de acción de gracias del Centro de Formación de Tropa Cefot número 1, la de la festividad de San Jorge a las 12 y la de los Voluntarios de Cáritas Diocesnana y, la gran sorpresa, la actuación del Coro Rociero Entre Encinares de Torremocha, que hará que la concatedral se llene de emoción, fe y sentimiento andaluz en un acto muy especial que marcará un momento inolvidable para todos sus integrantes.

Cartel de la actuación. / Cedida a El Periódico
Para los componentes del coro, esta cita supone mucho más que una actuación: es un sueño hecho realidad, "un deseo largamente esperado que por fin se cumple en un escenario tan emblemático como la Concatedral y delante de la patrona. La ilusión, el esfuerzo y la devoción de este grupo se unirán en una ceremonia que promete tocar el corazón de todos los asistentes". La Misa Rociera, caracterizada por su alegría, su fervor y la belleza de sus cantos, "ofrecerá una experiencia única en la que tradición y espiritualidad irán de la mano.
El coro Entre Encinares” pondrá voz a una celebración cargada de sentimiento, llevando hasta el templo la esencia rociera y el orgullo de Torremocha", cuenta el coro en declaraciones a este diario. Se espera una gran afluencia de público para acompañar al coro en una tarde tan señalada, en la que la música y la fe serán protagonistas de un encuentro muy especial. "Una cita para no perderse, donde la emoción, la devoción y la música rociera convertirán la noche del 23 de abril en una fecha para el recuerdo de todos".
Fray Gillermo Cerrato
La actuación tendrá lugar a las 20.00 horas coincidiendo con la Misa Solemne y Predicación. Este año el predicador es Guillermo Cerrato Chamizo, guardián y custodio del Convento de San Antonio de Padua de Cáceres desde agosto de 2025. Nació en Puebla de Alcocer (Badajoz) el 13 de diciembre de 1945. Con 10 años ingresó en el seminario franciscano de Fuente del Maestre. En 2001 y hasta 2010 desarrolló su labor como guardián y custodio del Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, década de excepcionales acontecimientos históricos como los centenarios de patronato y de la presencia franciscana en el monasterio.
En 2018 volvió a ser nombrado para el mismo servicio. Ha recibido la Medalla de Extremadura, Hijo Predilecto de su pueblo natal y premio de la Hispanidad de los Caballeros de Nuestra Señora de Guadalupe.
La Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, fue introducida en 1621 por el ermitaño Francisco de Paniagua en la Sierra de la Mosca. La imagen, una talla sevillana del siglo XVII, fue entronizada en una ermita construida en la zona alta, consolidando su devoción como protectora ante sequías y epidemias. Paniagua, un eremita de Casas de Millán, trajo la imagen de la Virgen (inicialmente asociada a Montserrat) y se instaló en la sierra. Entre 1621 y 1626, Paniagua construyó una capilla en la oquedad de la roca, celebrándose la primera misa en 1626.
En 1680, el concejo municipal la nombró patrona de la ciudad, nombramiento que fue ratificado canónicamente por el Papa Pío X en 1906. Desde 1941, es tradición que la Virgen baje en procesión desde su santuario hasta la concatedral de Santa María en Cáceres durante el mes de mayo. La actual ermita fue bendecida en 1721 y se sitúa a unos 600 metros de altitud en la Sierra de la Mosca, ofreciendo vistas panorámicas de la ciudad.
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