Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Nuestro pasado

Cáceres restaura en 1957 la ermita de las Candelas, un símbolo de fe y tradición

El entusiasmo vecinal impulsó la recuperación del valor espiritual y patrimonial de la ermita

La ermita de las Candelas de Cáceres en el pasado.

La ermita de las Candelas de Cáceres en el pasado. / Cedida

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google
Esteban Valero Vizcano

Esteban Valero Vizcano

Cáceres

En septiembre de 1957 se llevó a cabo la restauración de la ermita de las Candelas, en la ciudad de Cáceres, un acontecimiento que fue recibido con notable entusiasmo por parte de la comunidad local. Las obras, destinadas a recuperar el estado y la dignidad del templo, pudieron realizarse gracias a la aportación económica de los feligreses de la parroquia de San Mateo y de numerosos católicos cacereños, que respondieron con generosidad a la iniciativa.

Restauración y compromiso de los fieles

La intervención permitió consolidar la estructura del edificio y mejorar sus condiciones para el culto, devolviendo a la ermita parte de su valor espiritual y patrimonial dentro de la ciudad. Este tipo de acciones reflejaba el fuerte arraigo de las tradiciones religiosas en la Cáceres de mediados del siglo XX, así como el compromiso colectivo con la conservación de sus espacios devocionales.

En ese mismo contexto religioso, el obispo de la diócesis bendijo también la ermita dedicada a María, Reina de la Paz, en la localidad de Garrovillas, en un acto solemne que congregó a autoridades eclesiásticas y fieles de la zona. La ceremonia subrayó la importancia de la devoción mariana en la región y el impulso de nuevas advocaciones en aquellos años.

Origen y devoción

En cuanto al origen de la ermita de las Candelas, este se vinculaba a la antigua devoción a la Virgen de la Candelaria, una advocación mariana profundamente extendida en España desde la Edad Media. Asociada a la festividad de la Candelaria, celebrada el 2 de febrero, esta tradición simbolizaba la luz y la purificación, elementos centrales en la liturgia cristiana. Aunque no se conservan en todos los casos datos precisos sobre la fecha exacta de fundación del templo cacereño, su existencia respondía a ese marco devocional histórico, común a numerosas ermitas levantadas en honor a esta advocación en distintos puntos del país.

La restauración de 1957, por tanto, no solo supuso una mejora material del edificio, sino también la continuidad de una tradición religiosa arraigada durante siglos en la vida de la comunidad.

Tracking Pixel Contents