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Barrio a barrio

Cáceres: la galería comercial de los macarrones con tomate

El restaurante La Fusa, ubicado en una céntrica galería comercial de Cáceres, ofrece a sus clientes desde jamón ibérico hasta platos infantiles, con opciones para comer en el local o para llevar

Vídeo | Así es la galería comercial de la calle San Pedro de Cáceres

El Periódico Extremadura

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

Existe una galería comercial en la que pocos reparan y eso que está en una de las calles más céntricas de la ciudad y eso que el bar restaurante que alberga en su interior es uno de los más concurridos de la capital. Restaurante Asador La Fusa es un negocio familiar que lleva varios años dando de comer en Cáceres, cuyo principal objetivo es tratar al cliente como a uno más de la familia. El restaurante se encuentra a pocos metros de la Plaza Mayor, justo al lado de la Plaza de San Juan, donde los clientes pueden disfrutar de un aperitivo en su fantástica terraza exterior. Es uno de los pocos establecimientos gastronómicos con habitación de juegos para niños. Además, cuenta con tres espacios diferentes: sala para tapeo, comedor para menú y carta, y zona para grupos y celebraciones.

La galería comercial está situada en los números 2-4 de la calle San Pedro y también tiene entrada por el 39 de la calle Parras. En su interior, La Fusa, donde sirven jamón ibérico de bellota por 22 euros, platos de cuchara, judiones con chorizo, plato casero del día, gazpacho con guarnición, salmorejo al estilo de la casa con huevos y jamón ibérico, pisto de huerta extremeña y huevo y sopa del día, todos ellos por 8 euros. Además, hay platos infantiles con macarrones con tomate, arroz a la cubana, lomo a la plancha con patatas fritas, escalope de cerdo con patatas fritas, alitas con patatas fritas y tortilla francesa con patatas fritas, que van de los 8 a los 11 euros. Igualmente, están especializados en comida para llevar, en asados, cochinillos, cabrito, corcero, carnes a la brasa, pluma ibérica y cocido completo.

El corredor está dentro de un gran edificio que alberga a Fecons, siglas que responden a la Federación Provincial de Empresarios de la Construcción, entidad fundada en 1977, sin ánimo de lucro, para agrupar a las empresas dedicadas al sector de la construcción, la Academia para Oposiciones de Policía Local en Extremadura, Construcciones Aoc (Aeropuertos Obra Civil Sociedad Anónima), un local de Caja Extremadura, otro de Construcciones Abreu y los despachos de Díaz Asociados Abogados y de la letrada María José García Hoyas.

Junto a La Fusa, Tecnic Phone, una tienda donde te arrelgan los móviles en el acto y que forma parte de un negocio en expansión puesto que los elevados precios hace los móviles ahora pasen por boxes y que reparar el teléfono antes que cambiarlo sea la nueva tendencia. De hecho, más del 80% de la población española tiene un teléfono móvil, pero el 45% de los terminales están rotos. En España se reparan al año 4,7 millones de dispositivos, lo que supone un negocio de 700 millones de euros. Tener un teléfono móvil hoy es indispensable para la mayoría de las personas. Y la utilidad de los mismos se acentuó durante la pandemia y la generalización de la modalidad  home office. Esto lleva aparejado la necesidad de servicios especializados para su mantenimiento y sus reparaciones. En Cáceres, las tiendas se reproducen de manera imparable, casi siempre capitaneadas por la comunidad asiática.

El edificio que alberga la galería es tan grande que conecta con la calle Parras (su paralela) pasando por la de Felipe Uribarri Vergel, dedicada al abogado cacereño nacido en 1869 y fallecido en 1896. Fue también secretario de la Audiencia de Cáceres y poeta cuya obra se encuentra diseminada en periódicos como Madrid Cómico y reproducidos sus poemas en la prensa local del siglo XX, entre ella en La Crónica de Extremadura, El Noticiero, El Adarve o Nuevo Día. Aquí, en su ciudad, fundó, redactó y dirigió el semanario satírico El Gazpacho, siempre envuelto en los heterónimos que creó para dicha publicación.

Los problemas cotidianos

De hecho, con el nombre de El Gazpacho se estuvo editando en Cáceres un semanario dominical, que desde 1891 a 1896 se convertiría en el más satírico de la villa. En sus páginas quedaron escritas, en verso y en prosa, muchas de las crónicas que nos acercan a los problemas cotidianos de una pequeña capital de provincias. El Gazpacho era editado, dirigido y escrito Uribarri, que utilizaría el semanario como medio para la crítica satírica y a veces mordaz, sobre los problemas y atrasos seculares de la villa cacereña.

En el Archivo Histórico Municipal de Cáceres cuentan con siete ejemplares de El Gazpacho que comprenden desde junio hasta agosto de 1893. En sus amarillentas páginas se depositan noticias enriquecedoras para el conocimiento del pasado local; la falta de iluminación eléctrica, la traída de aguas potables, las ferias que aún no existían, los debates políticos en la Diputación o el Ayuntamiento, la vida teatral. Noticias y crónicas que de la mano de Felipe Uribarri nos aproximan al Cáceres de los últimos años del siglo XIX.

El Gazpacho tenía sus oficinas en la calle Peñas y se editaba en la imprenta de Constantino Álvarez, situada en el Portal Llano de la Plaza Mayor. Este semanario desapareció al mismo tiempo que lo hacía su creador, un día de agosto de 1896 cuando a Felipe Uribarri, después de su boda, le dio un ataque de locura al que no sobrevivió.

En la esquina de esta calle estuvo precisamente el antiguo convento de San Pedro, fundado en 1583 por don Francisco de Ávila y Figueroa. Su construcción se inició en 1609 sobre la casa en que vivió el fundador. Al terminar, fue ocupado por monjas franciscanas. Lo vendieron en el segundo tercio del siglo XIX en la desamortización de bienes eclesiásticos.

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