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Infraestructuras

20 años de tráfico fluido, la gran promesa de la M-30 de Cáceres

El estudio de tráfico concluye que la futura vía podrá absorber la demanda prevista hasta 2043, aliviar el paso por el casco urbano, ordenar los accesos y funcionar con estabilidad tanto en sus tramos como en los enlaces proyectados. El objetivo es mantener niveles de tráfico estables durante dos décadas

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Ángel García Collado

Ángel García Collado

Cáceres

La futura variante de Malpartida de Cáceres supera sobre el papel una de sus pruebas más decisivas. El anejo de tráfico del proyecto de trazado y construcción sostiene que la nueva vía será capaz de asumir la demanda prevista durante las próximas dos décadas y, además, mejorar la movilidad en el entorno al descargar de circulación el paso actual por el municipio. La conclusión final del documento es clara: el trazado proyectado «absorbe correctamente el incremento de la demanda» y permitirá descongestionar el tránsito a través de la localidad.

El estudio, incorporado al proyecto de la variante de la N-521, analiza tanto la situación actual como la futura a partir de una combinación de datos históricos de aforo del Ministerio de Fomento y trabajo de campo específico en la zona. Para ello se han utilizado anotaciones de matrículas y aforos manuales y automáticos realizados en septiembre de 2014, además de series oficiales que, en algunos puntos del corredor, llegan hasta 2016. Con esa base, los redactores del proyecto modelizan el comportamiento del tráfico en la red actual y su redistribución una vez entre en funcionamiento la variante.

El documento fija como año de puesta en servicio 2023 (ya va con retraso) y como horizonte de análisis 2043. Para estudiar la evolución del tráfico plantea varios escenarios de crecimiento, aunque finalmente toma como referencia el recogido por la Orden FOM 3317/2010, al que define como el más conservador y restrictivo de los analizados. Sobre ese escenario, la previsión indica que el tramo con mayor carga será el primero, el más próximo a Cáceres, que pasaría de una intensidad media diaria de 8.849 vehículos en 2023 a 12.956 en 2043. En el segundo tramo, la IMD crecería de 5.134 a 7.517 vehículos diarios, mientras que en el tercero lo haría de 2.238 a 3.277.

¿Cómo circulará el tráfico?

Más allá de los volúmenes absolutos, el informe pone el foco en cómo circulará ese tráfico. Y ahí es donde el proyecto sale reforzado. En el escenario elegido, el tramo 1 mantendría durante toda la vida útil un nivel de servicio A, el mejor de la escala. El tramo 2 se movería de forma estable en nivel C y el tramo 3 arrancaría en A para pasar a B a partir de 2029. Traducido: la vía seguiría funcionando con fluidez y sin síntomas de saturación incluso en el año horizonte.

El anejo también analiza el comportamiento de los enlaces previstos, uno al este y otro al oeste de Malpartida. En ambos casos, las previsiones vuelven a ser favorables. Para 2043, las convergencias, divergencias y ramales obtienen en general nivel de servicio A, con la única excepción de una bifurcación que baja a B. En el enlace de Malpartida Este, la glorieta 1 presenta nivel A y la glorieta 2 nivel B. En el de Malpartida Oeste, la glorieta se mantiene en nivel A. El estudio interpreta estos resultados como una señal de circulación estable y con capacidad suficiente para absorber los movimientos esperados.

El peso del tráfico pesado

Otro de los puntos que examina el documento es el peso del tráfico pesado, determinante para calcular el firme. En el entorno de Malpartida, el porcentaje de camiones y vehículos pesados se sitúa en torno al 5% del total, una proporción que sirve de base para clasificar los distintos tramos. Con ese criterio, el tramo 1 tendría una categoría T2, el tramo 2 también T2 y el tramo 3 quedaría en T31. En otras palabras, el paso de pesados existe y se tiene en cuenta, pero no desborda la capacidad prevista de la infraestructura.

El análisis técnico va un paso más allá y estudia si la geometría de la vía exigiría refuerzos adicionales. La respuesta vuelve a ser negativa. El documento concluye que no hay rampas con pendientes o condiciones que obliguen a implantar carriles adicionales, y tampoco se alcanzan los parámetros que justificarían la construcción de lechos de frenado. Según el anejo, las pendientes del trazado no superan el 5% fijado como referencia por la norma, de modo que no sería necesario incorporar ese tipo de elementos extraordinarios.

Sacar el tráfico del pueblo

La fotografía general que deja el estudio es, por tanto, la de una variante pensada para sacar tráfico del paso actual por Malpartida sin generar nuevos cuellos de botella en su recorrido. El modelo utilizado para estimar la red futura parte de que la nueva vía captará de forma directa los flujos observados en la situación actual y descarta trasvases significativos a otros itinerarios alternativos, algo que ya había sido apuntado en el estudio informativo previo. De ahí que el principal beneficio que dibuja el anejo no sea solo el aumento de capacidad, sino una movilidad más ordenada en el entorno del municipio.

Eso sí, el propio documento deja un matiz importante para cualquier lectura actual. Aunque la prognosis se proyecta hasta 2043, la base empírica con la que se trabaja procede de campañas de 2014 y de mapas de tráfico publicados hasta 2016. Es decir, el estudio sostiene la viabilidad técnica de la variante con los datos disponibles en aquel momento, pero no ofrece una radiografía reciente del comportamiento del tráfico en 2026. Aun con esa cautela, su conclusión central no cambia: la variante ha sido diseñada para funcionar con holgura y para aliviar de forma clara el tránsito que hoy atraviesa Malpartida de Cáceres.

Las obras de la M-30 de Cáceres encaran ahora un momento importante porque deben entrar pronto en la fase final de los trabajos. Sin embargo, parece complicado saber plazos concretos debido a los numerosos retrasos que se han venido produciendo. Los últimos han sido a causa del tren de borrascas que ha caído durante el pasado mes de enero.

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