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La fiesta de los patronos

Cáceres se prepara para el esperado Besamanto de la Virgen de la Montaña con 4.000 roscas y 30.000 estampitas

La tradición del Besamanto se remonta al siglo XVII, cuando Francisco Paniagua recorría la ciudad con una imagen de la patrona

¿Qué manto lucirá?

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Miguel Ángel Muñoz Rubio

Cáceres

La Misa por el Coro Rociero Virgen de la Montaña de Cáceres y por la Unión de Cofradías Penitenciales marcaron ayer el día en Santa María con una patrona que lucía espléndida vestida con el manto número 186, confeccionado en tejido de crep color salmón, rematado con una gran greca en el mismo tono, donado por Doña Marisa Antequera Congregado, en acción de gracias en junio de 2024. La plaza de la concatedral seguía, entretanto, abarrotada. El novenario se aprovechó, además, para acoger la primera campaña solidaria de Red Madre, con la donación de potitos, leche y cereales de 0 a 6 meses, toallitas, productos de aseo y pañales.

Fue la antesala de otro de los grandes actos centrales del novenario: el Besamanto, que se celebrará hoy y mañana. Hoy entre las ocho de la mañana y las doce de la noche y este sábado de ocho a la mañana a once de la noche. Para la ocasión la Virgen lucirá el manto número 213, bordado en color fucsia y dorado. Todo él va ribeteado con doble pasamanería en oro viejo. El manto es de un largo especial pensado para el Besamanto de la Virgen y fue donado por la familia Suárez-Zarracina en febrero de 2026.

Otra de las grandes atracciones del Besamanto es la venta de roscas. Para hoy se han dispuesto 2.000 y para mañana, otras 2.000. Han sido adquiridas en la Panadería Los Pollos, de Casar de Cáceres y se encuentran, como es costumbre, en el Palacio Episcopal, que como novedad no cierra a mediodía, dado el volumen de venta. Las roscas, de anís, tradicionales donde las haya, se venden a 2 euros.

Además, durante el Besamanto se reparte la tradicional estampita con la imagen de la patrona. La cofradía ha editado 30.000

Desde el siglo XVII

Aunque se desconoce la fecha exacta, parece que la tradición de besar el manto a la Virgen se remonta al siglo XVII, cuando el anacoreta Francisco Paniagua recorría la ciudad con una imagen pequeña de la patrona implorando limosna para levantarle una capilla en la Sierra de la Mosca. Así comenzó la devoción cacereña, que no ha perdido ni un ápice de fe.

Besamanto a la Montaña contra viento y marea

Carlos Gil

El del Besamanto es el beso más esperado del año para esos miles de cacereños que, con emoción y total devoción, acuden cada año a esta cita en Santa María. El más esperado porque el manto de la patrona sólo puede besarse, y también tocarse, en los dos días en que se celebra esta cita; no es algo que pueda hacerse en cualquier otro día del año, ni en el santuario ni durante su estancia en la concatedral.

Las ánforas y los pendones

Las grandes ánforas cuajadas de flores ornamentan Santa María bajo cada pilar, y en la balaustrada del coro se exhiben antiguos pendones de terciopelo con el símbolo del Ave María, el escudo de Cáceres y distintas imágenes de la Virgen bordadas en hilos de mil tonos. Es un no parar en la concatedral, que celebra el Besamanto hasta manaña desde las ocho hasta las doce de la noche.

Tras el Besamanto, Cáceres vivirá la jornada final este domingo, 3 de mayo, con la solemne Procesión de Retorno, que saldrá de Santa María a las nueve de la mañana. El Periódico Extremadura, por cierto, quiere acompañar este domingo a Cáceres en uno de los días más simbólicos del calendario sentimental de la ciudad. Coincidiendo con el Día de la Madre y con la Procesión de Retorno de la Virgen de la Montaña a su santuario, este diario regalará a sus lectores la taza conmemorativa de la patrona de Cáceres, una promoción especial válida para Cáceres capital.

La iniciativa cuenta con el patrocinio del Ayuntamiento de CáceresCaja Rural de Extremadura y Grupo Iniciativas Alcaesar (Grupoia), entidad referente del sector funerario en Extremadura, con más de 20 años de trayectoria, más de 50 instalaciones entre tanatorios, salas, velatorios municipales, hornos crematorios y oficinas de atención funeraria, y una política empresarial asentada sobre tres pilares: calidad, innovación y gestión de procesos.

La taza podrá conseguirse este domingo, 3 de mayo, con El Periódico Extremadura en todos los quioscos y puntos de venta cacereños. En el caso de los suscriptores de la ciudad, podrán recogerla en las oficinas del periódico, situadas en la calle Doctor Marañón, número 2, en horario de 10.00 a 14.00 horas, de lunes a miércoles.

Un recuerdo para una jornada muy cacereña

La entrega de esta taza llega en una fecha cargada de significado. La Virgen de la Montaña, patrona de Cáceres, regresa a su santuario tras los días de estancia en la ciudad, en una Procesión de Retorno que vuelve a reunir devoción, memoria familiar y tradición popular. La promoción se suma así a una agenda emocional en la que muchas familias celebran también el Día de la Madre.

No es la primera acción especial de El Periódico Extremadura vinculada a estas celebraciones. Con motivo de la Procesión de Bajada, declarada Fiesta de Interés Turístico Regional, el diario editó una portada conmemorativa a todo color, también patrocinada por Grupoia, que quiso recoger la fuerza simbólica de una de las imágenes más queridas por los cacereños.

Un periódico unido a la ciudad desde hace más de un siglo

Con esta promoción, El Periódico Extremadura refuerza su compromiso con Cáceres y con sus tradiciones. Fundado el 1 de abril de 1923, es el decano de la prensa extremeña y forma parte desde 2019 de Prensa Ibérica, uno de los grandes grupos de comunicación de España. Durante más de cien años, sus páginas han acompañado la vida política, social, cultural, religiosa y cotidiana de Cáceres y de toda Extremadura.

La cabecera celebró en 2023 su centenario como testigo de la historia regional, con una trayectoria vinculada a los grandes acontecimientos de la ciudad y de la comunidad autónoma. Ahora, integrada en Prensa Ibérica, mantiene esa vocación de cercanía y servicio público desde el periodismo local y regional.

La taza de la Virgen de la Montaña es, por tanto, algo más que un obsequio. Es un recuerdo de una jornada señalada, una pieza vinculada a la devoción popular y un gesto de cercanía de un periódico que sigue formando parte de la memoria diaria de Cáceres.

Así es la taza de la Virgen de la Montaña que puedes conseguir gratis con El Periódico Extremadura

Rocío Muñoz

La Virgen de la Montaña no es solo una imagen religiosa. Es, para Cáceres, un símbolo compartido, una presencia constante que atraviesa siglos y generaciones. Su historia se remonta al siglo XVII y desde entonces ha tejido un vínculo profundo con la ciudad, hasta convertirse en su patrona y en uno de los referentes más claros de identidad colectiva.

El origen de esta devoción se sitúa en el año 1620, cuando, según la tradición, la imagen fue hallada por un vecino de Cáceres, Francisco de Paniagua, en la sierra que hoy da nombre a la Virgen. Aquel descubrimiento marcó el inicio de un culto que no tardó en extenderse entre la población. La imagen fue trasladada a una pequeña ermita en la montaña, donde comenzó a recibir visitas y plegarias.

Con el paso del tiempo, la devoción creció de forma constante. Cáceres encontró en la Virgen de la Montaña una figura protectora, especialmente en momentos de dificultad, epidemias o sequías. Esa relación de cercanía fue consolidándose hasta que la Virgen fue proclamada oficialmente patrona de la ciudad.

La Bajada y la Subida, dos momentos clave

Si hay dos momentos que reflejan la intensidad de esta devoción son la Bajada y la Subida de la Virgen. Cada año, la imagen desciende desde su santuario hasta la ciudad en una procesión multitudinaria que ha sido declarada Fiesta de Interés Turístico Regional.

Durante su estancia en Cáceres, la Virgen recorre calles, recibe homenajes y se convierte en el centro de la vida social y religiosa. Es un tiempo de encuentros, de promesas cumplidas y de tradiciones que pasan de padres a hijos.

Días después, la Procesión de Retorno devuelve la imagen a su santuario en la montaña. Ese camino de regreso, cargado de emoción, simboliza el cierre de un ciclo que se repite cada año y que mantiene viva una de las tradiciones más arraigadas de la ciudad.

Un santuario con vistas a la historia

El santuario de la Virgen de la Montaña, situado en lo alto de la sierra, es otro de los elementos clave de esta historia. Desde allí, la imagen domina la ciudad, en una posición que muchos interpretan como símbolo de protección.

El lugar no solo tiene valor religioso, sino también patrimonial y paisajístico. Es punto de encuentro para fieles, senderistas y visitantes que buscan una de las mejores panorámicas de Cáceres.

A lo largo de los siglos, la Virgen de la Montaña ha trascendido lo estrictamente religioso. Su figura forma parte del imaginario colectivo de Cáceres. Está presente en conversaciones, en recuerdos de infancia, en promesas, en fotografías familiares y en momentos clave de la vida de la ciudad.

Su historia es también la historia de Cáceres: la de una comunidad que ha sabido mantener viva una tradición sin perder su esencia. Porque, más allá de creencias, la Virgen de la Montaña sigue siendo ese punto de encuentro donde la ciudad se reconoce a sí misma.

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