Segunda jornada del macro festival
Extremúsika repite polémica: la seguridad, de nuevo en el punto de mira
Un asistente denuncia haber sufrido golpes e insultos de supuesto carácter homófobo por parte de un vigilante de seguridad
La organización apunta a que se trata de un hecho puntual
El festival Extremúsika, que se celebra hasta el 2 de mayo en el Recinto Hípico de Cáceres, vuelve a situarse en el centro de la polémica tras la denuncia de un joven de 24 años que acusa a la seguridad privada del evento de una presunta agresión homófoba. Los hechos, que ya han sido puestos en conocimiento de las autoridades, reabren el debate sobre los protocolos de actuación en esta gran cita musical.
Vigilantes de seguridad en esta edición de Extremúsika. / Carlos Gil
Una intervención denunciada como violenta
Según la denuncia interpuesta, el joven habría sufrido golpes e insultos por parte de un vigilante cuando intentaba acceder a la zona de acampada por un punto no habilitado (fuera de perímetro), pese a contar con su pulsera y entrada en regla. La intervención, que según su versión fue desproporcionada, derivó en una actuación física que acabó con el asistente en el suelo.
Como consecuencia, el denunciante presenta un esguince en la muñeca, un diente roto y varias heridas en la cara, además de contusiones en distintas partes del cuerpo. El relato incluye también la existencia de insultos de carácter homófobo, lo que podría situar los hechos en el ámbito de un supuesto delito de odio.
La organización habla de un hecho puntual y explica que el empleado cumplía con su trabajo, y que el joven "se saltó de forma violenta el perímetro del festival".
Antecedentes en la edición de 2023
Este episodio no es aislado. La actual polémica conecta directamente con lo ocurrido en la edición de 2023 de Extremúsika, celebrada en octubre, cuando también se registraron denuncias contra la seguridad privada por presuntas agresiones a asistentes.
En aquella ocasión, el altercado se produjo en la madrugada del sábado al domingo, dentro del recinto perimetrado del festival (según las denuncias interpuestas), y se saldó con varios heridos y expulsados en la jornada más multitudinaria, que congregó a más de 80.000 personas durante los tres días de programación. Coincidía además con la actuación del cabeza de cartel, Quevedo.
Tras los hechos, las denuncias se sucedieron entre los asistentes, lo que obligó a intervenir a unidades antidisturbios de la Policía Nacional y a agentes municipales, quienes informaron a los heridos de su derecho a formalizar denuncia.
La polémica de esta edición sitúa de nuevo bajo escrutinio la actuación de la seguridad privada en este evento multitudinario. El caso actual, además, con el componente añadido de una posible motivación homófoba.